Ya nadie llora por mí. Sergio Ramírez

La vital y dura realidad de la Managua de nuestros días

Aquellos que lideraron la rebelión
La tranquila vida del detective privado Dolores Morales se ve alterada por su contratación por una de las mayores fortunas de Nicaragua, Miguel Soto Colmenares, que le encarga encontrar el paradero de su hijastra Marcela, desaparecida en extrañas circunstancias. Las especiales características de este caso obligará a desperezarse a este tranquilo detective de divorcios, y volverá el investigador atinado y tenaz que fue en su época de la guerrilla antisomozista y posteriormente como policía.

Para ello, pondrá en marcha a un grupo de personajes que actúan como ayudantes o consejeros, que resultan una fauna variada y de lo más chocante, que va desde la evangélica secretaria doña Sofía, a consejeros áulicos como el peluquero Ovidio, o el exginecólogo doctor Carmona, con los que nos adentraremos en la vital y dura realidad de la Managua de nuestros días.

Pues lo que nos narra el autor es la situación actual de Nicaragua, que en su momento se rebeló contra una dictadura sangrienta y rapaz, y nos mostrará en aquello que ha derivado, muchas veces en manos de aquellos que lideraron una revolución de carácter socialista y democrático. El panorama social y del ejercicio del poder desgraciadamente nos recuerda mucho más la situación prerrevolucionaria que las conquistas conseguidas bajo el FSLN.


dramas sociales en un tono casi amable


Y aunque a lo largo del relato se nos mostrarán terribles dramas familiares, y situaciones sociales aberrantes, el tono del libro resulta casi amable, pues es capaz de contarnos terribles historias con un tono lleno de humor –muy negro en general- y una alegría de vivir que resulta extraña para los patrones existencialistas europeos, donde la tragedia lleva a la confusión y lo depresivo, y más allá del dolor no hay nada más que la tristeza y la desesperación. Mientras, esta novela rezuma, junto a una cruenta descripción del abuso de los dirigentes, la miseria de la población y la violencia ejercida sobre la misma, un deseo de vivir, de festejar y de levantarse ante la adversidad, que resultan de lo más loable. Pues ésta, como la anterior novela protagonizada por el esforzado expolicía Dolores Morales, no son crónicas de grandes éxitos, sino de la voluntad implacable de levantarse ante la adversidad, la muerte y el engaño de los ideales. 

Con ese tono simpático y vital se nos ofrece un duro documental sobre la realidad de la sociedad nicaragüense actual, mientras acompañamos al tenaz sabueso detectivesco tras las huellas de una mujer consumida por la clase social a la que pertenece. La capacidad de contarnos duras historias sociales, personales y familiares con un tono comedido y hasta burlón, permite una lectura apasionada y apasionante pues engancha tanto lo que se cuenta, como el estilo que se maneja. Una gozada de novela.

Alfaguara, 2017
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José María Sánchez Pardo




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