La muerte espera en Herons Park. Christianna Brand

El mundo hospitalario, el dolor y la muerte, la angustia de la población...

En plena campiña inglesa se encuentra el hospital militar de Herons Park, que tiene que sobrevivir a las duras condiciones que la II Guerra Mundial están haciendo sufrir a la población inglesa, siendo la amenaza de las bombas volantes una de sus peores pesadillas.

En este crispado ambiente, se programa la aparentemente rutinaria operación para intervenir la pierna rota de un cartero de la zona. Pero de forma inesperada, el paciente muere durante la anestesia, sin haber sido tocado aún por los cirujanos.

Lo que inicialmente parece un caso de muerte accidental, se va complicando con visos criminales, lo que obliga a la policía, encarnada en el inspector Cockrill, a intervenir para descubrir la mano asesina que hay tras este luctuoso acontecimiento.

El policía protagonista, pese a la típica contención de la policía británica, tendrá que echar mano de su perspicacia y su paciencia, pues ha de vadear en aguas muy complejas. Por un lado, el mundo hospitalario, con la agobiante presencia del estrés producido por el dolor y la muerte, y de igual manera, la angustia de la población y los trabajadores, que están sometidos a la espada de Damocles que los bombardeos están suponiendo a los ciudadanos y los sanitarios. Además se encuentra con una típica situación de habitación cerrada (en este caso de quirófano cerrado), en la que cuenta con media docena de sospechosos: eso sí, ninguno de los cuales parece tener ninguna motivación para el crimen.


un lugar cerrado, poderosas tensiones


Para complicar aún más la investigación, el sufrido sabueso policial tendrá que dilucidar hasta qué punto las muy complejas relaciones personales que parecen estar desatadas en este cerrado ámbito, pueden dar luz, o bien llenar de sombras, unas pesquisas que resultan especialmente intrincadas. La colección de filias y fobias, de amores y odios, de intereses y rivalidades personales y profesionales que debe entender el inspector Cockrill son realmente notables, pues la mezcla de ambiciones sociales, estrés profesional y angustia de guerra, genera un caldo de cultivo realmente explosivo.

Este poderoso ramillete de ingredientes nos son ofrecidos de forma espléndida, ya que el ritmo es ordenado, y el estilo preciso y lleno de matices. Todo esto resulta en una poderosa novela enigma, un magnífico cuadro de la vida en época de guerra, y un vívido retrato de la insalubridad y las peculiaridades de un lugar encerrado y sometido a poderosas tensiones. 

Hemos de resaltar dos apuntes. Uno es el policía protagonista, que sin grandes alharacas de personalidad, o con costumbres extravagantes o pintorescas, logra tener una presencia fundamental en la narración, pues ha de poner en marcha una buena colección de atributos para lograr abrirse paso en tan oscuros acontecimientos. El otro es la resolución del misterio, que sin caer en lo tramposo, resulta original y sorpresivo.

Para los fans del séptimo arte damos noticia de que, basada en esta novela hay una estupenda película que los entendidos consideran de lo mejorcito realizado en este género. Una novela de puro género policíaco, consistente y de atractiva lectura.

Siruela, 2017
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José María Sánchez Pardo




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