Sirenas. Joseph Knox

Narración dura, violenta, obsesiva

Isabelle Rossiter, hija de un influyente político de Manchester, ha abandonado su hogar, y parece moverse en un ámbito algo más que inquietante. La policía, para congraciarse con el poderoso padre, David Rossiter, debe encontrar a la joven. Esta misión coincide también con la necesidad de que algún agente se infiltre en la hermética organización del narcotraficante Zain Carver. 

Y para ambas peligrosas tareas parece que el mejor dotado es el inspector Aidan Waits. Un policía acabado, denigrado por sus superiores, con graves problemas de alcoholismo y consumo de drogas, y con un lamentable déficit en cuanto a relaciones personales. En definitiva, el candidato mejor cualificado para poder tejerle una leyenda de policía criminal y desesperado y con el aliciente añadido de que, si fracasa y paga con la vida su error, nadie lo va a echar de menos.

Con estas premisas, acompañamos a nuestro sufrido protagonista en el turbulento periplo que ha de recorrer. De su mano, conocemos los submundos más sórdidos del consumo y tráfico de drogas de Manchester, los clubes más desenfrenados, las fiestas más desquiciadas, y el violento mundo de aquellos que se disputan el control y los beneficios de una actividad comercial que produce pingües beneficios a los amos del cotarro.


de las mansiones a los polígonos industriales abandonados


Siguiendo siempre los pasos de Waits, recorreremos desde los más exclusivos barrios y mansiones de la clase más rica y adinerada inglesa, a los polígonos industriales abandonados por la reconversión de los ochenta, y que acogen a una fauna variopinta de yonquis, marginados y sintecho, los llamados burnsiders.

De igual forma, veremos los diversos tipos y calidades de droga; desde la cocaína más pura al alquitrán, una Heroína negra, que se produce con fentanilo, un opiáceo cien veces más potente que la morfina. Y tras las drogas duras, vendrán los adictos, que en sus diversas faunas nos mostrarán los niveles de abyección y criminalidad a los que están dispuestos por mantener su adicción.

En este proceloso escenario, el sufrido protagonista luchará a brazo partido para poder llevar adelante las misiones que se le han impuesto, y no ser víctima de los peligrosos individuos con los que deberá tratar en sus investigaciones. 

En su periplo, Waits deberá también dar sentido y humanidad a unas historias que, en general, le enfrentarán a sus superiores policiales, e incluso a la familia de la desaparecida, pues el desarrollo de las investigaciones irá dando luz a aspectos muy sórdidos, tanto de la familia de Isabelle como de las prácticas, dudosamente legales, de un importante porcentaje de las fuerzas policiales de Manchester.

Y como fondo permanente de la novela, un ambiente ominoso y sórdido, tanto por la crudeza meteorológica de Manchester como por las motivaciones y prácticas de buena parte de los actores de este violento drama. 

Y pese a todo esto, el protagonista irá dando luz, aunque sea de forma airada y a ráfagas, a unos personajes que, pese a sus capas de cinismo y perversidad, nos irán mostrando sentimientos y emociones profundamente humanas.

Porque entre la fauna humana que iremos conociendo nos encontraremos con algunos personajes que nos cautivarán, pese a su gesto y máscara de dureza o cinismo. Entre ellos hay que citar a algunas jóvenes, que en su arrebatado deseo de vivir, nos propondrán destinos bien diversos. Sobre todo, hay que destacar al único personaje que ayuda a nuestro muy solitario protagonista: el Bicho, también llamado Daddy Longlegs, un transformista amigo del sadomasoquismo y los números más extremos del espectáculo, que socorrerá y guiará en algún momento a nuestro atribulado protagonista.

Todos estos ingredientes se convierten en una narración dura, violenta, obsesiva y, en algunos momentos asfixiante, pero que en su tenacidad y su necesidad de supervivencia nos procura una apasionante relato del que es difícil despegarse.

Reservoir Books, 2018
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José María Sánchez Pardo
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