El carbonero. Carlos Soto Femenía

Negro como el carbón de encina

Novela negra y rural, sí señores, ese universo tan abigarrado que nos da hasta grima. El recuerdo de Puerto Urraco en el imaginario colectivo y esa venganza licuada, destilada, ejecutada sin la más mínima resma de piedad. Pues imaginen algo así pero con muertos por medio, en este caso la madre de Marc, el protagonista, que apareció muerta con la cabeza partida por un hacha. Ahora le ponemos que la profesión familiar del protagonista, son carboneros y se pasan casi todo el verano en el monte, viviendo en soledad y trabajando en la elaboración de carbón vegetal. 

Ahí ya entramos en un espacio diferente pero no por ello menos salvaje, pues nos acerca a otro tipo de brutalidad que nos lleva a El tesoro de sierra madre y esa sensación continua de esfuerzo, calor y suciedad que lo toma todo y todo lo empecina, lo esquina, lo vuelve agreste y agresivo.

En medio casi un niño y un padre que perdió el norte:

Ahora caminábamos hacia la sitja, él mirando al suelo, muerto y en cierto modo inexpugnable. Tenía la beatitud de quien ya ha caído, la gloria de quien ya no puede ni espera salvarse. Era un barco fantasma en medio del mar, un ánima de las que surcan los caminos al caer la noche

También un cuadro de relaciones peculiares, todas con un trasfondo y tomadas con la seriedad propia de la gente de campo. Por ahí me pareció contemplar al bueno de John Berger asomar la patita y luego en ese aspecto sórdido de ansias no satisfechas, como diría Francisco García Pavón, y que concluye con el acto brutal y terminal que un Delibes remata en los Santos Inocentes. Todo ello aparece y de todo ello tiene influencia y aún así es novedoso, es diferente, es capaz de provocarnos, de incitarnos, de incluirnos dentro de la trama, porque como lo cuenta influye y aunque no sepamos nada de carbón vegetal o de carboneros el autor tiene la maña de adentrarnos en ese mundo con gran simpleza y al mismo tiempo con gran saber hacer.


novela negrísima y muy intensa


Decía que el libro es negro como el carbón de encina y también es lúcido y en mitad de la oscuridad tiene la belleza cabal de las cosas bien hechas y mejor contadas. Tiene su interés, su poso de verdad que se esconde al final del pensamiento de esos personajes que asoman por doquier, tiene esa realidad muy a ras de suelo que se empeña en asomar por doquier.

Una novela negrísima y muy intensa, sumamente interesante que entronca con dos mundos, el de la literatura ordinaria y la del género, sin definirse en ninguno porque no pertenece a nadie, es como las bestezuelas del monte, no tiene ni papeles, ni dueñoSi alguien desea algo diferente aquí tienen una buena oportunidad, desde nuestro medio sólo podemos recomendarla con fervor.

Destino, 2016
Compra en Casa del Libro

Sergio Torrijos


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