Arimán para dummies

En torno a Reza Negarestani y su “ciclonopédica complicidad con materiales anónimos”


Dedicado a Marduk


¿Qué vamos a hacer ahora cuando hemos desenganchado esta Tierra de su Sol? ¿Hacia donde se mueve ahora? ¿Hacia donde nos movemos? ¿Lejos de todos los soles? ¿No estamos cayendo al avanzar? ¿Vamos hacia atrás, hacia un lado, hacia adelante, hacia todos los lados? ¿Hay todavía un arriba y un abajo? ¿No erramos como por una nada infinita? ¿No sentimos el aliento del espacio vacío? ¿No hace más frío ahora? ¿No viene siempre una y otra vez noche y más noche? 
Nietzsche



Texto prolijo y de incómoda lectura, publicado en el 2008 y considerado uno de los mejores libros del año en el 2009 por la conocida revista norteamericana consagrada al Arte Contemporáneo Artforum su autor, Reza Negarestani, nacido en Shiraz (Irán) enseña en la Escuela de Estudios Críticos en el Instituto Californiano de las Artes (CALRTS) situado en Valencia (Los Ángeles) que fuera fundado en 1961 por Walt Disney (1901-1966)

Es este un libro peculiar que expone presuntamente los principios del “Tiamaterialismo” a partir de una trama seudo literaria que, pronto abandonada, sólo será tangencialmente retomada al final del libro. Todo da comienzo con un encuentro esquivo y difícil, sito en Estambul, entre una joven artista: Krista Alvansson, autora de las ilustraciones del libro y de la portada (ausente en la edición española), y un iniciado perteneciente a un culto nihilista. La protagonista, muy similar en cierto modo a la Edipa de la novela de Pynchon: La subasta del lote 49 (1966), desentierra bajo la cama de su hotel una caja con diversos materiales entre ellos un manuscrito titulado Cyclonopedia atribuido a un tal Reza Negarestani.



un materialismo sin dios se extiende por el universo


Nos encontramos con una presunta insurgencia telúrica, consistente en una revolución acefálica omnidireccional, que encuentra en el Islam existente el óvulo adecuado para generar una apostasía generalizada. Un levantamiento contra el Sol, descarrilando hacia una insurrección terrestre. Sin la afluencia demo-infrahumana creciente nada de esto sería posible, añado. Un materialismo sin dios se extiende por el universo; desde el punto de vista numerológico la Madre de las Abominaciones, Druj, se identifica con Alá.

Negarestani


Un guenoniano que se tomase en serio este libro lo calificaría, sin duda, de “contrainiciático” y vería en él un indicio más del advenimiento de Al-Dajjal: el anti-mesías de la tradición musulmana, el falso Mahdi que precederá al Verdadero y al Fin de todas las cosas; en un escenario nada reconfortante para la manada bípeda de los muy pronto diez mil millones. Habrá que sufrir sin duda, salvo heroico retorno de los viejos dioses o héroes, las veleidades monstruosas del Anti-Califa; al que llevarán al poder (ya están haciéndolo en tiempo real) determinadas sociedades secretas. Pistas de su carácter las dan, en diversas ficciones literarias, Gerard de Nerval y antes que él Napoleón Bonaparte. En su Historia del califa Hakem, el califa fatimí loco que se desvaneció en el desierto y de quien aguardan devotamente su regreso, como Mahdi, los drusos... o el falso profeta, ficcionalizado por quien devendrá Emperador de los franceses en su Le Masque Prophète (La máscara profeta) escrita casualmente en 1789 y que servirá de base para el relato de Jorge Luís Borges (1899-1986), El profeta velado, contenido en La historia universal de la infamia. 

Estructurada la obra en cierto modo como cajas dentro de cajas, hemos de señalar para empezar que dentro del manuscrito encontrado por nuestra artista enamorada se encuentran fragmentos de obras atribuidas a personajes ficticios que reflexionan sobre una variedad de items relacionados con la “petropolítica” de Oriente Medio, concepto este último que denomina para el autor, más allá de los saberes geográficos al uso, a una entidad sentiente; aunque Reza Negarestani se refiere más bien con este último término al territorio designado por el mapa que trazó hace muchos años el armenio Calouste Gulbenkian (1869-1955) sobre una zona muy amplia que incluía los países del Golfo Pérsico y que abarcaba el muy extenso espacio del naciente mundo del petróleo. 

