La ley de Carter. Ted Lewis

El futuro se vislumbra entre rejas

Las apacibles Navidades de Jack Carter son bruscamente interrumpidas por la inquietante noticia de la desaparición de Jimmy Swann, uno de los matones de la banda capitaneada por los hermanos Gerald y Les Fletcher, de quienes Carter es uno de los principales lugartenientes.

Si la policía logra echar mano de Swann, y le hace cantar, el futuro de los Fletcher y buena parte de su gente, incluido Carter, se vislumbra entre rejas. De ahí que los jefes de Carter le encarguen descubrir el paradero de Jimmy Swann y de llevar a cabo las acciones precisas para que esta grave amenaza sea desactivada.

Con estos antecedentes, acompañaremos a Jack Carter en un periplo de 48 horas, en el que recorreremos la geografía del gran Londres inmerso en las fiestas navideñas

Así esta novela cobra la forma de una especie de road movie urbana en la que la acción se va desplazando de garito en garito, de casa en casa, de refugio en refugio, dejando a su paso un rastro de violencia, sangre y muertos en la desesperada carrera contra el reloj que Carter y Con McCarty, otro miembro de la banda de los Fletcher, han de llevar a cabo para evitar las posibles consecuencias de la desaparición de uno de los matones de su banda.


diversión para todos, en el más amplio sentido


Durante este convulso periplo acompañaremos al protagonista por el submundo nocturno del Londres de finales de los años sesenta, con sus clubes, los garitos de homosexuales, las saunas/prostíbulos llenos de beldades orientales, los locales de juego, y los refugios que los delincuentes usan para poder esconderse entre golpe y golpe. Así se nos mostrará como la gran metrópoli estaba dividida entre bandas, cada una de las cuales ejercía en su respectivo distrito sus muy diversos negocios sucios: juego, prostitución, tráfico de drogas, robos, asaltos y locales de diversión para todos, en el más amplio sentido del término, los gustos.

Pero no sólo Carter nos mostrará lugares, sino también personajes del más variado pelaje. Nos encontraremos con matones de las más variadas categorías y especialidades, mujeres fatales y peligrosas, sádicos homosexuales, médicos y abogados serviles y familiares de delincuentes con muy singulares ritos y formas de relación social. Capítulo aparte lo constituyen los policías que aparecen en la narración, situados en los puestos más altos de la clasificación de canallas, rapaces y sanguinarios.

Esta precuela obligada de Carter, primera entrega de la serie, nos devuelve a la más pura novela negra, novela de delincuentes, novela de acción, que nos sumerge en un carrusel de acción y violencia y que nos engancha de la primera a la última línea.

Y no podemos dejar de destacar a su protagonista, Jack Carter, un sicario que ha de ejercer de investigador, hombre de acción y solucionador de problemas que, más allá de unos métodos ciertamente cruentos, muestra una inteligencia y una astucia deslumbrantes para poder culminar la misión que se le encarga y evitar las trampas que irá encontrando en su camino. En esta entrega Jack Carter resulta un personaje más vivo, menos agarrado por historias emocionales, que en otras de las serie. Impelido por las circunstancias a las que está abocado, nos dará un recital de inteligencia, intuición y acción resolutiva deslumbrante.

Una enorme novela negra, que nos muestra el trasfondo delincuencial del Swinging London, y la época del hippismo y los grandes ideales, que ya nos contaron de forma magnífica autores como Jake Arnott o Danny Miller. Una novela que no hay que perderse.

Sajalín, 2018
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José María Sánchez Pardo
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