Entrevista con José Luis Ramírez, editor de Quaterni

...tiene una mezcla entre inocencia y brutalidad

Uno de los efectos más interesantes del éxito que ha tenido la novela negra y policial en estos últimos años, es que algunos valientes editores se lanzaron a buscar novelas de este género en ámbitos culturales y literaturas de las que no teníamos noticia de que se hubieran interesado en el género criminal. Y uno de estos valientes fue el grupo que mueve la editorial Quaterni, que se lanzó a editar literatura japonesa, y que en estos años nos ha regalado con un montón de buenas novelas policiales, tanto de la actualidad, como de principios del XX, mostrándonos un mundo literario de gran riqueza y variedad. Para que nos contara de las vicisitudes por las que ha pasado esta aventura editorial el pasado día del libro de Madrid, pudimos charlar largo y tendido con José Luis Ramírez, que junto con otros miembros de su familia lanzó y mantiene esta gran aventura editorial. Con su estilo vivaz y expansivo nos habló de autores, editoriales, tratos con Japón, y sobre todo nos deslumbró por el amor a los libros que publica y por la profesión que parece fascinarle.

Texto: José María Sánchez Pardo
Fotos: Juan Salvador López 













Por favor, háblanos de ti y de tu vida.

Soy madrileño, tengo 45 años, estudié empresariales, y por circunstancias de la vida me dediqué al libro. Mi padre también era de ese mundo, y ahora trabajamos juntos. Durante algún tiempo me dediqué a otros asuntos, pero ahora básicamente me dedico al mundo del libro, aunque a tiempo parcial doy clases de marketing.


¿Cómo llegaste a hacerte editor?

Nosotros habíamos trabajado en el sector del libro técnico. Lo tuvimos que dejar unos años, y en 2008 empezamos a sacar libros como Quaterni. Para que veas el amor por la profesión de mi familia, Quaterni es el nombre antiguo de un tipo de pliego para impresión, lo que ahora llamaríamos cuaderno. El segundo libro que editamos fue Musashi, que ha sido un gran éxito. 


¿Cómo es que sacásteis Musashi?

Nos lo recomendó un amigo. Yo lo había leído hacía muchos años, pero ya no me acordaba de él. Vimos que había una cierta demanda, y ante la falta de ejemplares disponibles tuvimos que ir a la Biblioteca Nacional, y decidimos sacarlo. En su momento lo había publicado Martínez Roca, pero de forma incompleta, y había un público que se había quedado con las ganas de leer toda la saga. Es la narración en la que se cuenta la vida del samurai más famoso de la historia de Japón. Y ha sido un éxito hasta la fecha. 

Sacar Musashi nos mostró que el nicho de la literatura japonesa existía y apostamos por él, y hasta ahora, lo que además ha logrado es que se nos reconoce como editores de dicha literatura.


¿Qué dificultades habéis tenido con las traducciones?

El tema de la traducción es uno de los más complicados. Y los lectores están muy pendientes de él. Me comentan amigos editores como Enrique Redel, de Impedimenta o Diego Mora, de Nórdica, que tienes que tener un número mínimo de libros al mes para que los libreros no te olviden. Para sacar buenas traducciones del japonés, no podemos llegar a la cifra de dos o tres al mes, que sería el número ideal, y además con algún libro hemos tenido problemas con la calidad de la traducción que nos hubiera gustado. por lo que hemos tenido que sacar un libro al mes, en lugar de uno y medio, pues es muy difícil encontrar buenos traductores. Además las traducciones resultan caras, ya que hay muy poca gente que hable japonés, y estamos en ello, en intentar mejorar la calidad de nuestras traducciones. Además es difícil ceñirse al mercado español, pues hay muy pocos traductores buenos de japonés, por lo que trabajamos con centro y suramérica, y también con muchos españoles e hispanohablantes que viven en Japón. De esa forma combinamos la gente de España y los contactos en Japón, aunque el problema es que al no hablar japonés los tratos se dificultan.



¿Quién os ofrece novelas? ¿y cómo elegís los autores?

