Tabú. Ferdinand von Schirach

Lúcida reflexión acerca de los métodos extremos en la labor policial 

Sebastian von Eschburg, famoso fotógrafo y un artista internacionalmente reconocido de instalaciones, se ve involucrado en un misterioso asunto, acusado de un homicidio. El problema es que no existe ni cadáver, ni identificación de la víctima. El caso se convierte en un duro tour de force entre la fiscal Monika Landau, y el abogado del acusado, Konrad Biegler, que para defenderle tendrá que intentar comprender la compleja personalidad y la vida de un hombre singular, con una historia familiar dramática, de la que salió con una exacerbada percepción visual, y con una personalidad compleja y atormentada.

Y para dificultar aún más el procedimiento legal, la sombra de la tortura ronda la instrucción del caso, lo que por un lado complica la situación del reo, y por otro, llevará a una lúcida reflexión acerca de los métodos extremos en la labor policial de búsqueda de pruebas y de confesión de los sospechosos.

La narración circula entre la descripción los hechos, en un juego de ida y vuelta que va desplegando minuciosamente unos acontecimientos de no fácil comprensión, lo que genera una lectura que progresivamente va ofreciendo pistas, sin desvelar todo sino en un sorpresivo final.



nuestras actitudes, motivaciones y sentimientos más ocultos


Otro elemento destacable es el retrato que se nos ofrece del mundo judicial y legal alemán, del que el autor por su trayectoria es profundo conocedor, en el que se verán tanto la profundidad y solidez de sus cimientos procedimentales, como los márgenes que da a la actuación de jueces, fiscales y abogados, donde cada uno de ellos jugará sus cartas y donde la discrecionalidad debida a la inteligencia, astucia y voluntad de cada uno de estos peones en el juego se nos muestra a plena luz.

Si el protagonista principal de la novela es el acusado, Sebastian von Eschburg, con su tormentosa, desdichada e inquietante vida, el otro gran protagonista es su abogado Konrad Biegler, un hombre inteligente, irónico, con una lucidez y un cinismo no encanallado, pero sí que le impele a la defensa de los seres humanos frente a la a veces demasiado ciega y torpe máquina legal, y que intentando dar luz a su estupefacta e inquieta incomprensión de su defendido, nos arrastrará en una esclarecedora aventura.

Capítulo aparte es el estilo de la novela. Pues von Schirach vuelve a sorprendernos con su prosa clara, precisa, y llena de matices, con una construcción no lineal de la historia que además de reveladora, nos crea la tensión de la intriga, empujándonos hacia la resolución de la misma, pero sin soluciones fáciles, y transitando los paradójicos recovecos del alma humana, que es uno de los más grandes valores de este autor, que desde historias criminales y judiciales, es capaz de ofrecernos una de las más ricas y sorprendentes galerías de vidas y personajes, que llegan hasta lo más profundo de nosotros, y nos hacen reflexionar sobre nuestras actitudes, motivaciones y sentimientos más ocultos.

Como ya nos mostró en sus anteriores obras, Crímenes, Culpa y El caso Collini, el autor nos regala con esta magnífica obra, que pese a su corta extensión, es capaz de contar una gran y compleja historia, en una apasionante novela.

Salamandra, 2016
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José María Sánchez Pardo


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