Selfies. Jussi Adler-Olsen

Los selfies esconden una realidad mucho más siniestra

En Copenhague se inicia una larga y extraña serie de muertes. Algunas víctimas de asesinato, otras por atropellos automovilísticos sospechosos. Y además algunas de esas víctimas parecen presentar patrones vitales muy semejantes. En lugar de estancarse los casos, parecen que van a más, se suman otros delitos violentos.

El Departamento Q de la Policía criminal, aunque formalmente se dedica a investigar casos del pasado, se ve involucrado casualmente en las pesquisas policiales. Y eso que están sufriendo un duro momento personal, pues Rose Knudsenuna integrante del equipo, padeciendo un serio trastorno mental, que la ha dejado incapacitada para el trabajo. Con estas premisas acompañaremos al jefe del departamento Q, el subcomisario Carl Mørck, y sus ayudantes Assad y Gordon, en una enrevesada investigación, en la que se mezclarán diversos delitos. Solo al final se podrá dar sentido a algo que resultaba incomprensible. De paso también tendrán que dar luz sobre ciertos pasajes del pasado de su compañera Rose en el desesperado intento por sacarla del agujero.



el lado menos favorecido de la sociedad danesa


Esta no es una novela típica de intriga. Conocemos quiénes son los delincuentes, y durante la narración sabremos de sus andanzas y peripecias. Sí se irán descubriendo algunos misterios, aunque la intriga mayor gira alrededor de las situaciones por las que tuvo que pasar Rose Knudsen, y que la han llevado al estado de postración en el que se encuentra.

La mirada del autor es implacable. Se hace un duro retrato de los sectores sociales –fundamentalmente de mujeres- que se enganchan a un frenético narcisismo en su culto al cuerpo, y evitan darse cuenta de sus limitaciones personales y sociales, lo que les lleva a situaciones extremas en la supervivencia cotidiana, y donde una amoralidad en los mecanismos de logro del triunfo personal les aboca al delito. Y otro retrato implacable es el de los trabajadores de los servicios sociales, que se encuentran totalmente fustrados, pues se hallan entre una actitud gubernamental cada día más restrictiva, y unos demandantes, entre los que abundan sin complejos la sinvergonzonería, cuando no directamente los chantajistas sociales, que no dudan en agredir de múltiples formas a estos baqueteados gestores de la beneficencia institucional. 

Adler-Olsen nos va a proponer las historias de una serie de fracasadas sociales, y de cómo van a reaccionar ante dicha situación. Y no usará de los selfies que se hacen, que esconden una realidad mucho más siniestra, usando una técnica mucho más cercana la del pintor Lucien Freud, de cuyos retratos se afirma, representan a las personas tal como son, y no como quiseran ser.

En esta novela el autor nos va pasear por los segmentos sociales menos favorecidos de la sociedad danesa, de la que da una imagen no tan estupenda como algunos de nuestros políticos nos pintan. Y se ponen muchas dudas sobre el presunto paraíso social que es Dinamarca, donde si en algún momento nos creímos que ataban los perros con longaniza, la tendencia parece ir en sentido contrario.

Como en otras ocasiones el autor usa el ámbito psiquiátrico como escenario de alguna de sus acciones, y más allá de presentarnos el terrible problema que tienen los daneses con el alcoholismo, se hace una adecuada y durísima crítica a ciertas prácticas psicológicas, como son la hipnosis y la regresión, de cuyas virtudes terapeúticas hay muy serias dudas, ya que pueden tener terribles efectos diatrogénicos sobre los enfermos. Esta especial mirada del autor sobre el mundo de la psiquiatría institucional, le viene de familia, pues su padre dirigió un sanatorio psiquiátrico, y su primer éxito literario fue La casa del alfabeto, que transcurría en una institución mental.

Y como en otras ocasiones no se corta en lanzar sus dardos más malévolos sobre el mundo periodístico, en esta ocasión sobre los programas televisivos de realidad en directo, de los que se mofa, pues les considera que hacen poco más que una exhibición morbosa, parcial y tendenciosa de ciertas realidades sociales.

Esta nueva entrega del singular equipo que integra el Departamento Q de la policía danesa, es una estupenda novela policíaca, con mucho ritmo, magníficas historias personales y una resolución brillante, a la que sólo creemos que le sobra un poco de dramatismo personal en sus protagonistas, aunque éste sea un mal demasiado habitual en la actual novela policíaca

Maeva, 2017
Compra en Casa del Libro

José María Sánchez Pardo
Publicar un comentario