Pasión por los crímenes (editorial Prótesis nº 10)

Simplemente nos fascina e hipnotiza

Casos reales, novelas, películas...
Lectura vulgar, poco elevada, embrutecedora, así consideraban en su momento los más intelectuales el semanario El Caso, una lectura, no hace falta decirlo, apreciada y seguida de cerca por el equipo Prótesis. Siempre se ha visto el gusto por el crimen como una pasión vergonzante, un vicio de juventud… Puede que en las últimas décadas la sociedad acepte más la pasión por lo negro, igualmente nosotros seguimos celebrándolo, coincida o no con el criterio de la mayoría. Ya son años de costumbre.

El tema del crimen real era una de las asignaturas pendientes de Prótesis, y aunque ha aparecido frecuentemente en nuestras páginas, todavía faltaba presentar la monografía que ahora empiezas a leer. Un estudio exhaustivo, por partes, que diría Jack, el destripador. Más de 300 páginas donde se dan cita los mejores expertos. Un criminólogo como Vicente Garrido, un periodista como Mariano Sánchez Soler, diferentes casos reales y su traducción en ficción, las novelas y películas más emblemáticas, relatos escritos en exclusiva para Prótesis…


por la pasión que despierta, no necesita justificación


Desde los surrealistas —los relatos más desmadrados de Apollinaire, la pasión de Buñuel por la nota roja mexicana, punto de partida de muchas de sus historias...—, e indudablemente desde mucho antes —muchos citarán acertadamente textos sagrados—, el crimen es algo que, en vista de la pasión que despierta, no necesita de mayor justificación. Simplemente nos fascina e hipnotiza, nos atrapa, nos obliga a seguir mirando… 

Si insistimos, encontraremos mil y un motivos para justificar de forma más elegante, por así decir, el interés por el crimen. Aunque a menudo da pie a novelas y películas más bien vulgares y reiterativas, no faltan aportaciones sorprendentes que nos ofrecen análisis lúcidos de nuestra sociedad, de nuestra misma humanidad. Desde la mayor de las solemnidades o desde el humor, desde un enfoque distanciado y periodístico o desde la fascinación estética, buscando implicaciones ideológicas o simple y llana diversión, el crimen sigue siendo una fórmula maestra para la ficción. Como se decía en la serie televisiva La huella del crimen, «La Historia de un país es también la Historia de sus Crímenes».

Próximamente a la venta

David G. Panadero
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