David Hernández de la Fuente en su reseña, significativamente titulada: Sobre el Islam depravado, asevera que las especulaciones subterráneas de Negarestani articulan un pensamiento primordial, mórbido y poderoso en el que el petróleo y el Oriente parecen explicados como legión demónica y alma oscura del mundo

Uno de estos textos inventados, quizás el más influyente en la narración, es el atribuido al arqueólogo persa Hamid Parsani, presunto autor de una obra seminal rechazada tanto por el mundo académico como por los regímenes políticos consecutivos del Shah y los ayatollah; nos referimos a Desfigurando la antigua Persia: una petición de destrucción con 9500 años de historia. Un gusano gigante totémico, un clan anterior a la última dinastía sasánida que precedió al Islam y fuera derrocada por este y la desaparición del autor, sumido en una enfermedad similar a la lepra, dejan un poso más que inquietante en el lector. Otro invento literario que juega un papel destacado en la narración es el informe del coronel Jackson West, perteneciente a la Delta Force, un personaje calcado del coronel Kurtz de Apocalypse Now; se trata un informe secreto sobre una operación desarrollada en la zona arqueológica de Nippur durante la segunda guerra de Irak. Allí se hallaron pruebas del uso de armas inconcebibles utilizadas presuntamente por los antiguos asirios. 



Es este un libro también de curiosos silencios. Ninguna referencia explícita al libro de Frank Herbert (1920-1986), Dune (1963-1965), sin duda una de las mejores obras que se han escrito dentro del marco de la Ciencia-Ficción sobre el mesianismo islámico y el saber del desierto, repleto por lo demás de gusanos gigantes, cultos ginecocráticos secretos y drogas de la inmortalidad. Tampoco hay mención alguna, a pesar de estar hablando de “petropolítica” y del Islam contemporáneo de manera continuada, a Israel.

Textos procedentes de la literatura fantástica, como la novela Fantasmas de Dean R. Koontz o La llamada de Cthulhu de H.P. Lovecraft (1890-1937), se entremezclan con referencias a las concepciones filosóficas del tandem formado por Deleuze (1925-1995) y Guattari (1930-1992) cuyos presuntos hallazgos filosóficos el autor afirma superar. Lo cual no queda nada claro debido a la especiosa prosa utilizada, vinculada en gran medida a los desvaríos oscurantistas de la tan traída “Teoría”; imprescindible en la actualidad para justificar verbalmente las perpetraciones abyectas del mal llamado “arte” contemporáneo o los radicalismos multiculturalista y feminista, que tanto daño están haciendo en las sociedades donde se les potencia desde el Estado o los poderes financieros que les sirven de mecenas. Una amalgama de marxismo poco verosímil, “lacanismo” verbal y antihumanismo posestructuralista vehiculado por la crítica literaria; todo ello mal digerido y obsoleto desde el punto de vista científico pero difundido como una plaga en las universidades occidentales, presuntamente consagradas a las Humanidades. Visto desde un punto de vista racional, desde otras perspectivas donde no se conmina a un irracionalismo y a un constructivismo delirante mal calificado de “magia”, podríamos estar ante un uso “político” de la hiperstición. Cito a Francisco Jota Pérez: La hiperstición sería el fenómeno por el cual un agregado semiótico, un conjunto de creencias, representaciones y construcciones narrativas supersticiosas, se hace real a sí mismo. Al fondo, como piedra miliar, las posiciones antimetafísicas del antiguo seminarista, bibliotecario y erotómano: George Bataille (1897-1962) vinculado al surrealismo y apasionado del sacrificio humano y las sociedades secretas. “Acephale” era el nombre de la que quería fundar, como base para una nueva religión de corte planetario, siempre a la búsqueda del Mal radical.


¿donde empiezan, y terminan, la ficción y la realidad?


¿Estamos ante una especie de rama “desviada” del zoroastrismo que bebe presuntamente de fuentes pre-indoeuropeas? ¿Donde empiezan, y terminan, la ficción y la realidad en este artefacto literario? ¿Encontraremos en el libro revelaciones cosmogónicas o precosmogónicas relevantes o novedosas? O más bien, ¿no estaremos ante un batiburrillo de ideas en bruto, buenas para escribir una novela interesante de fantasía y terror pero absolutamente fantásticas? 

