Prólogo: Tan tuyo como tu muerte

Los que no podrán librarse de su sombra

Mucho hemos leído, y a menudo con gusto, sobre personajes a los que la suerte les abandona. Personajes que no solo no saben salir del atolladero, sino que cada vez se van hundiendo más en él. Así se encuentra el narrador y protagonista de Tan tuyo como tu muerte, el veterano policía Abel Claramunt. Un desencantado a quien nadie soporta, que después de dos divorcios vive castigado por la mala salud. Tampoco disfruta precisamente de buena suerte la joven María Asunción, una chica metódica y esforzada, buena estudiante, que ha desaparecido, y cuyo paradero debe averiguar el policía.

La mala suerte es todo un leitmotiv en la novela negra, y también, por descontado, fuera del género. Pero resulta mucho más interesante cuando, como es el caso, el autor, Emili Bayo, abandona con habilidad e inteligencia el habitual discurso victimista y se arriesga a profundizar en realidades humanas complicadas dejando a un lado moralismos fáciles. Todo resulta mucho más complicado de comprender y juzgar cuando los personajes respiran, caminan y cometen errores tal y como lo hacemos nosotros.

En manos de Bayo, filólogo y periodista cultural de largo recorrido, el juego de la ficción y la reflexión que entraña la escritura añaden interés y profundidad al punto de partida, convirtiendo las regiones boscosas de Lleida en un terreno donde casi todo es posible. Cuentos populares como el de Hansel y Gretel adquieren una fuerza renovada, un especial dramatismo, dentro de una novela que nos habla de abandono, incomprensión y malos tratos.


dando el relieve adecuado a cada sentimiento


Tan tuyo como tu muerte combina con sabiduría narrativa el tono intimista, la tristeza que se desprende de cada uno de los personajes, sin alternativa a su destino trágico, con los secretos que necesitan ser revelados. Quién sabe si demasiado tarde...

Lo más importante de todo es que por encima de discursos aprendidos o prejuicios, Emili Bayo se adentra en realidades humanas sorprendentes con eficacia y expresividad, dando el relieve adecuado a cada sentimiento, pintando cada una de las páginas con una paleta de colores que oscila entre el negro y una amplia gama de grises.

Son muchos los temas subyacentes en esta novela, muchas las inquietudes que la animan, y la función de este prólogo no es ofrecer un listado. Pero aquí se habla, como dije, de la incomprensión que a menudo padecen los jóvenes, de violencia... Cuando todo ello se ve con valentía y originalidad, desde un punto de vista arriesgado, encontramos una novela sensible e inteligente, bien desarrollada, que seguramente nos invitará a reflexionar e incluso alimentará polémicas. Al menos yo espero que así sea. Como decía aquella frase tan profundamente acertada, la mala suerte no nos la traen los espejos rotos, sino los cerebros rotos.

Versátil, 2017
Próximamente a la venta

por David G. Panadero,
director de la colección Off Versátil


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