Huérfano X. Gregg Hurwitz

El viejo cóctel de acción, armas, asesinatos, mujeres bellas en apuros...

Como bocata de chicharrones, amas u odias
¿Suspense o thriller¡Vaya dilema!

La novela puede ser tanto una como otra, según interpretemos nosotros los géneros. Creo que es un poco más de thriller aunque no le faltan dosis de suspense. Tampoco nos liemos, no es un thriller internacional, aunque tenga pequeñas dosis, la novela así navega por esos mundos del best seller como un superpetrolero.

Hurwitz es honesto, honesto de verdad. No engaña a nadie, desde la primera línea hasta la última, se ciñe a lo que quiere ser y a lo que quiere contar, ni entra en disquisiciones filosóficas ni le importan, recrea acción, tipos con pistolas de las que saben todos sus mecanismos internos, armas por doquier, medidas de protección de todo tipo, paranoia a tutiplén.

De otro lado se aprecia que el argumento, un huérfano reclutado y entrenado para ser un asesino profesional, no tiene mucho de novedoso porque tampoco se pretende que lo sea, simplemente se intenta, y a fe que se consigue, entretener al lector y hacer que disfrute de la lectura. Para ello nada más sencillo que el viejo cóctel de acción, armas, asesinatos, mujeres bellas en apuros, malos malísimos sin un átomo de piedad, tipos peligrosos y éxito o fracaso. Contado así el argumento parece sencillo y hasta ya visto, pero no señores la novela está bien construida, bien ideada y ejecutada con maestría, porque aunque parezca sencillo el thriller tiene mucho de complicación, es preciso y obligatorio atrapar la atención del lector y no soltarla y eso, sí que es complicado.


prosa desnuda, liviana, amena


Hurwitz lo consigue y lo hace del mejor modo en estas novelas, no dejando al protagonista ni un segundo de reposo, todo es acción, actividad, datos que el lector va encajando y que conllevarán a un resultado final.

La novela goza además con un flashbacks interesantes, más aún que la realidad, donde por un secreto alquímico interesa al lector, aunque el asunto ya se haya tratado en otras ocasiones.

Todo el artificio se sustenta sobre una prosa desnuda, liviana, amena incluso, que se pone al servicio de la historia evitando circunloquios.

Ahora ya para qué les voy a contar que el protagonista se llama Evan Smoak y que se retiro del mundo del asesinato profesional por hartazgo y que en sus ratos libres echa una mano a personas que se hallan en una situación límite. Para qué contarles que es un tipo peculiar, que bebe vodka francés y que es capaz de enfrentarse a todos los malos armados con misiles con un cuchillo entre los dientes, ¿para qué?

Léanla y ya me dicen, seguro, si son amantes de estas novelas que lo van a disfrutar. La obra me recuerda a un bocadillo de chicharrones, sólo hay dos opciones o lo detestas o lo devoras sin mediar palabra.

Ediciones B, 2016
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Sergio Torrijos


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