Es un proceso arduo, buceando y buscando en Internet. Leyendo mucha documentación, y atendiendo a las propuestas de la gente de nuestro equipo, que incluye a algún japonés. Sobre todo con japonesas, que al igual que en el mundo editorial norteamericano, están muy presentes en el mundo editorial. probablemente no son las que mandan pero con ellas hay buen trato. 

En general no hemos tenido grandes problemas. Quizá algunos más con la Miyabe, que fue la primera, y nos pilló novatos y sin conocer el mercado. Ella es todo un fenómeno con ventas millonarias en Japón, pero no nos fue fácil el acceso. Como anécdota al publicar el primer libro le pedimos unas fotos promocionales para una revista, y se negaron. y no nos mandaron nada. Debieron pensar que para esa pequeña edición en España, no merecía la pena.


¿Que características crees que tiene la novela japonesa de intriga y misterio?

La que ha llegado aquí tiene una mezcla entre inocencia y brutalidad. Es como inocente y casi naif, pero además luego es brutal. El año pasado en la Feria del libro de Madrid, se nos acercó un lector y nos comentó este contraste entre lo naif y lo duro sobre Hanshichi. Para mí es una literatura de grandes contrastes. Por ejemplo Edogawa Rampo mezcla la inocencia y lo obsceno, casi perverso, con una naturalidad que en la literatura occidental no se da. Lo diferencio con la novela americana habitual, en la que la brutalidad aparece poco a poco, mientras que en una novela japonesa transcurre la acción tranquilamente, y de pronto aparece algo brutal. Por ejemplo en Hanshichi, hay un interrogatorio de lo más tranquilo, y de pronto el acusado se lleva un golpe brutal. Para mí es una montaña rusa. Y por esto entiendo que es una literatura que no es fácilmente accesible a todo el mundo. 


¿Qué tal ha sido el trato con las editoriales japonesas?

No es nada fácil al principio, son muy desconfiados. Pero pasado este primer momento es magnífico trabajar con ellos. Son colaboradores, atentos y dispuestos. Y el trato es encantador. Pero los principios son muy duros. Mucho correo, muchas llamadas para que te hagan algo de caso. Por ejemplo al principio conseguir los libros de Miyabe fue muy difícil, pues teníamos que sacar cuatro. Y como eran nuestros comienzos era un gran riesgo. Teníamos muy buenas referencias de los EE.UU. de La sombra del Kasha, pero no teníamos tanta noticia de los demás. De ahí que la negociación fuera muy difícil. Y eso que la edición de Musashi, que fue nuestro primer libro no lo fue tanto, ya que pudimos negociar con la delegación americana de la editorial japonesa. No dejaban de ser japoneses, pero estaban en EE.UU., lo cual facilitaba las cosas.



Y con los autores, ¿qué tal ha sido el trato?

Con los autores no hemos tenido prácticamente trato. Intentamos al principio traer a Miyabe a un evento importante que teníamos, pero no hubo forma de convencerla. O para un Getafe Negro aprovechando que el país invitado era Japón, intentamos traer a Natsuhiko Kyogoku, de quien habíamos publicado El verano de la ubume, y tampoco hubo forma. Pero hay un caso muy especial, el de Osaka Go, del que sacamos El rostro de Heizo, que tiene una serie que transcurre en España, y por ejemplo tiene una novela con un asesino en serie... en Sevilla. Y ese hombre sí ha estado en España, pero con otros no ha habido manera. Me decía Lorenzo Silva, que conoció a Osaka Go en Japón, si nos interesaría sacar esas novelas, pero tenemos dudas de que las historias de este hombre en España interesen a los lectores.


¿Cómo es el tema del cuidado de las ediciones?

El futuro del libro físico es fundamentalmente como objeto de regalo. A los que nos gustan los libros, aunque sea un tanto melancólico, nos gusta que sean bonitos, que estén bien hechos. El problema es que trabajamos en un mercado tan de nicho, que nos obliga a tiradas pequeñas, que dificulta que sean todavía más bonitos. Mi padre que lleva muchos años en este negocio insiste en que tenemos que hacer algo distinto y reconocible, de ahí, por ejemplo, que nuestros tamaños no sean los habituales, el cuidado de las carátulas, o la rugosidad de la portada, que sean elementos reconocibles. 


