Perico. Régis Hautière & Philippe Berthet

Huida de la corrupción en la América de los años cincuenta

Junio de 1958. Joaquín, un joven camarero del casino Sans-Souci, ve su aburrida vida alterada por dos regresos consecutivos a La Habana: el de su jefe, Santo Trafficante, junto a una atractiva cantante, que le fue entregada por el dictador dominicano Trujillo en pago por unos servicios que no se pueden nombrar, y la de su hermano Carlos, uno de los revolucionarios que están poniendo en jaque a las fuerzas gubernamentales desde Sierra Maestra. Un maletín, un enamoramiento imposible y un sistema en el que los criminales son los carceleros llevarán a Joaquín y Livia primero a Miami y, desde allí, a una huida junto al bohemio Sean, que se les une atraído por Livia, a lo largo de las casi 3.000 millas que separan las playas de Florida de las de California.

Régis Hautière, el guionista, arma una historia donde no sobra ni falta nada y que, a pesar de que tanto la trama como las localizaciones no son nuevas en el género, obliga a no dejar la lectura en ningún momento. Para ello se apoya principalmente en diálogos que definen a los personajes sin necesidad de explicaciones adicionales pero alejándose de la verbosidad que en muchos casos se le achaca a la narrativa gráfica francobelga. Ésto puede parecer poco meritorio en un relato que se aguanta sobre sólo tres personajes principales pero si vamos sumando a sus tres perseguidores, a todo el paisanaje (con su propia idiosincrasia) con el que cruzan sus caminos y notamos que el ritmo no decae en ningún momento, esta percepción empieza a cambiar.


gran economía de líneas


Todo lo anterior sin que los personajes sean meros arquetipos que simplemente lleven la historia de un punto a otro, según necesite el guionista, sino construyendo personalidades definidas. Aquí Livia no es presentada como una inocente que necesite ser rescatada ni como una encallecida comehombres sino como la personalidad más fuerte del reparto aunque con rincones oscuros, en consonancia con su triste pasado en la República Dominicana de Trujillo, Sean, quizá el menos desarrollado del trío, es un buscavidas a la caza de faldas y aventuras pero que, sin llegar a caer en el buenismo, tiene otras cualidades que le redimen, y Joaquín, el que más se acerca al héroe clásico, es una olla a presión bajo la relativa rigidez y falta de chispa con que parece caracterizarlo el guionista la mayor parte del tiempo. 



Ésto no habría sido posible sin el concurso de un dibujante a la altura de Philippe Berthet, cuyo estilo de línea clara realista refleja perfectamente esos Estados Unidos de los años cincuenta que tan mitificados están a ambas orillas del Atlántico y que, aquí, contrastan en su soleada y limpia apariencia con lo oscuro y eventualmente sucio de los caracteres de la historia. Gran parte del éxito de la obra reside en su ritmo, para el cual el dibujante ha creado una distribución de la página clásica y sin estridencias, aunque con alguna solución narrativa no tradicional escondida en su aparente simplicidad, con una puesta en escena de personajes en la que los reconocemos no sólo por las caras y la ropa sino por cómo se mueven en unos fondos que percibimos como altamente realistas a pesar de la economía de medios con que se han elaborado. Esa misma filosofía se reproduce a la hora de dibujar los rostros pues, una vez dejado de lado el estilo semicaricaturesco que el dibujante presentaba hasta ya entrados los años noventa, aquí éstos y sus expresiones se dibujan con una gran economía de líneas, realzando tanto los diálogos como los silencios que tan importantes son en algunos pasajes de la obra. También ha abandonado el dibujante las tramas manuales o mecánicas, dejando los sombreados y contrastes en manos de David D, el colorista, que se encarga de utilizar una paleta mayoritariamente ocre y llena de tonalidades suaves, en consonacia con ese ambiente veraniego que enmarca el viaje.

En resumen, una obra notable que sin inventar la rueda cuenta con gran eficacia este viaje hacia la salvación o la perdición que tan familiar puede parecer en su resumen al lector veterano. Como además la edición de Norma Editorial es un tomo integral en tapa dura que reúne los dos álbumes franceses a un precio ajustado, pues miel sobre hojuelas.

Miguel Ángel Vega Calle
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