Al caer la noche. Terror catódico americano (1970-1981). Tonio L. Alarcón


La mejora de los maquillajes y efectos especiales permitieron plasmar nuevas ideas

Antes de la llegada del digital y antes del video que le precedió, mucho antes de la avalancha continua de series que caracteriza nuestro presente televisivo, muchas de ellas relacionadas con el genero fantástico en todas sus facetas, existió una época de transición también en el entorno catódico de los Estados Unidos de América con relación al cine de terror. Motivos económicos, que nos relata fielmente Tonio Alarcón, influyeron en que las cadenas televisivas estadounidenses pasaran a realizar sus propias películas a finales de los sesenta. Todo comenzó cuando la cadena ABC inicio la producción de sus propios films para el programa Moovie of the Week (1969-1975). Aquí se emitió como Estrenos TV.

Desde el primer momento fueron emitidos títulos más que dignos relacionados con el cine de terror y ciencia-ficción. En el pasado el género terrorífico en TV estaba limitado a Alfred Hitchcock presenta (1955-1962). En 1959  apareció uno de los más grandes artesanos del fantástico fílmico catódico: Rod Serling (1924-1975) que supo aportar a lo insólito y a lo sobrenatural una tierna intensidad. En 1959 y hasta 1964 se emitiría su Dimensión Desconocida (The Twiligth Zone) En el intervalo, dos series de culto consagradas al terror que tuve la oportunidad de ver en su momento de emisión, aunque fragmentariamente ya que mis abuelos, por lo demás muy tolerantes, trataban de restringir mi acceso a material televisivo macabro y terrorífico; la primera, con numerosas incursiones en la ciencia-ficción: The Outer Limits (1963-1965); la segunda, estrictamente terrorífica y presentada por Boris Karloff (1887-1969), Thriller (1960-1962)  En España, entre 1966 y 1968, se emitieron dos temporadas de algo muy similar al crepuscular programa de Serling citado, aunque mas centrado en el terror: Historias para no dormir de Narciso Ibáñez Serrador.


La aceptación popular del género fantástico por el público era ya un hecho; en 1969 el 95% de los hogares norteamericanos tenían al menos un aparato de televisión. Estos años fueron años de crisis en los que, al asesinato del Presidente Kennedy y de su hermano Robert, así como de Martin Lutero King, habría que añadir la guerra de Vietnam y la crisis del petróleo de 1973, entre otros muchos avatares socio-históricos.  La mejora de los recursos técnicos, maquillaje y efectos especiales entre otros, permitió la realización de ideas que ya no se limitaban a comentar los horrores clásicos sino a innovar. La estructuración del relato televisivo de la época, que había de incluir varias pausas publicitarias, permitió construir de un modo muy peculiar el tipo de suspense impidiendo cíclicamente su disipación. El libro contiene tres capítulos dedicado cada uno a uno de los tres más destacados creadores de la época: Dan Curtis (1927-2006), Curtis Harrington (1926-2007) y John Llewellyn Moxey. 

Dan Curtis fue un auténtico coloso del mundo catódico cuya afición al golf le llevó a crear un programa sobre este mágico y mal comprendido deporte. Fue el demiurgo de Dark Shadows, un folletín televisivo en clave gótica por donde desfilaron: vampiros (Barnabas Collins), hombres lobo, brujas y entidades lovecraftianas, entre otros prodigios procedentes del mundo de lo macabro, lo sobrenatural y lo monstruoso. Emitido entre 1966 y 1975 alcanzó a superar los 1200 episodios con una duración de 30 minutos cada uno. Con Richard Matheson (1926-2013) como guionista y él como productor  participó en la creación de Kolchak, personaje mítico encarnado por Darren McGavin (1940-2006) en dos largometrajes: El vampiro de la noche (1972 ABC), dirigida por John Llewellyn Moxey y El estrangulador de la noche (1973) dirigida por el mismo Dan Curtis. Tonio dedica un capitulo minucioso y fascinante (no más que los otros por lo demás) a glosar sus numerosas colaboraciones y creaciones entre las que encontramos un largometraje para televisivo sobre Drácula (1974) protagonizado por Jack Palance (1919-2006) o La maldición de la viuda negra (1977) con un inspirado Tony Franciosa (1928-2006).

Curtis Harrington, cineasta hasta el tuétano e iniciado en los Misterios de Thelema, había tenido como mentora e inspiración en sus inicios a Maya Deren (1917-1961) habiendo colaborado también con Kenneth Anger. Nigth Tide, film dirigido por el propio Harrington y protagonizado, entre otros, por quien sería la musa de Jack Parsons (1914-1952), Marjorie Cameron (1922-1995) y por Dennis Hopper (1936-2010) . Trabajó claro está para la televisión y dirigió La noche del juglar (1970) con Anthony Perkins  (1932-1992) en un trabajo con aroma deudor de Hitchcock, La gata (1973) con guion de Robert Bloch (1917-1994) o Abejas asesinas (1974) con la mismísima Gloria Swanson (1899-1983).

John Llewellyn Moxey, nacido en 1925 en Argentina, dirigió decenas de episodios de las series más diversas (Mannix, Misión Imposible, Los vengadores, Se ha escrito un crimen…) algunos largometrajes y por descontado las películas que nos ocupan, entre las que cabe destacar además de El vampiro de la noche anteriormente citada, La presencia del diablo (1971) donde contó con la colaboración de la mítica Bárbara Stanwyck (1907-1990). Hombre poco dado a conceder entrevistas se mantuvo en la sombra realizando su trabajo de modo discreto y profesional.

Un capitulo, magníficamente glosado por imágenes bien seleccionadas como los otros, está dedicado a directores que comenzaron en la televisión y acabarían triunfando en la pantalla grande. Steven Spielberg, John Badham, John Carpenter o Tobe Hooper (1943-2017) entre otros, realizaron una muy interesante aportación a la televisión generalmente en su comienzos y son objeto de riguroso seguimiento en este capitulo. El libro culmina con un impecable catalogo de películas, comentadas con amenidad y profesionalidad, que hará las delicias del cinéfilo y el estudioso. Un libro pues muy recomendable, bien editado e ilustrado.

Tonio Alarcón (Barcelona, 1976) ha colaborado en numerosas publicaciones colectivas sobre cine, tanto en formato de libro como de revista. Es también autor de Superhéroes: del cómic al cine (Calamar Ediciones) y miembro del consejo de redacción de Dirigido Por.

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Frank G. Rubio
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