El Halcón Maltés (1941)

El aspecto visual de la película: una declaración de principios del cine negro



A pesar de que Dashiell Hammett trabajó durante algún tiempo como detective privado para la agencia Pinkerton en San Francisco, si atendemos a lo que el propio autor nos dice, no debería haber relación entre sus experiencias reales y el protagonista de esta película. Aunque usó su nombre de pila, Samuel, para su personaje.


el material del que están hechos los sueños


Spade no es real. Es un personaje de ficción que presume lo que la mayoría de los detectives privados con los que trabajé quisiera haber sido y a lo que creyeron acercarse en sus mejores momentos

Aunque sí hubiera, probablemente, elementos y anécdotas mezcladas de su conocimiento detectivesca en las dos historias, originalmente publicadas en la revista Black Mask en 1925, y que dieron lugar, finalmente, a la novela en cuestión. Por ejemplo, el personaje de Joel Cairo estaba basado en un delincuente que el autor había detenido en 1920.

Cuando John Huston estrenó su debut en la dirección cinematográfica (El Halcón Maltés), Spade y la novela de Hammett ya habían sido objeto de dos adaptaciones anteriores que podríamos calificar de fallidas a partir de la escasa repercusión artística y/o comercial que tuvieron y teniendo en cuenta que la propia Bette Davis —que protagonizó una de ellas, (Satan met a Lady, 1936), la calificaría posteriormente de “basura”. Bien al contrario, la versión de Huston se ha convertido, de forma indiscutible en un clásico del film noir, una película que fue seleccionada en 1989 por la Librería del Congreso de los EEUU para ser incluida en el Registro Nacional Cinematográfico.

En los inicios de la producción, Hal B. Wallis, el productor, le había ofrecido el papel de Spade a George Raft, que lo rechazó por tratarse, precisamente, Huston de un director novel. En aquel momento, Bogart, de 42 años, aceptó con entusiasmo un papel que consideraba “altamente ambiguo, de alguien que es a la vez honorable y codicioso” una mezcla de características que, casi seguro, podemos considerar sustanciales para un (anti) héroe noir. Huston estaba encantado con el hecho de que Bogart protagonizara la película y, en realidad, sirvió para empezar a consolidar una amistad que derivaría en una importante colaboración cinematográfica.

Tratándose de una ópera prima, es todavía más destacable el interesante uso que Huston hace de la planificación, de los encuadres, y de los aspectos más contrastados de la fotografía como elementos narrativos y, desde mi punto de vista, es lo que confiere un especial valor de cine “negro” a esta película: esa intención de reflejar en la puesta en escena los “valores” del género. Probablemente tenga que ver con el hecho de que, precisamente por tratarse de una primera película, Huston planificó cada detalle hasta el máximo. El director debutante, seguramente llevado por el vértigo que produce la responsabilidad de enfrentarse a la carísima maquinaria de la producción audiovisual por primera vez, preparó un guion técnico que resultó ser un “plano a plano” de la película completa, incluyendo instrucciones para él mismo así como bocetos y dibujos de cada escena. Huston consiguió así no solo que el rodaje transcurriera en un ambiente de total profesionalidad y eficacia proporcionando a sus actores el tiempo suficiente para ensayar antes de cada plano por ejemplo, sino también de una determinada “mirada”, de un punto de vista que dota de coherencia “noir” a todo el film.

En este sentido, y para hacer justicia al verdadero trabajo de cada uno, mención especial merece el de Arthur Edeson, el director de fotografía, cuya planificación por un lado con las luces en “clave baja” y acentuando el contraste y la dureza de las imágenes, y por otro con encuadres inusuales para la época y siguiendo, en algunos aspectos, el camino marcado por Gregg Toland en Ciudadano Kane, convierte el aspecto visual de la película en una declaración de principios del cine negro

Como el propio halcón, la película se ha convertido, además de en un clásico indiscutible, en un estándar dentro del género y seguramente sea debido en parte a que, al igual que la estatua, está fabricada de ese material al que se refería Prospero, el príncipe de Nápoles, en la obra de Shakespeare The Tempest el mismo que Bogart le sugirió a Huston citar en una de sus líneas de diálogo, “el material del que están hechos los sueños”.


David Alonso



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Tit. Orig: The Maltese Falcon. Estados Unidos, 1941. Director: John Huston. Guión: John Huston. Música: Adolph Deutsch. Fotografía: Arthur Edeson. Intérpretes: Humphrey Bogart, Mary Astor, Gladys George, Peter Lorre

Este ensayo colectivo, consistente en el análisis de 20 largometrajes, ha sido realizado por los cineastas Fernando Cámara y David Alonso y los escritores Francis Díaz, Jesús Fernández, Duvid Mdd, David G. Panadero, Alfredo Paniagua y Frank G. Rubio.


Este monográfico sobre Detectives Raros en el cine se ha publicado originalmente papel, en la revista Prótesis, nº9 (Reino de Cordelia, ed.), en la primavera de 2017. Pide tu ejemplar en la librería madrileña Estudio en Escarlata.


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