¿Por qué hablas de nicho?

Porque es un mercado restringido, y el peligro es que aparezca un pez grande y entre con fuerza... El nicho es relativamente reducido. 


¿Quién elige las portadas?

Normalmente entre mi hermano y yo, aunque tenemos un par de diseñadores. Realmente yo tengo un peso algo mayor (risas), y en alguna circunstancia echamos mano del equipo.


¿Cuál es el peso de lo fantástico en esta literatura?

Los japoneses viven con muchas culturas y creencias a la vez. Esto da un peso muy importante a lo fantástico, que aparece en casi todas sus novelas. Por ejemplo, ellos siguen haciendo ruido en los funerales para ahuyentar a los espíritus. Está muy imbricado en la vida cotidiana. De ahí que toda su literatura esté llena de fantasmas, de espíritus. Es la literatura en la que más he encontrado la presencia de los espíritus en lo cotidiano.


hasta ahora se publicaba muy poquito de literatura japonesa


Sin pretender hacer grandes sociologías, ¿crees que las novelas de misterio reflejan la sociedad japonesa?

Creo que en general la literatura refleja la sociedad en que aparece. La novela decimonónica es heredera de esa época por ejemplo. Y en estos momentos hay mucha novela negra pues los telediarios no dejan de ser novela negra. 


¿Qué tal ha sido la recepción de estas novelas japonesas por parte del publico español?

Hasta que no tienes un número mínimo de libros en la calle, no te conocen, pero te podría decir que la recepción ha sido muy buena en general. Siempre digo que aunque sólo vendas cinco libros de una tirada de mil, con que dos de esos lectores te feliciten, ya compensa.


¿Dónde ha tenido más repercusión: entre el mundo cultural, o el de los aficionados al género?

El mundo llamado cultural nos ha hecho poco caso. Por ejemplo enviamos nuestros libros al programa de televisión de Sánchez Drago, y pese a su experiencia de corresponsal en Japón, no nos han hecho mención jamás. 


¿Y todo esto pese a fenómenos editoriales como Murakami?

Sí, pero ten en cuenta que hasta ahora se publicaba muy poquito de literatura japonesa, aunque ahora empieza a haber un cierto movimiento.


¿Vosotros traducís directamente del japonés?

Prácticamente todo lo que hemos sacado lo hemos traducido directamente del japonés. Antes muchos libros como los de Mishima eran de traducción indirecta, a través de ediciones en otros idiomas.


¿Qué tal es vuestra relación con el mundo cultural oficial japonés?

Tenemos buena relación, incluso nos han dado una medalla, pero la relación es escasa, pues la labor de producción ocupa mucho tiempo, y nos deja poco margen a las relaciones institucionales.


¿Tienes la sensación de que valoran vuestra actividad?

No mucho. No tengo la sensación de que recibamos una especial valoración al difundir una parte de su cultura literaria. Ellos tienen su catálogo de libros que les interesa difundir, y los nuestros no parecen estar en sus listados. Hay alguna ayuda para la traducción, no muy grande, pero se agradece.


¿Crees que la publicación de vuestras novelas cambia de alguna manera los estereotipos que tenemos de la vida cotidiana japonesa?

Yo creo que sí. Al menos esa es nuestra intención. Pero hay una realidad japonesa, que por sus circunstancias históricas nos hacen distintos. Ellos iban con el reloj de forma distinta a Occidente. Durante más de cuatro siglos estuvieron cerrados a cualquier contacto exterior. Su Edad media es nuestro siglo XVIIII, y para entonces ya habíamos pasado el Renacimiento. Y cuando en el siglo XIX pasan de la era Edo a la Meiji, de pronto se lanzan a la modernidad, y a un imperialismo expansionista. Así pasan de un mundo cerrado a un mundo muy abierto al resto de los países. Eso provoca que haya importantes diferencias culturales que han de tener su repercusión en su literatura. Y aun así, son también seres humanos que pasan por las mismas situaciones de los demás. De esa forma nos resultan tan cercanos y al mismo tiempo distintos. Por ejemplo en La sombra del Kasha de Miyuki Miyabe se nos describe en Japón las repercusiones de una crisis económica que nosotros sufrimos diez años después. De todas formas cuando ellos vienen a España les encanta y lo viven con cercanía.


