Laura (1944)

La brillantez, inteligencia y decencia de la encantadora Laura



Junto a otros títulos, The Maltese Falcon, Murder, my sweet y Double Indemnity, Laura, dirigida por Otto Preminger, es la cuarta película de referencia citada por Nino Frank —quien ha sido acreditado como el “valedor” del término, para definir lo que se dio en llamar film noir (“Un nouveau genre ‘policier’: L’aventure criminel”).


relación con el acto de mirar


Un conjunto de películas originalmente norteamericanas, caracterizadas por cierto rechazo del sentimentalismo, el “dinamismo” de las muertes violentas que en ellas aparecían, un relevante porcentaje de misoginia en según qué casos… Y, por supuesto, unos parámetros estéticos, de fotografía con predominancia de las luces en clave baja, y de planificación encuadres desequilibrados, composición con cierto toque “expresionista”, que las distinguían de otro tipo de dramas o películas de aventuras.

Los aspectos en los que Laura se separa de esos “cánones” tienen que ver, en gran medida, con la premisa “compleja” de la que el film parte. El detective Mark McPherson es seducido por la imagen en un cuadro de Laura Hunt (Gene Tierney), que ha sido víctima de asesinato. A medida que McPherson se va entrevistando con los distintos personajes canallas, sinvergüenzas y charlatanes, de la sociedad neoyorkina de los que la muchacha se rodeaba, el investigador seguramente algo acomplejado por encontrarse a sí mismo representando el papel de “obrero”, resulta seducido por el mensaje que todos ellos le transmiten acerca de la brillantez, inteligencia y decencia de la encantadora Laura. Muy probablemente, atrapado por esta especie de anzuelo de atractivos varios, el detective empieza a interpretar la investigación de la muerte de la mujer como una especie de batalla que tiene que librar en pos del alma de ella

De esta forma, la posterior búsqueda que McPherson lleva a cabo empezando por las mencionadas entrevistas a sus amigos y siguiendo por el registro de su apartamento, la comprobación de su informe dental, examinando sus dossieres…, se convierte en una suerte de fantasía necrófila que, en más de un sentido, la emparenta con la película de Hitchcock Vértigo (1958). Otra característica que particulariza a la película dirigida por Preminger y que la aproxima a la obra maestra del inglés, es el papel que desempeña el detective ”investigador” podríamos decir en el caso de James Stewart, que, estando tan sumamente fascinado por la mujer a la que debe seguir, se aleja del prototipo habitualmente utilizado por el género negro, y se revela en un personaje mucho más… ¿frágil? 

Podríamos atrevernos a señalar aquí que Laura tiene más que ver con el “sentido” del cine en sí mismo que con el film noir como género. Si lo pensamos bien, lo que nos señala es que para que pueda surgir la sensación de enamoramiento no hace falta mucho más que la imagen encuadrada en el marco correcto, la imagen de alguien que nos parece que es la adecuada para nosotros, con la luz adecuada, acompañada de los flashback adecuados un recurso también canónico del género, al que la película recurre con asiduidad y que, hasta cierto punto, también la emparenta con Citizen Kane (1941), no mucho más. Para que surja el sentimiento de amor apenas se necesita más que una determinada situación marcada como punto de vista para que McPherson vea a la mujer desde el ángulo “adecuado”... 

Por eso es por lo que defendería que el sentido detrás de la labor de investigación del personaje de Andrews tiene más que ver con la labor que podríamos entender de “investigación” del espectador de la película (McPherson mirando el cuadro = espectador mirando la pantalla; el detective “buceando” en los flashbacks = el espectador inmerso en la película…) Y es que la huella de Laura, la película, trasciende al género negro para “marcar” a toda una serie de films, y de directores, que en alguna ocasión han tratado temas que tienen alguna relación con el acto de mirar; con la observación-recreación de la realidad a partir de la mirada “encuadrada”. Una ventana “indiscreta”, un voyeur que filma sus crímenes…

Es lo que suele pasar con este tipo de historias, que suelen ofrecer la posibilidad de un doble cuerpo (Body Double).


David Alonso


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Tit. Orig: Laura. Estados Unidos, 1944. Director: Otto Preminger. Guión: Jay Dratler, Samuel Hoffenstein, Betty Reinhardt. Música: David Raksin. Fotografía: Joseph LaShelle. Intérpretes: Gene Tierney, Dana Andrews, Clifton Webb, Judith Anderson


Este ensayo colectivo, consistente en el análisis de 20 largometrajes, ha sido realizado por los cineastas Fernando Cámara y David Alonso y los escritores Francis Díaz, Jesús Fernández, Duvid Mdd, David G. Panadero, Alfredo Paniagua y Frank G. Rubio.


Este monográfico sobre Detectives Raros en el cine se ha publicado originalmente papel, en la revista Prótesis, nº9 (Reino de Cordelia, ed.), en la primavera de 2017. Pide tu ejemplar en la librería madrileña Estudio en Escarlata.


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