Yo veo en la oscuridad. Karin Fossum

Mucha más inquietud que algunos malvados más sanguinarios

Riktor es un cuarentón solitario que trabaja en una residencia de ancianos con cuidados paliativos. Ante el mundo parece un hombre tranquilo y que no se mete en problemas ...pero él mismo afirma sobre sí:

Pero hay individuos podridos, y yo soy uno de ellos, lo admito, en algunas situaciones puedo ser una persona atroz, hasta un grado que me perturba 

y su perturbación le lleva a...

Este suplicio del que soy responsable me produce una sensación de desesperación y alegría. Una dichosa mezcla de sentimiento de culpabilidad y superioridad. Y adrenalina, que fluye cálidamente por mi cuerpo. El pellizcar a Nelly Friis detrás de las orejas y causarle hematomas que nadie ve hace que mi frustración acumulada, mi angustia y mi dolor salgan a chorros de mi cuerpo como el pus de una herida

Este monstruo es un hombre dolorido y sin ninguna expectativa vital... 

Resulta alentador que haya artistas que capten ese dolor que todos sentimos. El dolor por la vida en sí, la pena por existir, aguantar todos los segundos y minutos, soportar las miradas de los demás

y su desesperación alcanza un grado tal que llega a anhelar para sí:

algo que me mantuviera unido al mundo. Pero no tengo ninguna relación de ese tipo con otras personas, ninguna cuerda que me fije al suelo, ningún anda que me impida ir a la deriva

Este siniestro personaje es detenido por la policía y acusado de asesinato... cuando él no ha sido responsable de dicho crimen. Por lo que tendrá que convencer a todo el sistema sobre su inocencia. Pero no lo va a tener nada fácil.


abominable pero al fin y al cabo, un ser humano


Hemos preferido que el protagonista hable por sí mismo, antes que definir a uno de los personajes de ficción más inquietantes que hemos leído en los últimos años, pues no estaría en la categoría de los psicokillers, sino en un lado más umbrío y tenebroso del alma humana, que particularmente nos produce mucha más inquietud que algunos malvados más sanguinarios, y por qué no decirlo, más folclóricos.

La autora logra un acercamiento al personaje, que nos inunda con su dolor, su desesperación y su horror, y le acompañaremos fascinados en su devenir diario, y cuando ha de zafarse de una gravísima acusación... que por una vez es infundada.

Y no podemos dejar de leer esta historia, en el que se mostrará, sin piedades gratuitas, pero tampoco sin morbosidad, la vida de un monstruo, que sin duda es abominable... pero que no deja de ser un ser humano.

La autora que nos encandiló con uno de los mejores personajes policíacos nórdicos, el inspector Konrad Sejer, vuelve a deslumbrar con una historia de una crudelísima humanidad, que hace de esta novela negra, pero que muy negra, uno de los mejores libros del género publicado en los últimos años, y que desdice a aquellos que afirman displicentemente que la novela negra nórdica estaba muerta.

Reservoir Books, 2017
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José María Sánchez Pardo


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