Cine negro italiano desde Villerupt 2017

El más exhaustivo festival de cine italiano nos presenta novedades muy interesantes

En Villerupt, Lorena francesa, tierra de arraigada inmigración minera italiana, el otoño rescata siempre el sabor de John Fante. De entre la hojarasca otoñal surge el más exhaustivo festival de cine italiano fuera de Italia. 2017 a vista de pájaro: Paolo Virzí ha rodado en Estados Unidos (Leisure Seeker); Francesco Bruni continúa su finísima escritura sobre adolescentes romanos rescatados por un fulgor de poesía; hermosa adaptación de L`accabadora; está en Villerupt Marco Tullio Giordana.



Con Marco Tullio Giordana uno siempre espera encontrar otro jalón que prolongue la herencia y la fibra de Francesco Rossi. A esa espera se unía este año la posibilidad de ver su última película Due Soldati, en compañía del propio Giordana. 



una mujer joven atrapada entre dos mundos


Giordana recogiendo el gran premio Amilcar
Con Giordana uno siempre esperar encontrar algo que no ve en ninguna otra película, que ningún otro director sabe, quiere o está en condiciones de mostrar. Como la secuencia de Romanzo di una Strage en la que Valerio Mastandrea entra en el bunker de la OTAN, en los Alpes, para averiguar de dónde salió el material con el que se aprovisionaron los terroristas que cometieron los atentados de Piazza Fontana. El comienzo de Due Soldati satisface la expectativa: un helicóptero que retrotrae vagamente la música de los Doors, que convoca el recuerdo de Apocalypse Now, patrulla sobre territorio de Afganistán, en misión militar. El helicóptero nos lleva hasta la base italiana de la OTAN en Afganistán, Herat. Es minuciosa y documental la cámara que filma el aterrizaje táctico, las maniobras para evitar las balas; del terreno desértico surge una amenaza latente. Las comunicaciones por radio duplican la localización: la base está conectada con Caserta (referencia a otra base de la OTAN en territorio italiano). La acción transcurre entre Caserta y Herat, entre Italia y Afganistán. El primero de los soldados del título es un soldado de la OTAN. El convoy en el que viaja es víctima de un atentado, el soldado muere. La sincronización ha bastado para saber que deja detrás a la chica de Caserta con la que pensaba casarse.

En un diálogo con Fontana al final de la película, explica que viajó real y personalmente hasta Afganistán, aunque los amigos le advirtieran, “no volveremos a ver a Fontana”. La muerte ronda en Afganistán.

Sicilian Ghost Story



El segundo soldado es un soldado de la mafia, y ambos combaten en la misma guerra. Sabemos que su padre está enfermo, que el bar que regenta funciona como pasadizo entre la guerra y los soldados de Afganistán, y la guerra y los soldados de Calabria, sabemos que colabora con un boss local por necesidad. Lo encontramos en una misión camorrística para distribuir la droga abastecida desde Afganistán, y la secuencia, como siempre en Fontana, es electrizante. Una delación complica las cosas, la operación sale mal; en la huida en coche el jefe de la camorra descerraja un disparo hacia el asiento de atrás sobre el presunto delator, el segundo soldado termina su huida refugiándose en una casa, en una zona de bloques apartados y asépticos. La casualidad quiere que sea el apartamento donde vive la chica que iba a casarse con el soldado de la OTAN. Ambos soldados quedan unidos así en un vínculo sellado por una presencia femenina que será la que asuma la segunda parte de la película. 

“Como he perdido la esperanza en la política, pienso que solamente el despertar de la conciencia puede ayudar en la lucha contra la mafia. Los hombres han dejado de ser un tema poético, mientras que las mujeres remiten a una nostalgia de la vida, de la normalidad. Están en misión…” declaró Fontana en el debate, al final de la película.

La paradoja: una mujer entre dos mundos, entre dos ejércitos: OTAN, un destacamento militar italiano en Afganistán, y la mafia. En una película de dualidades sincronizadas, la imagen de un helicóptero viene a marcar el inicio de la segunda parte de la película, gobernada por el drama de una mujer joven atrapada entre dos mundos, sincronizados pero inconciliables. Un helicóptero, no militar, desciende, con su mejor amiga y el hombre con el que va a casarse, para aterrizar festivamente entre los invitados a la boda. Imposible plasmar de modo más brutal las pérdidas vitales para una joven viuda de 17 años Ya en su penúltima película, Lea, basada en la historia real de Lea Garofano, Giordana había estudiado con tremenda garra la relación entre el mundo femenino y la mafia. Lea Garofano, pese a vivir bajo protección policial, después de testificar contra elementos mafiosos, fue secuestrada y finalmente asesinada. La joven protagonista de Dos Soldados, encarnada por una vibrante actriz no profesional que aporta toda la autenticidad del lenguaje de Nápoles, optará por la huida hacia el norte, tras haber intentado en vano construir un remedo vital junto al joven soldado de la mafia refugiado un día en su casa.

