Asesinato en Charlton Crescent. Annie Haynes

La clase señorial británica posterior a la Gran Guerra, un crimen...

Los entusiastas de la novela negra estamos de enhorabuena gracias a que la editorial dÉpoca, que ya llevaba años ofreciéndonos verdaderas joyas en forma de novelas de misterio e intriga inéditas en castellano o injustamente olvidadas, ha enriquecido ahora su catálogo con su Colección dÉPoca Noir, nacida con el objetivo de ofrecer a los amantes de la novela detectivesca grandes obras del género, fundamentalmente de aquella gloriosa época conocida como Golden Age.

Si ya el primer título de la colección, El crimen del ómnibus, fue una grata sorpresa, el título que ahora nos ofrecen, Asesinato en Charlton Crescent, de Annie Haynes, ha sido un verdadero y gozoso placer porque nos ha ofrecido, por primera vez en España, la oportunidad de conocer la obra de una de esas grandes “damas del crimen” británicas que tanta y tan merecida fama han alcanzado. 

Gracias a esta novela, los lectores españoles que ya conocíamos y admirábamos a Dorothy Sayers, Agatha Christie, Margery Allingham o Anthony Gilbert, hemos sabido que hubo otra gran escritora británica que se midió con ellas en igualdad de éxito y calidad, aunque en España era, hasta ahora, totalmente desconocida.


cinco sospechosos y la víctima en la misma habitación


Muy celosa de su intimidad, poco es lo que se sabe de la vida personal de esta escritora; tan sólo lo que su amiga Ada Heather-Bigg, una conocida feminista, escribió en el prólogo de la última novela, póstumamente publicada, de Haynes. Por ella sabemos que la escritora, que murió en 1929, a los 64 años, sufrió en sus últimos quince años de vida una invalidante artritis reumatoide que le imposibilitaba salir de su casa. Precisamente, aprovechó esos años de dolorosa postración para escribir una docena de novelas de misterio que tuvieron un considerable éxito de público y crítica en Gran Bretaña, donde sus libros fueron publicados por The Bodley Head, la editorial que dio a conocer las primeras obras de Agatha Christie.

Sin embargo, su temprana muerte hizo que pronto cayera en el olvido (solo tres obras de Haynes llegaron publicarse en Estados Unidos y ninguno en España). Su último libro, The Crystal Beads Murder, quedó inconcluso a su muerte y fue terminado por “una amiga también escritora famosa de novelas detectivescas” (y es el momento de recomendar la lectura del estupendo prólogo con el que Juan Mari Barasorda enriquece esta edición de Asesinato en Charlton Crescent, en el cual él se decanta, justificando su opinión, por Anthony Gilbert como esa misteriosa escritora, en lugar de las tesis habituales que señalan a Dorothy Sayers o incluso a Agatha Christie).

Ada Heather-Bigg cuenta también que Annie Haynes fue una mujer muy activamente interesada en la criminología y la psicología criminal que, mientras su salud se lo permitió, acudió personalmente al escenario de algunos de los crimenes más famosos de su época, así como a varios de los juicios más relevantes. En concreto, entre 1908 y 1910, presenció el juicio de Doctor Crippen y visitó el sótano donde esté había enterrado a su esposa después de asesinarla. El Doctor Crippen ha pasado a la historia de la criminología por ser el primer criminal capturado gracias a la utilización el telégrafo. Haynes también estuvo muy interesada por la muerte a tiros de Caroline Mary Luard, esposa de un militar que, a pesar de ser inocente de la muerte de su esposa, se suicidaría tras la campaña de cartas anónimas que recibió acusándole del asesinato; esta historia que ha sido tratada posteriormente por Minette Walters en A Dreadful Murder.

Los conocimientos así acumulados fueron los que Annie Haynes iría volcando posteriormente en la docena de novelas detectivescas que escribió entre 1923 y la fecha de su muerte. De estas doce novelas, tres de ellas, entre las que se encuentra Asesinato en Charlton Crescent, pertenecen a una serie protagonizada por el inspector Furnival y otras cuatro a la protagonizada por el inspector Stoddart.

La novela que ahora nos interesa, Asesinato en Charlton Crescent, la única de la autora traducida al castellano, tiene la estructura del llamado “whodunit” (“¿quién lo hizo?”), donde cinco sospechosos han tenido igual oportunidad de cometer un asesinato, perpetrado en la habitación en la que sólo se encontraban éstos y la víctima. 

La investigación del asesinato, llevada a cabo por el implacable inspector Furnival de Scotland Yard, conocido entre sus hombres por “El hurón”, va poniendo al descubierto las distintas personalidades, ambiciones y miserias, de los miembros de una antigua familia de aristócratas terratenientes, así como de los sirvientes que con ellos conviven. 

Haynes desarrolla una trama inteligente, muy bien hilvanada, en la que el misterio se va dosificando con gran habilidad, a la vez que se va presentando ante el lector un interesante y muy vívido fresco con las costumbres de la clase señorial británica posterior a la Gran Guerra, así como de los grandes y determinantes cambios sociales y traumas que este conflicto creo.

Y como siempre, cuando se tiene en las manos un libro de dÉpoca, es de agradecer el valor añadido de la muy cuidada edición: sus bellas ilustraciones, su esmerada traducción, su interesante prólogo… Todo un descubrimiento el de esta autora, Annie Haynes, que esperamos que siga encontrando un merecido hueco en la estupenda colección Noir de la editorial dÉpoca.

dÉpoca, 2017
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José María Sánchez Pardo
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