Muerte helada. Ian Rankin

Un duro y gélido invierno escocés

Siguiendo el rastro de varios delitos
El título original en inglés de esta novela, Let It Bleed, nos va a dar las claves de la narración, pues en sus variadas acepciones nos va señalando el devenir de los sucesos y sus protagonistas. En una primera acepción, que sería "vamos a calentarnos", nos señala cómo el protagonista, tendrá que afrontar un duro y gélido invierno escocés, pero de igual forma tendrá que soportar la gélida indiferencia de sus superiores cuando les muestre claros rastros de delito en acciones de las que ellos prefieren no hacer caso, o que no se molestan en considerar. Y de igual forma acompañaremos a Rebus mientras intenta dar calor, con diversas y no siempre exitosas fórmulas, al frío de su existencia, que veremos cómo es más desolado y angustioso de lo que nos había permitido atisbar en entregas anteriores de la serie.

Pero también es importante la otra acepción de Let It Bleed, que vendría a ser, "vamos a purgar", pues además de purgar sus templados radiadores, Rebus intentará desesperadamente purgar a nuestra sociedad de elementos delincuentes y asesinos, con los que mantendrá una feroz lucha, y con resultados no mucho mejores que lo que consigue con los radiadores de su apartamento. Pero también hay un intento por algunos personajes de purgar sus miserias, sus fantasmas, sus angustias, algunos de forma un tanto cruenta, y otros con mejores resultados, lo que les permite soltarse de las ataduras del miedo y la desesperación.


mirada dura pero comprensiva


Todo esto nos es narrado con la contundencia de un disco de los Rolling Stones, uno de cuyos discos da título a esta novela, con el virtuosismo electrizante de un riff de Keith Richards, mientras la envolvente voz de Mick Jagger nos va llevando por nuestros peores sueños o explora nuestros más íntimos y no siempre fácilmente explicables anhelos.

Pero esta novela no es sólo una buena historia de personajes, sino una magnífica novela policíaca, que se inicia con una sorprendente —por poco habitual en esta serie escena de acción –digna de una gran película de catástrofes, seguida de un poderoso seguimiento del rastro de diversos delitos, en lo más rotundo de la novela de procedimiento, lo que le da a su lectura un juego entre frenético y sosegado que mantiene la tensión de la lectura.

Como en otras novelas de semejante carácter, somos advertidos de que a eso que llamamos fuerzas policiales en general les importamos los ciudadanos de a pie bastante poco, ya que suelen estar más preocupados de cumplir los deseos de quienes ostentan el poder en ese momento

Sorprende un tanto el nivel de explicación de la vida del protagonista de la novela, pues a lo largo de las novelas de esta serie, y en las siguientes, nunca se dará tanta información sobre algunos episodios traumáticos de la vida de Rebus, que pretenden explicar su pesimismo, sus dificultades de trato con la gente, y especialmente con sus superiores, su adicción al trabajo policial y su abuso del alcohol.

Es una crónica amarga ya que veremos a Rebus lleno de impotencia, pues en esta ocasión no se va a enfrentar a los gánsters habituales, como su enconado enemigo Morris Gerald “Big Ger” Cafferty, sino que los va a encontrar en las más altas poltronas del poder, o tirando al plato en una mansión campestre. Eso sí, el implacable John Rebus, llegará hasta el límite y un poco más allá con tal de descubrir y castigar a estos personajes, que se creen a salvo de cualquier eventualidad por parte de las fuerzas policiales.

Como señalábamos antes, es sorprendente en este cínico y duro presbiteriano escocés, su mirada dura pero comprensiva de los que se abocan en aspectos poco apreciados por la moral convencional. Quizá, que como un toxicómano más, puede entender a aquellos que se han hundido en prácticas autodestructivas, y pueda, en la medida de lo posible, ofrecer comprensión y un rayo de esperanza a quienes se han hundido en lo amargo y destructivo.

Pero junto con esta cualidad, Rebus sigue fiel a sus profundas filias y fobias, y como buen rockero, no puede evitar cierta sorna con los idealistas, entre ellos su propia hija, lo que le generará una buena dosis de problemas a lo largo de la novela. Por fin se publica en España la única novela que nos faltaba de una de las series fundamentales de la novela policíaca contemporánea.


RBA, 2017
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José María Sánchez Pardo


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