Ahora te voy a pedir que nos cuentes cómo han sido las circunstancias alrededor de la edición de las novelas policiales que habéis publicado. Las cuatro novelas de Miyuki Miyabe. 

No fue fácil, pues por ejemplo nos costó Dios y ayuda conseguir una triste foto, pues le pedimos para las portadas y no nos mandaron nada. Ten en cuenta que lo nuestro es casi insignificante para alguien que en su mercado ha vendido veinte millones de ejemplares... 


¿Tanto se lee en Japón?

Por ejemplo, El verano de la ubume de Natsuhiko Kyogoku que nosotros hemos sacado aquí, allí vendió diez millones de ejemplares. Es un país muy lector, con un formato de edición muy de usar y tirar, lo que nosotros llamamos pulp. Es un formato que a mí me gusta mucho, muy cuidado, muy pulp, y que me cuentan la gente abandona en el tren para que lo use otro, como hacen con los periódicos.


Las dos entregas de Hanshichi, un detective en el Japón de los samurais de Okamoto Kidô...

Te voy a decir la verdad: cuando empezamos a buscar novelas policiales japonesas, encontramos esta editada en inglés, y nos la leímos. Cuando la publicamos nosotros ya lo hicimos directamente del japonés, pero ya para entonces sabíamos que era un personaje muy especial dentro de la novela japonesa, un remedo muy bien hecho de un Sherlock Holmes en modo japonés. 


El ladrón de Fuminori Nakamura, una novela muy, muy dura.

Te voy a ser sincero, fue elegida como uno de los diez mejores libros del año por Amazon, y como nosotros eramos los que sacábamos libros japoneses, consideramos que teníamos que publicarla. Yo cuando la leí, no podía entrar en el personaje y lo duro de la historia, pero he de confesarte que recibimos críticas brutales sobre ella, pues hubo muchos lectores a los que le impactó. 

La sacamos por la época en que se editó Out de Natsuo Kirino, que también impactó mucho al público.


¿Y las dos novelas con los misterios de Byomkesh Bakshi del bengalí Saradindu Bandyopadhyay? 

Yo le tengo un especial afecto a este autor. En aquel momento eramos los únicos que publicábamos japoneses, y viendo que era un nicho que empezaba a interesar a otras editoriales, nos planteamos ver que había por otras zonas asiáticas. Y cuando estudiamos lo que se publicaba en India, vimos que el Byomkesh Bakshi era el personaje de ficción más famoso del país. Y como estaba publicado en inglés, editados por Penguin, pudimos leerlos y nos encantó. Es cierto que es un personaje inspirado en Sherlock Holmes, pero sus historias son buenísimas, y si las de la primera entrega eran buenas, las de la segunda casi son mejores.


Los misterios de la gata Holmes, de Giro Akagawa.

La gata Holmes nos la llevaban ofreciendo mucho tiempo...


¡Ya os ofrecen libros los editores japoneses! 

(risas) ...aunque seamos pequeños las editoriales con las que hemos trabajado, nos ofrecen libros que van bien en Japón. Y la serie de la gata Holmes lleva vendidos cien millones de ejemplares allí. Es una serie que nos han ofrecido desde el segundo año que publicamos libros japoneses, pero nos intrigaba eso de un gato que resuelve crímenes como algo inusual

(en este momento el entrevistador le cuenta al editor que hay una serie policíaca de Lilian Jackson Braun protagonizada por dos gatos que resuelven misterios, no son libros infantiles, o las novelas de Leonie Swann en las que unas ovejas resuelven asesinatos)

En aquel momento pasaban por televisión las aventuras de Rex, el perro policía, y hasta las veía la abuela de mi mujer, por lo que pensamos que podía funcionar. Pero lo teníamos ahí encima de la mesa, y dudábamos que un producto tan raro funcionara. Pero en una feria del libro sacamos un manga de Tiro Cobato basado en dos obras de Natsume Soseki, Kokoro y Soy un gato, y sacamos un póster promocional con un gato, y la gente se quedaba pegada con el rollo del gato, y sin exagerarte no menos de cincuenta personas nos pidieron que les pasáramos el póster. Y nos planteamos que había público para una historia con gatos. Además es una serie poco habitual pues tiene muchos golpes humorísticos. 


