La canción de las sombras. John Connolly

Reacciones de los seres humanos en situaciones límite

El detective Charlie Parker tiene que abandonar su casa de Scarborough tras las dramáticas situaciones acontecidas en la anterior entrega de sus aventuras, relatadas en El invierno del lobo, puesto que la casa queda seriamente dañada por los tiroteos. Pero la persona de Parker ha quedado también muy maltrecha, pues las heridas que le han sido infligidas, que le llevaron tres veces a las puertas de la muerte, le han dejado profundas secuelas tanto físicas, como anímicas. Las primeras por sufrir grandes dolores y padecer limitaciones tanto corporales como cognitivas, pero también de orden emocional, pues le ha quedado una profunda sensación de fragilidad e impotencia ante el infortunio.

Para llevar a buen término su recuperación, Parker se instala en Boreas, una pequeña localidad costera de Maine, donde no es especialmente bien recibido, pero bajo la tutela de Louis y Angel, el ex asesino y el ex ladrón, afronta la dura lucha que implica la recuperación tanto de su cuerpo como de su alma.

Durante esta penosa convalecencia, Parker traba amistad con sus vecinas, Ruth Winter y su hija Amanda. Pero éstas empiezan a sufrir un extraño acoso, que se ve agravado por la aparición en las playas de Boreas de un cadáver. Para defender a estas dos mujeres, Parker tendrá que enfrentarse a fantasmas del pasado que no quieren ser conjurados en el presente.


una vileza y una malignidad descomunales


Decimocuarta entrega de las aventuras de este baqueteado detective, que parece que huele los líos, y aunque se encuentre en una convalecencia, su instinto caballeresco, -o sus pulsiones autodestructivas-, que teorías hay para todos los gustos, le meterán de hoz y coz en una investigación-enfretamiento con una colección más que inquietante de personajes del pasado, y que en esta ocasión vendrán de alguno de los pasajes más ocultos y repulsivos del III Reich.

Ésta es una de esas historias de Parker donde el conflicto a resolver será con contendientes humanos, sin presencia de seres sobrenaturales, pese a la sempiterna aparición del fantasma de su hija Jennifer, y los singulares dones de su otra ija Samantha. Pero no por ello la catadura de sus enemigos será de una crueldad, una vileza y una malignidad descomunales. De ahí que personajes tan repulsivos e inquietantes como El Coleccionista o Cambion no podían faltar en tan sangriento combate. Para poder enfrentarse a tan formidables enemigos, Parker ha de echar mano de sus colegas Louis y Angel, e incluso de la misteriosa organización del rabino Epstein y su inquietante y sordomuda ayudante Liat. Y se organizará una terrible refriega, donde la crueldad y la insania manarán en grandes torrentes, sin conocer ni a amigos ni enemigos, pues veremos como las alimañas no tienen ninguna duda en eliminar a sus congéneres en caso de conflictos internos.

Un elemento muy interesante de la narración es como se trata el fenómeno de la inmigración de nazis tras la II guerra mundial, y como los muy diversos intereses llevarán a situaciones contradictorias y que sirven exclusivamente a intereses bien bastardos.

Otro peliagudo tema que se trata con valentía y con la más dolorosa humanidad, es el de las diversas reacciones de los seres humanos en situaciones límite, como fueron las brutales circunstancias que se dieron en los diversos campos de concentración que florecieron bajo la dictadura nacionalsocialista, y que llevaron a actitudes y comportamientos no siempre comprensibles ni admirables.

Y como es habitual en sus obras, el autor con un estilo inigualable, nos embarca en el horror y la angustia desde la primera línea, y nos propone una nueva aventura de este caballero, que es cualquier cosa menos caballeroso, pues se enfrenta al Mal con Mal, y está dispuesto a pagar el terrible precio por trasponer la línea de las sombras, que le aboca a una vida solitaria, sufrida y dolorosa. Un libro apasionante.

Tusquets, 2016
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José María Sánchez Pardo


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