En otro lugar me he referido a la escuela del “realismo especulativo”, en la cual fuera situado Negarestani en el pasado, que predica un supuesto “inhumanismo” en jerga sólo inteligible para los “iniciados” mezclada inteligentemente con todo tipo de referencias a la cultura popular tanto literaria como fílmica o musical. Una estrategia de difusión doctrinal, camuflando en ellos ideologemas procedentes de la seudociencia marxista, similar a la elaborada a por Žižek. Citándome literal y cordialmente:

“Londres 2007: en la Universidad de Goldsmith Alberto Toscano, un teórico de la cultura italiano, marxista, traductor y experto en Alain Baudiou, modera una reunión de jóvenes filósofos…es aquí donde “nace” el “realismo especulativo”. Sus nombres: Quentin Meillassoux, Ray Brassier, Graham Harman e Ian Hamilton Grant. Para todos ellos da la impresión que es más fácil pensar el fin del mundo que el fin del capitalismo en función de lo cual lo cual deciden participar activamente en la continuación del proyecto de George Bataille: la profanación sistemática del Mysterium Magnum”. Y continúo:

“La clave de bóveda la encontraremos en la obra de un filósofo francés, Alain Baudiou, que considera a la multiplicidad como real, lo auténticamente real, y a la teoría de conjuntos como único camino hacia la verdad. Baudiou obviamente no es un formalista matemático sino algo así como un neopitagórico. Es partidario de un platonismo invertido que niega la unidad e incluso en su demencia, compartida por numerosos ínclitos procedentes de la militancia académica y política en el gangsterismo maoísta que profesa, asevera que la Naturaleza no existe aunque si existen algunas entidades naturales. Según él la Revolución Francesa se explica como un infinito múltiple llegando en su grotesca afección a la politización del saber a elaborar un “matema” del evento revolucionario”.

La frase citada arriba sobre el fin del mundo y el capitalismo es característica de una deriva ideológica denominada “aceleracionismo” que procede, aunque no lo digan en voz alta sus seguidores, de las aseveraciones de Julius Evola (1898-1974) sobre “la lucha contra el mundo moderno” en las postrimerías del Kali Yuga; pero no es cómodo citar al filósofo italiano por su adscripción al fascismo. Entre los colaboradores de Urbanomics, la página web que junto con Collapse y CTheory (ambas publicaciones digitales) hospedan gran parte de los recursos consagrados a los “realistas especulativos” y similares, encontramos al infame Toni Negri protagonista de los “años del plomo” en Italia, vinculado al terrorismo de extrema izquierda que durante un par de décadas, junto con el de extrema derecha, asolaron este país mediterráneo. Marionetas en ambos casos de actores invisibles de corte institucional relacionados con el Estado Profundo. También encontramos a Nick Bostrom declarado por Foreign Policy, la revista fundada por Samuel Huntington (1927-1998) y dedicada a la defensa de la política exterior más agresiva basada en supuestos postulados “humanitarios”, como uno de los cien pensadores más influyentes del año. Defiende la idea de que vivimos en una simulación convocada por una civilización del futuro, y es un transhumanista decidido. Convincente y políticamente correcto, supongo. 

Siendo el autor un decidido antimonoteísta, haciendo hincapié en el zoroastrismo, no reivindica en manera alguna nada similar al paganismo o al panteísmo. Afirma que el monoteísmo es el anfitrión involuntario de las insurgencias telúricas y que la síntesis en la oposición, entre el tecnocapitalismo y el fundamentalismo islámico wahabita, da la clave de algo muy similar al apocalipsis convencional exotérico postulado por numerosos mitemas abrahámicos. Se defiende algo así como una forma de brujería pre indoeuropea sin duda anterior a los magos medos. “Poromecánica”, “espiral draconiana” (en realidad el diagrama de un taladro), “trisones” (las viejas células de tres miembros de las organizaciones subversivas o revolucionarias de toda la vida) son algunos elementos básicos de su nihilismo, penetrado de un resentimiento y un odio viscerales hacia la civilización occidental y la sociedad liberal que se enmascaran con un lenguaje deliberadamente oscuro pero que no resulta demasiado difícil, aunque sí inútil, descifrar. Hacer una Tierra cuyos enigmas no puedan resolverse recurriendo a sus orígenes y causas es, como si dijésemos, el postulado básico de su proyecto filosófico vinculado en apariencia a una transformación del mundo de corte planetario que no duda en manejar conceptos básicos propios de la tradición ginecocrática y necromántica de las tesalianas. En palabras del autor: En la descomposición el ser sobrevive mediante su confusión con otros seres. Es precisa una nueva carne, un nuevo alimento para una nueva tierra.

