Caso Malaussène 1. Me mintieron. Daniel Pennac

¡Pero si es que ya pasó, eso del respeto a los mayores!

Vuelve la tribu Malaussène. Ese singular grupo familiar que nos fue presentado allá por 1985 en La felicidad de los ogros, y que ha ido creciendo a lo largo de los años. Y siempre con esa intensidad que es definida por uno de sus miembros: 

¡Maldita familia, maldita manía de reproducirse! ¡Esta embriaguez de la vida! ¡Menuda estirpe, los Malausséne! Luchar contra su proliferación es querer transformar la Amazonía en un jardín a la francesa

La novela gira alrededor de dos tramas: por un lado, Benjamín Malaussène, el primogénito de la estirpe, se dedica a esconder de las iras de sus familiares a un escritor de la editorial para la que trabaja; la otra trama, que podríamos calificar de principal, se refiere a los sucesos acaecidos alrededor del secuestro del financiero George Lapietá, cuyo último trabajo ha sido el desmantelamiento de las filiales de una gran empresa -lo que le ha costado el trabajo a 8.302 empleados- y por el que Lapietá ha recibido veintidós millones ochocientos siete mil doscientos cuatro euros de compensación. 

Como es habitual en otras entregas de esta serie, diversos elementos de la tribu Malaussène se ven involucrados, pues la tribu ha ido creciendo y la siguiente generación, la de los sobrinos -Es Un Ángel, Maracuyá y Señor Malausséne- toma el relevo a sus mayores para llevar a cabo grandes acciones, que parecen happenings, pero que suelen tener mucha utilidad para la colectividad. Y cómo no, el santo Benjamín volverá a ser el chivo expiatorio, que pagará por las obras de los demás. 


 canto a la vida, la pasión y la acción


Entre los variados temas que se tratan en la novela está la lucha de los trabajadores franceses ante la ola neoliberal; de ellos se afirma: 

Gente que defendía su trabajo, sus derechos, el futuro de su familia, su honor, el futuro de la empresa francesa, su pasado y todo lo demás

Y para lograr sus objetivos, esa clase trabajadora «…desea la muerte de los financieros, el exterminio de los accionistas y la sodomía de la policía nacional francesa.» 

De esta forma se da un duro repaso a la situación laboral francesa y a los nuevos mitos económicos -entre los que se incluye el brutal negocio del fútbol-, sacando a la luz alguna de sus más sórdidas acciones o el lamentable papel de los sindicatos clásicos, que ya no parecen representar a nadie. 

En otro orden de cosas, el autor nos habla de las peripecias editoriales de Benjamín Malaussène, que ha de esconder a un autor perseguido por sus parientes ya que el contenido de su novela les resulta ofensivo porque cuestiona ciertos mitos familiares

Pero el protegido de Benjamín no es el único autor que pasa por tan duro trance, porque su jefa en la editorial, la Reina Zabo, decide que va a editar libros que hablen de «la verdad verdadera», para enfrentarse a tanta mixtificación y estupidez. Y de esta forma nos mostrará a una serie de autores paradójicos con su presunto destino, que plantean un relato que se aparta del plan familiar que les estaba impuesto

Todo esto ocurre mientras se va desarrollando un intrigante y peculiar secuestro, con duros y sangrientos enfrentamientos, en el que las fuerzas policiales y el mundo judicial ha de ponerse las pilas, y donde nos encontraremos algunos viejos conocidos que ya aparecieron en la saga Malaussène. Pero todo esto bajo la sombra del Poder, que más allá de sus ramificaciones policiales o judiciales, ha de atenerse a un principio que el autor considera fundamental: “gobernar es distraer”. 

A lo largo del relato volveremos a algunos escenarios clásicos de esta saga, como la quincallería, ahora casi abandonada, donde la tribu Malaussène fue desplegando sus alas; una morgue, donde en lugar de certificar la muerte se lucha por la vida; o un orfanato, adecuadamente denominado Los frutos de la pasión, donde sus inquilinos se preparan para poder afrontar la vida adulta con destrezas útiles para la colectividad y sin excesivas dependencias de la tecnología

Y como marca propia de esta peculiar serie, la panoplia de personajes singulares es extensísima, con la reaparición de parte del clan; algunos amigos, como policías, médicos, escueces, traficantes y demás ejemplares de la multicultural Belleville; algunas incorporaciones, como el secuestrado, un tiburón financiero que no puede dejar de hablar, o un abad de la catedral de Notre-Dame, con chupa de cuero y tatuajes. 

Pero quienes brillan en esta nueva entrega son los jóvenes Malaussène, que pese a las dudas que le producen las ONG al cabeza de familia, son afortunadamente definidos como «sacos de ilusión por el mundo». 

Finalmente hay que señalar el cuestionamiento que el protagonista hace de lo paterno, de la autoridad, y que se resume en estas palabras de uno de los protagonistas: 

«¡Pero si es que ya pasó, eso del respeto a los mayores! ¡Los tiempos en que el respeto tenía que ver con lo de arriba, respeto a los antepasados, respeto a la bandera, a los valores de la República, al derecho al trabajo y al secreto de sumario! ¡Cosas del pasado! ¡El recuerdo del Frente Popular y del Mayo del 68, residuos de la Historia! ¡Hoy en día quienes merecen respeto son «los jóvenes»! ¡Nosotros y nada más que nosotros! ¿Acaso no pones la radio, de vez en cuando? El islam, el rap, ¿no te dicen nada? ¿No escucháis sus letras? ¡Ajustaos los sonotones, vejestorios!» 

Éste es uno de esos pocos libros que pueden ser calificados de soplo de aire fresco, aunque hay quien afirma que más bien es una patada en el bajo vientre de todo lo cotidiano, de la mezquindad y el sufrimiento que podemos producirnos entre los seres humanos. Es todo un canto a la vida, la pasión y la acción. Les recomendamos encarecidamente que no se pierdan semejante joya de libro. 

Literatura Random House, 2018
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José María Sánchez Pardo
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