Yo fui una chica Bond y otros relatos desconcertantes. Anita Haas

Incisivo sentido del humor no exento de ternura

El cuento es tan antiguo como el hombre y está asociado con el fuego y la voz. Borges comentaba con relación a este antiquísimo genero que para él el proceso de escribir comenzaba por una suerte de revelación: se qué va a ocurrir algo y eso que va ocurrir puede ser, en el caso del cuento, el principio y el fin. Estos relatos de Anita Haas, plenos de un incisivo sentido del humor no exento de ternura, han de leerse teniendo en cuenta estos protocolos. En ellos y a través de sus personajes encontraremos, trabados con las vivencias comunes de la vida contemporánea, muchos de los lugares comunes de la España eterna. Un sordo rugir de rosarios y un pertinaz aroma a cocido que se hará presente por igual en las poco ejemplares relaciones entre madres e hijas, tan necesarias para convertir la vida en pesadilla, como en las vicisitudes del inesquivable y misterioso amor que flechea donde quiere, se auparán sobre los espejismos del mundo del cine desplegados como tatuajes sobre la piel de estos nuevos caníbales que somos los urbanitas. Aquí está el mejor microrrelato que he leído jamás. Y es que en general, no hay espejos como los de tu propia casa. De los demás no puedes fiarte. Anita Haas nacida en Canadá ha escrito, tanto en solitario como en colaboración, diversos libros sobre cine.

Hermenaute, 2017
Compra en Casa del Libro

Frank G. Rubio
Publicar un comentario