“¿Qué voluntad de poder anima esta forma de nihilismo, autoproclamado como tal, que tan buena recepción está encontrando en círculos académicos y mediáticos? ¿Acaso no resulta significativa su difusión masiva, entre otros medios, por la tenue conexión que se hace con alusiones descontextualizadas a las obras de Lovecraft y de Ligotti en una serie de televisión?”



n elemento básico es la idea de que el petróleo es una entidad ubicua que repta por la tierra dirigiendo el tiempo histórico hacia blasfemias apocalípticas. Busca analogías entre la tierra perforada a la búsqueda de crudo y la escritura oculta. Para Negarestani jugar con las tumbas es como jugar con la memoria y escribir mal, seguramente por incapacidad, generar agujeros narrativos. Borges consideraba la filosofía como un género literario pero no se puede exigir a un filósofo, más aun a uno contemporáneo formado en los centros burocráticos granujientos e ideologizados que conocemos como “universidades”, que sea un estilista de primera. Platón nunca se matriculó.


abolición de regiones privadas para un abismo público


Nada de esto es nuevo: “Ya en el siglo XV el descubrimiento humanístico del corpus pitagórico, combinado con desarrollos contemporáneos de la numerología cabalística, dio origen a la política revolucionaria de gente como Savonarola; digno predecesor de miserables como: Babeuf, Lenin o los jesuitas”. No en vano se destaca: el aperturismo (hacia la “otredad” no trascendente) jamás puede ser comunicado por el liberalismo. La apertura implica una matanza radical en respuesta a la xeno llamada, apostar pues por ser abiertamente devorado. Convincente y políticamente correcto, sin duda.

Este señor que predica el "inhumanismo", el "holocausto de las minorías en Oriente Medio" y asevera que Arimán, cuya "creación" viene por esquejes y auto-mutilaciones, es un "gran chef" y, consecuentemente, que él mismo practica un “materialismo culinario” es un representante destacado de estas tendencias. Algún amigo me ha comentado que posiblemente nos encontremos con una broma, con un puro juego literario de profesores. No lo creo, hay demasiado trabajo en ello y demasiada “mala follá” en lo que se cuenta. Es obvio que los comunistas de siempre, y volvemos al artículo que escribí hace un año o casi con ocasión de comentar el libro de Eugene Thacker, no van a cejar en sus genocidas propósitos, ni en sus maniobras orquestales en la oscuridad para recuperar el supuesto territorio perdido tras la Caída del Muro y la conversión de China al capitalismo. Sin olvidar que los Hermanos Musulmanes, tan queridos de la CIA, en realidad son un híbrido de fundamentalismo islámico y fascio-leninismo. 

Con relación al izquierdismo funesto que no oculta el autor, aunque camufla con tinturas seudo filosóficas, nos encontramos con una penetración ideológica procedente de París, mayormente en la academia norteamericana, desarrollada durante los ochenta y quizás un poco antes; algo muy similar a lo ocurrido en los cincuenta y finales de los cuarenta con el nazismo vía “Operación Paperclip”. Pero todo esto excede ya con mucho una reseña ya demasiado extensa.


las semillas del materialismo sintético


Por ello cuando en otro texto suyo: “Arco Iris y racionalismo-el destino del manifiesto terrestre del Arte” expuesto en la Bienal de Venecia del 2011 cuando todo resonaba mediáticamente, configurado por las Primaveras Árabes o el asqueroso 15M español y su secuela, también organizada por las agencias de seguridad, Occupy Wall Street... entonces, Reza Negarestani, declamaba exultante apostando por una verdadera concepción universalista de la tierra en la cual el continuum global-regional no tenga suelo, centro, ni autoridad regional discreta, dado que todo es conducido por lo abierto y proseguía proclamando que la ciencia moderna anuncia impersonalmente un continuum universal ilimitado y al hacer tal cosa contribuye a la abolición de regiones privatizadas y aislacionistas del mundo en nombre de un abismo público. 

No es raro pues encontrar en las manifestaciones anti-Trump, fomentadas por George Soros, recurrentes en la actualidad en Estados Unidos, las banderas comunistas clásicas unidas a los “pendones del arco iris”.

El libro resulta entretenido en su último tercio por las continuas referencias, llenas de verosímil y entusiasta credulidad por parte del autor, a la demonología sumeria, asiria y persa: Pazuzu y cía. Todo ello transmutado literariamente y con mucho ruido de fondo, procedente no solo de los insectos del desierto como el Necronomicón, al que supongo pretende emular o sustituir. Sin obviar también a la absoluta e inerradicable posibilidad de que una filosofía como esta, a la que calificaré irónicamente de “arimanismo de gabinete”, pueda generar otras cosas (efectos) que un tedio profundo. Esquilmar al Arte de la verdad, la belleza e incluso de valores mínimos de decoro, integridad, relax o evasión sólo puede llevar a estas disonancias nihilistas. El “artista”, como en el caso de la patética Marina Abramovic, sin duda está presente.

