La herida. Jorge Fernández Díaz

La intelectualidad, fácilmente corruptible por el poder 

A Remil, un agente, casi mejor sería llamarle sicario, de los servicios secretos argentinos, recibe dos encargos de gran importancia. Por un lado ha de servir como hombre de seguridad y factótum en una operación de lavado de imagen para un gobernador de una provincia de la Patagonia. Y a la vez debe seguir el rastro y encontrar a una monja que trabajaba en un sector muy pobre de Buenos Aires, y que se ha esfumado, siendo alguien muy querido para el actual ocupante argentino de la silla de San Pedro.

A Remil le queda bien su apodo, que es la reducción de lo que piensan de él sus conocidos: que es un reverendo hijo de remil putas. La novela empieza de forma un tanto desairada para él, pues se ve involucrado en una fallida y chusca operación en Nápoles, lo que unido a las dudas que dejó a su jefe, el misterioso coronel Leandro Cálgaris, en su anterior misión, narrada en El puñal, hacen que nuestro protagonista viva un auténtico calvario a lo largo de estas páginas, pues por más que intenta hacer bien las cosas, no recibe más que desplantes y castigos.

Un elemento fundamental de esta novela es el plantel de personajes que aparecen en los diversos escenarios en que se mueve la narración. Por un lado en los barrios miserables de Buenos Aires los religiosos, los activistas y los capos peruanos de la delincuencia del lugar. pero donde brilla el autor es con el equipo A que se dirige a la Patagonia para relanzar la carrera política de su obtuso gobernador: dirigidos por Beatriz Belda, una implacable consultora política, la rodean Diana Galves, una vieja diva del cine y el espectáculo, la Gorda Maca. Que es siquiatra y astróloga aficionada, palma, el tipico y prototípico haer, y para ayudar a Remil, le acompaña el excomisario Romero, con una buena historia de investigador criminal a sus espaldas. Este grupo que parece un tanto chusco, demostrará tener unos rendimientos impresionantes en cuanto han de tejer una auténtica novela alrededor de su patrocinador, incluyendo acciones que claramente son del orden delictivo.


novela que huele a realidad


La novela nos muestra las prácticas delictivas de los servicios secretos argentinos, que resultan ser empresas que trabajan para sí mismas, no quedando nada claro su presunto servicio a la comunidad y a la nación.

Por otra parte resulta inquietante la descripción de las prácticas que se llevan a cabo en la confrontación política preñadas de violencia, agresiones y chantajes, donde se pretende comprar a todos los actores sociales, desde los miembros de la justicia a por supuesto los medios de comunicación, donde se lavan asesinatos y hunden el honor y la fama de las personas. 

La desaparición de la monja le permite al autor mostrarnos un terrible docudrama de la vida en los barrios más miserables de Buenos Aires, y el peso de los grupos delictivos peruanos que provienen de las filas de los terroristas de Sendero luminoso. Y en este escenario se hace una profunda reflexión sobre la dura vida de aquellos que realmente se entregan al trabajo social, y las extremas vicisitudes personales y sociales por las que pasan.

Al autor le da tiempo para asestar una durísima crítica al llamado mundo de la intelectualidad que es fácilmente corruptible por el poder y que con tal de pesebrear alaga a los más viles personajes. De igual forma da un minucioso rapapolvo a aquellos que en su momento defendieron banderas y postulados de ultraizquierda, y que se han convertido en unos cínicos y canallas que no tienen el menor rubor de violentar y agredir en nombre de los poderosos a los que tanto criticaron.

Pero esta novela no sólo es un gran thriller de acción, sino que además nos hace relatos personales de gran profundidad, como es el caso de la historia de Mariela Lioni, la monja desaparecida, de la que se nos relata sus anhelos y angustias, sus afanes y contradicciones, logrando una historia que impacta y emociona.

Y todo esto nos lo va relatando, como actor principal o como mero espectador, Remil, un tipo que se nos termina por hacer entrañable, pues no deja de ser un títere de sus poderosos amos, y que entre brutales sesiones de ejecicio físico y la lectura de ensayos históricos, participa de forma muy activa para resolver misterios y llevar a cabo diversas acciones propias de su empleo.

Esta novela, que huele a realidad, es la obra de este extraordinario periodista argentino (no confundir con su homónimo ex ocupante del ministerio del Interior del Reino de España), que nos hace un relato terrible de la realidad social y política de la Argentina, pero no deberíamos ponernos estupendos, pues quizá en nuestra democrática Europa también abundan historias sórdidas y de dudosa legalidadSegunda entrega de una magnífica serie que no hay que perderse.

Destino, 2018
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José María Sánchez Pardo

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