I Figli della Notte


Al contrario que Lea y sobre todo Romanzo de una Strage, Dos Soldados es una película para televisión, con estética televisiva, pensada para un público televisivo. No encontraremos en ella los potentes contrastes y encuadres de Angelo Taretto, pero si ritmos que traen al recuerdo no solo a Rossi, sino también a Claude Chabrol, y que Giordana maneja mejor que nadie. 

Y si ya en Giordana se advierten cambios en el lenguaje utilizado por el cine italiano para abordar el fenómeno de la mafia, la edición 2017 de Villerupt deparaba una sorpresa. Sicilian Ghost Story, de Fabio Grassadonia y Antonio Piazza, altera por completo el formato de las películas sobre la mafia. A unos pocos días de la muerte de Toto Riina en prisión, es obligada una pequeña reseña. Giuseppe di Amato, de doce años, fue la víctima de uno de los asesinatos más brutales ordenados por Riina, que falsamente llegó a jactarse de no haber matado nunca ni a mujeres, ni a niños. Tras el atentado contra los jueces Falcone y Borsellino, capos mafiosos de menor entidad o empresarios que mantenían relaciones con la mafia incurrieron en el deseo de hablar, y en algunos casos hablar demasiado: uno de ellos, el padre de Giuseppe di Amato, apenas un niño aún, aficionado a la hípica y los caballos, con una joven novia, que fue secuestrado, retenido en un búnker subterráneo durante dos años, finalmente asesinado y disuelto en ácido. 

El búnker en el que retuvieron a Giusseppe estaba a 50 metros bajo tierra, y el silencio que desciende en la película sobre su secuestro no es menos opresivo. La historia desciende al nivel de la edad que tenían el muchacho y su novia, apenas dos niños que entraban enamorados en la adolescencia, y está contada desde el punto de vista de una niña que se rebela contra la indiferencia cómplice de su entorno. Hay muy pocos convencionalismos de cine negro, y sí mucho de Saura o Erice, por citar referentes hispanos, en un modo de narrar la historia que potencia los elementos mágicos, en una Sicilia apartada de tópicos, recreada en la historia mítica de sus templos griegos, sus densos bosques, sus paisajes bellísimos. 

I Figli della Notte (Los hijos de la noche) es la película con la que se estrena en la dirección el nieto de Vittorio de Sica, Andrea de Sica, y supone una propuesta interesantísima que atraviesa géneros, juega con el terror, y la intriga psicológica, y el giallo tradicional, y resuelve sus juegos de luces y sombras con brillantez. Me quedé con una pregunta atravesada en la boca al final de la proyección, que más que una pregunta era un sobresalto al advertir la bestia en la jungla de este sombrío guión. Contaba Andrea que la base de la historia se la había contado una noche un miembro de la nobleza negra romana, y que le había obsesionado hasta conseguir darle forma. En un internado jesuítico en un lugar remoto en las montañas, reservado para la educación de las élites del futuro, con reminiscencias del estudiante Törless de Musil, dos jóvenes establecen una amistad surcada por la conciencia de su propia brillantez, de ser cobayas humanas en un experimento de educación elitista que deberá asumir el aprendizaje de la falta de escrúpulos, y la crueldad; una amistad unida por una navidades solitarias en un palacio desvencijado y con fantasmas, fraguada en las visitas compartidas a una casa de citas no menos extraña en las montañas. Finísima resolución en el guión, que sugiere el precio moral que debe pagarse por el aprendizaje final. El aprendizaje real de la crueldad.

Muy reseñable también Manuel, de Darío Albertini: una película hecha con pocos medios, pero con extraordinaria garra, que narra el reencuentro con la sociedad de un adolescente que abandona el orfanato donde ha pasado la mayor parte de su vida para hacerse cargo de su madre, a punto de salir de la cárcel. 

Ramón García


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