La descomposición contiene las semillas del materialismo sintético, nos arrulla inmisericorde el autor, estamos en la etapa del “giro materialista” de la filosofía occidental que amplía las consecuencias del “giro lingüístico” que proclamaba, osada e ígnaramente, que la realidad está construida lingüísticamente. Vuelvo a mi artículo Del DIAMAT a TIAMAT:

“Por ello es inquietante el tránsito, ya perceptible, de lo hiperreal a la mediación oscura de la que se ocupa el artículo seminal de Renata Lemos Morais: Sky High, Skin Deep. Dark Technologies of Mediation. Y a ello nos referimos con alguna interpolación propia esporádica en lo que sigue.

Mientras los medios digitales funcionan en un ámbito electrónico, los nanomedia frecuentemente lo hacen en ambientes químicos. Flujos de mediación que antes estaban restringidos a los circuitos digitales pueden ahora circular a través de la materia misma, posibilitando su reprogramación”. La materia programable, “música en la sangre” , esta configurada mediante procesos persuasivos de mediación oscura que son responsables del ensamblaje de materiales en diversas tecnologías: autómatas celulares, maquinas autoreplicantes, arcillas electrónicas y ferrofluidos.

La materia programable no es sólo un poder de creación, también puede convertirse en un oscuro poder de borrado y disolución, pues todo lo programado puede ser fácilmente desprogramado. Todo lo que puede ser utilizado para integrar o ensamblar puede ser a su vez desintegrado o desmantelado de la misma manera“.

Todo lo citado anteriormente tiene que ver con la afirmación de que se abre la posibilidad de que el mundo pueda ser accesible fuera de la percepción y el ámbito humano. Cosa que cualquier chamán, místico, esoterista, artista, soñador o persona religiosa seria, olvidando a todos los paganos que en el mundo han sido, conoce desde siempre pero que acá implica hacerlo prescindiendo explícitamente de toda trascendencia y relación con la Naturaleza, profanando consecuentemente el Mysterium Magnum. Según Bohme y citándome de nuevo:

Toda esencia y vida sensible ha venido del Mysterium Magnum, como de un flujo y réplica de la ciencia divina; en lo que hemos de comprender dos cosas, la libre voluntad del abismo y el uno esencial de la voluntad, y como ambos son una réplica del abismo en cuanto fundamento de revelación divina; como son dos y sin embargo solo uno, y de ellos ha salido el tiempo y el mundo visible junto con todas las criaturas y han entrado en una hechura. (La negrita es mía)

“Insurrección en alza pues de lo ctónico vestigial expresando sin sutileza la abominación de la desolación: lo que no cae vuela... Una sabiduría perteneciente a un ciclo cósmico desvanecido o extinto del cual aun emanan vestigios estaría cobrando forma ahora ante nosotros y en nosotros: envolviéndonos y traspasándonos.. El Mal sería entonces, como postula el Necronomicón (El libro de los nombres muertos), una ciencia antigua… Y si hay “alguien” con todas las razones del mundo para ser completamente nihilista sería un “alguien” que hubiese sobrevivido al colapso de un ciclo cósmico anterior y por veleidades de lo improbable y lo esquivo “acausal” retornase. Entonces tendría sentido lo que postulaba Bataille: para existir como el mundo debemos dejar de existir en el mundo. Es el regreso sincopado de los dragones, de la protocósmica Tiamat, de los días sin huella de las estrellas locas y del mismísimo Nyarlathothep.

Y todo a través de los ángulos…e irremediablemente como farsa o caricatura de lo dado”. 

A ser posible, sospecho, conectado a algún aberrante videojuego mediante realidad virtual. De eso y no otra cosa versa Ciclonopedia: de tratar de romper la Gran Cadena del Ser y expandir el caos y la disonancia. Las cascaras muertas del abrahamismo y el capitalismo tecnocrático son la matriz donde se inserta el germen de silicio. 

Pero no todos atravesarán indemnes el Gran Fuego.

...y a Arimán, Zurvän Akarana, le entregó un artefacto hecho con la misma naturaleza de la sombra...

Frank G. Rubio




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