En medio de la muerte. Lawrence Block

Su tenacidad, experiencia policial y buena percepción le permiten llegar al fondo de los problemas 

La aparición del cadáver de una prostituta en el apartamento del policía Jerry Broadfield pone a este contra las cuerdas, pues el Departamento de Policía de Nueva York no le tiene mucho afecto, ya que está colaborando con la fiscalía denunciando las prácticas corruptas de algunos de sus miembros. Para poder evitar el cerco policial, contrata a Matthew Scudder, un expolicía que actúa como investigador privado sin licencia, aunque a éste las circunstancias y la personalidad de su cliente le generarán múltiples dudas, lo cual no será óbice para que emprenda una investigación confusa y sin pistas a la vista, y que recibe poderosas presiones desde muy diversos ámbitos sociales, policiales y del mundo de la delincuencia.

Matthew Scudder es un investigador peculiar. Hombre solitario, pues tras un desgraciado accidente en una intervención policial, mató a una niña, y su vida se derrumbó, abocándole a la bebida, y abandonando a su familia. En este momento vive solitario y triste en un hotel céntrico, y su vida es muy simple: lee periódicos, bebe, y de vez en cuando algún conocido le encarga una investigación, en las cuales su tenacidad, su experiencia policial y buena percepción del género humano, le permiten llegar al fondo de los problemas que le plantean. Este hombre desgraciado afronta la existencia impertérrito en su desolación, pero tiene el cuidado y la conciencia culposa, lo que le lleva a dejar el diezmo de lo que gana en los cepillos de las iglesias o en asociaciones de socorro social, y envía dinero a su exmujer y sus hijos. Pero desde esa desgracia personal mantiene una mirada lúcida, en la que raramente se juzga las acciones del prójimo, pero eso sí, él a su manera mantiene una ética que le impele a resolver entuertos y salvar a inocentes en apuros.


un hombre de mil caras que provoca atracción y repulsión


En esta tercera entrega de la serie, tendrá que sumergirse en los claroscuros de un caso demasiado bien armado, un cliente escurridizo, y las presiones de sus excompañeros policías, así como la ambición desmedida de las diversas fiscalías para las cuales, la resolución de casos no deja de ser algo cuantitativo, y una etapa más en su objetivo de acceder al poder.

Como en las otras entregas de esta serie, la galería de personajes es deslumbrante, y la riqueza, finura y desarrollo de los mismos impresiona, pues muestran las muy diversas actitudes que los seres humanos desplegamos para poder afrontar esta vida, tan llena de dolor e incertidumbre. Pero en esta ocasión brilla el personaje del acusado, Jerry Broadfield, un hombre de mil caras, que provoca atracción y repulsión en grandes dosis, y cuyo análisis resultará tan intrigante, como las circunstancias del asesinato que se le achaca.

El escenario es el Manhattan de los 70, una ciudad de la que nos muestra muy diversos perfiles, desde lugares acogedores y cálidos a otros que recuerdan a una auténtica picadora de carne. Y donde parecen recalar y crecer los tipos humanos más variopintos y singulares, propios de una urbe masificada y anónima como es Nueva York.

Todo esto nos lo cuenta con un estilo preciso, casi parco, de gran fuerza, intensidad y emoción, en un relato de pocas páginas, pero que es capaz de contar muchas historias, y de mostrarnos ricas y chocantes narraciones de personas, lo que convierte su lectura en un apasionante y emotivo trance.

Hemos de felicitar a la editorial por haber rescatado del ostracismo a este gran personaje, y esperamos que esto sea un poderoso acicate para seguir sacando el resto de los títulos de esta serie. La publicación de esta historia de Matthew Scudder resulta un acontecimiento para los lectores del género, pues ésta es una de las series canónicas de la novela de intriga, y reivindica a su autor, como lo que es por su extensa y variada obra, uno de los más grandes escritores de novela negra.

RBA, 2017
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José María Sánchez Pardo


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