La soga (1948)

Como en una obra de teatro, sin cortes, en un único espacio

Una pareja se encuentra sentada en el banco de un parque hablando de sus planes. El chico se despide porque ha quedado con amigos y verá a la chica más tarde. Pero no volverán a encontrarse. Así se nos presentaba en trailer, a modo de pequeño prólogo, la primera película a color de Alfred Hitchcock, basada en la obra de teatro de Patrick Hamilton

El cineasta da muestras de su genio al realizar esta película en un plano secuencia. Ante la imposibilidad técnica de grabar todo de seguido, tiene que cambiar de rollo —cada uno, unos diez minutos de grabación—. La película está estimada en unos ocho rollos de grabación de una grabación continuada

Para algunos críticos se trata de un interesante experimento fallido, ya que como indica Robin Wood, Hitchcock nos plantea una pequeña trampa: para cambiar de rollo y cortar, nos lleva a un plano oscuro —una espalda, por ejemplo— para continuar el plano como si no hubiera habido interrupción. Planificada al detalle en los encuadres, situación de los actores, Hitchcock filma como en una obra de teatro, sin cortes, en un único espacio pero sin perder la cualidad cinematográfica. 


un tema tabú en aquel Hollywood: 
la homosexualidad


El uso del color supuso varias dificultades, entre ellas iluminar el set donde rodaban la transición de día, tarde y noche. Hitchcock no satura con colores estridentes o excesivamente artificiales, hay predominancia de tono pardo durante toda la película. También es la primera película con el director con James Stewart, con quien repetirá en otras tres ocasiones. Aquí interpreta al profesor Rupert Cadell, detective aficionado que desentraña la trama. En un primer momento se había pensado en Cary Grant y Montgomery Cliff como protagonistas de la cinta pero al parecer ambos la rechazaron por tratar un tema tabú en el Hollywood de entonces, la homosexualidad. Se optó finalmente por Farley Granger para el papel de Phillip, el manipulador y ególatra criminal que repitiría años más tarde en la película del director británico en Extraños en un tren (Strangers on a Train, 1951), interpretando el papel de Guy Haines. 

Para su compañero sentimental se optó por John Dall, que daría un tono de sumisión y mente manipulable. Completan el reparto los conocidos Cedric Hardwicke y Constance Collier, que ya habían trabajado anteriormente con el director inglés. La película se basa en la obra de teatro de Patrick Hamilton, adaptada para la gran pantalla por Hume Cronyn y con guión de Arthur Laurents. Se centra en hechos reales. Años 20, dos jóvenes amantes de familias acomodadas, Richard Loeb y Nathan Leopold, asesinan premeditamente a un menor de edad llamado Bobby Franks, utilizando como arma homicida un martillo. Fueron descubiertos y encarcelados. Estos hechos, que conmocionaron en su momento, gozan de otra adaptación cinematográfica más fiel al caso original: Impulso criminal (Compulsion, 1959), de Richard Fleischer.

Hitchcock estaba trabajando en el guión de Atormentada, pero como Bergman tenía aún contrato, surgió la idea de realizar La soga. El director, aparece al principio de la película, en un plano picado desde el edificio en que ocurren los hechos, paseando en la calle del brazo de una mujer. Disfrutad cada minuto de la película, que rezuma la genialidad de su director

Francis Díaz


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Tit. Orig: Rope. Año: 1948. País: Estados Unidos. Director: Alfred Hitchcock. Guión: Arthur Laurents, Hume Cronyn. Música: Leo F. Forbstein. Fotografía: Joseph Valentine, William V. Skall. Intérpretes: James Stewart,  John Dall,  Farley Granger,  Cedric Hardwicke

El crimen no necesita de mayor justificación. Simplemente nos fascina e hipnotiza, nos atrapa, nos obliga a seguir mirando… 

El equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de las mejores películas célebres y sangrientas. Este ensayo colectivo ha sido realizado por el equipo para el monográfico Crímenes Célebres, editado por Reino de Cordelia en 2018


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