La transparencia del tiempo. Leonardo Padura

Fastuosas residencias, sofisticados restaurantes, favelas...

En un bochornoso septiembre habanero de 2014, a un casi sexagenario Mario Conde, un conocido del instituto, Bobby Roque, le confía la búsqueda de una imagen de la Virgen, cuyo aspecto e historia la hacen un tanto singular.

En paralelo al relato de las peripecias de Conde tras las huellas de la escultura, el autor nos propone un relato histórico hacia el pasado que nos muestra las peripecias por las que pasó esta enigmática imagen.

Las pesquisas del protagonista nos conducirán por ciertas realidades cubanas de las que no se suele hablar. 

Así visitaremos auténticas favelas, donde la pobreza, más o menos digna, de ciertos colectivos cubanos, ha degenerado en auténtica miseria que, como se dice en algún momento de la novela, acerca Cuba a Haití.

En contraposición a esta cruda realidad económica de buen número de cubanos, el autor nos muestra los nuevos ricos del sistema, con sus fastuosas residencias y sofisticados restaurantes, dignos de los más exclusivos países capitalistas. En esta misma línea argumental, se nos relata también el tráfico de obras de arte con destino a Miami o Europa, que significa un auténtico expolio del acervo cultural cubano.


melancólico y defraudado por la realidad


Otro asunto que se trata con detalle en la novela es el de cómo se ha vivido la homosexualidad en la sociedad cubana revolucionaria, tema que Padura ya presentó en Máscaras, una anterior entrega de las aventuras del teniente Mario Conde.

El protagonista sigue siendo un sujeto melancólico y defraudado por la realidad que le ha tocado vivir; llegando ya a los sesenta, cierta irritación se le dispara ante la futilidad de su vida y el destino que muchos de sus amigos toman, pues no todos los hijos de la Revolución están dispuestos a inmolarse en una realidad tan miserable como les resulta la cubana.

Pese a estos aspectos negativos, la prosa de Padura deslumbra por su riqueza, por la finura de sus apreciaciones y un gusto por lo hermoso que esquiva la sordidez a la que fácilmente le podrían haber empujado alguno de los temas que trata.

Lo que no entendemos es la inserción en la novela de esa otra narración de contenido más bien de thriller histórico con aspectos esotéricos, que sin negar su brillantez, no aporta nada a la narración principal, y en todo caso la acorta, dejando por ejemplo un final apresurado y un tanto tramposo, que desmerece el buen tono general de la novela.

Podemos decir que este es un libro en el que encontramos una buena narración de intriga detectivesca, con el añadido de una narración histórico-esotérico que se lee muy bien pues el autor es un gran escritor, pero que entorpece la narración principal. Como no es la primera vez que este gran autor nos sale con una de estas, le pediríamos que si quiere sacar thrillers histórico-esotéricos, pues muy bien, pero que no nos la meta con calzador en las narraciones policiales de su gran personaje Mario Conde.

Tusquets, 2018
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José María Sánchez Pardo


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