¿Qué os llevó a publicar a Edogawa Rampo?

La verdad, quedaba libre de derechos, y es un escritor muy importante en la literatura japonesa. Es de esos autores, que si publicas literatura japonesa, tienes que sacar. Es muy especial y en él los contrastes son tremendos.


Gokumon-To, la Isla de las Puertas del Infierno de Seishi Yokomizo.

Otro clásico. Para los japoneses es la mejor novela de intriga de la historia. Es como el Diez negritos de Agatha Christie, pues es la resolución de una serie de asesinatos en una isla, con un ambiente claustrofóbico.


Lo que no parece haber es novelas con protagonistas policías... 

No es el tema más habitual, aunque el protagonista de La sombra del Kasha, de Miyuki Miyabe es un policía, pero que está de baja. Un caso curioso es el protagonista de El rostro de Heizo, de Osaka Go, que además de policía es bombero, con la importancia que tenía el cuerpo de bomberos en una sociedad donde las casas son de madera y papel.



Y ya que hablamos de El rostro de Heizo de Osaka Go, ¿qué os hizo publicar este libro?, en nuestra opinión uno de los más interesantes de los que habéis publicado.

Ciertamente es un libro magnífico, por su ambientación y por un estilo muy especial. De todas formas creemos que cometimos un error con él, con la portada, pues la hicimos a partir de la imagen que salía en la serie de televisión, con un casco muy pegado, que parecía un bombín, y el kimono propio de ese grupo de policías-bomberos. Y para mucha gente quedó como algo juvenil, y si lo lees, para nada es así. Creo que eso llevó a que se vendiera peor, pero es un libro muy bonito, por su ambientación, sus personajes y sus diálogos.


Y finalmente Creepy. Escalofrío, de Maekawa, Yutaka, que es un libro distinto, pues es una gran novela de suspense.

(risas) pues lo hemos leído tú y yo, pues sale la semana próxima. Vimos la película que se hizo sobre esta novela, que llevaron al festival de Montreal. Nos gustó y vimos que había un libro detrás, y nos lanzamos. La publicación se ha retrasado un poco, pues el distribuidor nos pidió que le pusiéramos una faja en la que dijéramos que era una novela de suspense.


Para ir acabando, ¿te merece la pena ser editor?

Siempre digo cuando hay una charla, que el momento de tener el libro en las manos es fantástico, y si, sí merece la pena ser editor. Económicamente no siempre es así, pero cuando tras mucho trabajo tienes el libro en las manos... es un gran momento. Ten en cuenta que para que ese libro exista hay un trabajo de mucha gente, y si es japonés algo más, por lo que cuando tienes el objeto físico en las manos es la leche.


¿Y lo más desagradable de ser editor?

(risas) Para mí no hay nada desagradable en ser editor... únicamente el momento de las devoluciones es duro... pero mola por todo lo demás.


¿Con qué libro te has quedado con las ganas de sacarlo?

No lo había pensado, pero a mi que me gusta correr, me hubiera encantado poder publicar De qué hablo, cuando hablo de correr de Akira Murakami. Era imposible que nosotros lo publicáramos, pero sí que me hubiera hecho ilusión poder sacarlo yo.


Y para acabar, tras diez años publicando literatura japonesa... ¿cómo andas de japonés?

(carcajadas) muy mal, lo único que he aprendido enestos años es que la h se pronuncia como j. En eso es donde te das cuenta la importancia de tener un buen equipo que cubre esa deficiencia mía.


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Esta entrevista se llevó a cabo el pasado día 21 de Abril de 2017, en la librería Estudio en Escarlata de Madrid. Hemos de expresar nuestro agradecimiento a los propietarios de la librería por las facilidades que nos dieron para la realización de la entrevista.






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