Los nuevos y oscuros taxis sin luz

Distopía al estilo Espejo Negro. Gloria de pijas e imbéciles variados



Exprimir al máximo los recursos físicos y mentales de los individuos en aras de un "Dios de la Abundancia", algo que en el transcurso evolutivo (más allá del "primigenio" salto hacia la bipedestación que resulta definitoria de nuestra especie) mediante sucesivos avances técnicos ha devenido en una suerte de sincretismo numérico hoy plasmado en cuentas bancarias, teclas de ordenador, pantallas y tarjetas con banda magnética, ha sido pilar básico y rasgo inmanente de toda agrupación humana con independencia de símbolos, colores, nombres e incluso principios rectores de todo orden económico y social que en el devenir histórico ha servido para encuadrar política, filosófica y terminológimante a dichos "grupos masivos de familiares y amigos".


con trajeados conductores y pegatina roja en el cristal


Un peldaño arriba en la escala de la moral establecida por el cristianismo y hoy día mantenida por corrientes progresistas, se encuentra el remanso que es estancia de hombres y mujeres que delegan su ética en la información recibida desde medios masivos y/o falsos alternativos. Sí, todos tenemos algo de esas personas "buenas" que invierten ingentes recursos en productos de perfumería y estética (siempre nos quedará la metáfora) cuya tendencia se dicta desde púlpitos virtuales, cierto. Pero unos, los menos, mucho menos que otros. En todo caso, aquí, en el Reino de las Apariencias, todo acto, expresión y pensamiento, depende de los dictados de la propaganda para su valoración ética, lo cual deriva, obviamente, en una mayor o menor conveniencia de ocultación o de libre exhibición de los mismos ante la sociedad.

En un contexto como el nuestro, de tan extrema y a veces revirada mistificación, en el que la más demente apofenia enturbia una contemplación generalizada de concomitancias ideológicas mil veces descritas con letra pequeña o en voz muy baja, fumar, drogarse y decir "palabros" malsonantes constituyen actos censurables (cuando no censurados), a la par que desplazarse usando los nuevos taxis de color negro, sin luz verde ni ámbar, con trajeados conductores y pegatina roja en el cristal trasero, es parte de aquello permitido y por tanto exhibible en libertad. Siendo el colectivo de taxistas un gremio de trabajadores ampliamente denostado por la población general, y no existiendo denuncias en los grandes medios de masas sobre las jornadas diarias de 12 horas (y más de 70 semanales, ya que la presión para no coger todos los días de descanso que al trabajador corresponde, siempre a través de la cínica vía del consejo, es muy grande) a un sueldo de aproximadamente 3 euros la hora y con muy escasos y cortos descansos, ¿a que esperamos para ejercer de esas damas y caballeros que todos llevamos dentro? Una vez terminado el servicio, podemos valorar al elegante chófer otorgando una puntuación del uno al cinco en la escala "Anti-Richter". ¡Marchando distopía al estilo Black Mirror para usufructo de pijas e imbéciles variados...!

Si la vida en sociedad es una obra de teatro (con un cuento la figura retórica no funciona igual...) con diferentes mecánicas y repartos de trabajo para llevar a cabo su representación, una labor de captación de espectadores siempre resulta imprescindible...

Y una vez los tramoyistas que en la "Agrupación de Familiares y Amigos Moradores del Poniente del Mundo" terminan de conformar divertidos escenarios de esparcimiento, recreo y mitigación de nuestras más diversas ansiedades, el departamento comercial de la misma Sociedad, opera libre y sin escrúpulos: "¿Ama usted el riesgo, caballero/señorita? ¿Que le parecería una sesión de fuertes emociones a base de inyecciones de adrenalina? Siempre sin agujas, y por unos precios de infarto, le ofrecemos paseos a gran velocidad por la M40, M30 y demás calles, carreteras y autovías. Nuestro chófer (su chófer de confianza) se encargará de divertirle. Para aquellos mas arriesgados y extremos, disponemos de las franjas VIP: de 14:00 a 15:30 de la tarde, o ya de noche, de 2:00 a 3:30. Anímese..."

Valentín González Gusi



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