Muerte en mar abierto. Andrea Camilleri

En los preliminares de su carrera policial

Ocho casos del comisario Salvo Montalbano, que nos son presentados en relatos individuales, y situados en los preliminares de su carrera policial, en los primeros años 80 del pasado siglo. En ellos aparecerán asesinatos, robos, diversos tráficos, y algunos crímenes especialmente cruentos. Para su resolución Montalbano se acompañará de sus inseparables, aunque más jóvenes policías, Catarella, Fazio y Mimì Augello, o el siempre cascarrabias forense Pasquano. 

Y como escenario nos propone su Sicilia natal, con la inventada Vigàta como centro de operaciones, a la que el autor rinde su homenaje, pese a la dureza del paisaje y los corrompidos hábitos de buena parte de su población.

Pese a la brevedad de cada relato, le da a Camilleri para contarnos historias muy bien tejidas, con personajes creíbles, y con tramas muy elaboradas, con resoluciones no siempre fáciles, y en algunos casos con sucesivas soluciones. En ellas el autor saca su genio literario, pues logra con pocos trazos, crear muy diversas historias personales muy ricas y complejas, que se suman al enorme acervo de historias con las que el autor nos ha regalado durante estos últimos años.


fino y tenaz sabueso


Y como en anteriores entregas de este enorme personaje, éste nos regalará con su singular concepto de la Justicia, pues no es un hombre que pretenderá encasillar la vida en la Ley, sino que intentará que fluyan en sintonía, eso sí, sin consentir el abuso, el oprobio o el daño, y usando métodos que no siempre pueden ser considerados como muy ortodoxos.

El tono de estos relatos es el habitual de los libros de Montalbano, simpático y serio, ilusionado en defender a los débiles y buscar justicia, y a veces desesperado ante el malsano clima sociopolítico siciliano, pero siempre en marcha y combatiendo contra la insania y la estupidez, y más en estos relatos, en los que la juventud del protagonista le da un plus de esperanza y vitalidad.

Si los relatos suelen ser casos referidos a personas privadas, el autor hace una dura y a veces desesperada relación del poder fáctico del crimen organizado en su querida isla, y las poderosas y taimadas relaciones que mantienen con la Mafia algunos de los grandes poderes, como son el político, el judicial y buena parte del sector empresarial, lo cual no es óbice para mostrarnos otras realidades sicilianas mucho más vivas y alejadas de la podrida garra del poder mafioso.

Aprovechando el momento en que sitúa la acción, el autor hace de reportero de algunos hechos relevantes en aquellos años, como fueron el asesinato del banquero Michele Sindona en la cárcel, al darle un café envenenado, o el atentado en el que resultó gravemente herido el papa Wojtyla, y las reacciones populares ante hechos que en Italia tuvieron mucha repercusión, y que sirven como telón de la acción, o como excusa para la disquisición dentro del relato.

Aunque estos relatos nos dan fe de la capacidad introspectiva, las atinadas deducciones y la capacidad del protagonista como fino y tenaz sabueso, el autor no se recata en que Montalbano eche mano de grandes escritores sicilianos como Pirandello, o Leonardo Sciascia, del que usa sin rebozo su novela A cada uno lo suyo, para poder entender las peculiaridades de las personas y los crímenes que ha de investigar. Pero no sólo echa mano de grandes escritores, también cuando las circunstancias le obligan, no tendrá ningún recato en usar alguna historia del superagente James Bond, 007.

Éste es un libro magnífico, ya que nos permite reencontrarnos con algunas apasionantes historias de uno de los personajes de novela policíaca y con su autor, que pueden considerarse como los más importantes del mundo en estos momentos en dicho género literario.

Salamandra, 2016
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José María Sánchez Pardo


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