Perros salvajes. Ian Rankin

Lo que mejor se le da: indagar en crímenes y tratar con delincuentes

John Rebus se aburre por su obligada jubilación, y en cuanto empiezan a agitarse las aguas en Edimburgo, corre a ponerse a lo que mejor se le da: indagar en crímenes y tratar con delincuentes.

Y las aguas andan turbulentas por la capital de Escocia, pues un importante hombre de leyes, ex abogado de la Corona, Lord David Menzies Minton, aparece brutalmente asesinado en su domicilio, y aunque su larga historia en los tribunales daría idea de que habría numerosos candidatos para ser su verdugo, la policía no logra dar luz sobre un asesinato nada común.

Y simultáneamente, Big Ger Cafferty, un antiguo jefe mafioso de la ciudad sufre un atentado que pone en riesgo su vida, de forma igualmente oscura y sin haber ningún sospechoso con consistencia.

En ambos casos participa la inspectora Siobhan Clarke, y primero de forma extraoficial, y luego de manera más formal, hace participar a Rebus en unas investigaciones, muy oscuras, que presentan sorprendentes conexiones, pero que tienen a la policía sin llegar a ningún resultado.



prácticas poco convencionales, trato con los sospechosos


En paralelo, el inspector Malcolm Fox, exmiembro del departamento de asuntos internos, y vieja sombra de Rebus, es asignado a un grupo especial de policías que siguen el curso a ciertos movimientos en la cúpula de los bajos fondos escoceses, pues empiezan a aparecer ciertos fenómenos entre Glasgow y Edimburgo, que pueden alterar el status quo existente, con las repercusiones de enfrentamientos y muertes esperables.

Estas dos tramas se van entrelazando a lo largo de la novela, aunque tendrán sus propias derivaciones, pero nos permitirán ver a un Rebus, que pese a los años, está en plena forma de astucia, tenacidad, y morro, pues sigue con sus prácticas poco convencionales, tanto en el manejo de pruebas como en el trato con los sospechosos.

El desarrollo de la narración nos sitúa en el Edimburgo de nuestros días, en plena resaca tras el referéndum independentista, y en el que veremos cómo las viejas prácticas políticas afectan a las investigaciones policíacas, y cómo la defensa de la moralidad pública de los poderosos complica, cuando no impide, la buena actuación policíaca en el esclarecimiento de algunos crímenes vergonzantes.

Como ha sido habitual en esta serie el retrato que se nos hace de la policía escocesa, no es precisamente brillante, y entre desidia, estupidez, cuando no directamente un buena capa de corrupción tanto hacia los poderosos, cuando no directamente de los grupos delincuentes, se nos queda la impresión de que numerosos casos son resueltos más por la porfía y voluntad de algunos investigadores, que por el interés y apoyo de mandos e instituciones.

En esta 21ª entrega de las aventuras de Rebus, nos reencontramos con uno de los personajes más poderosos y brillantes de la novela policíaca contemporánea, con su cinismo, su valentía y quizá ya a estas alturas del partido, sin ese sanbenito de alcohóolico y desquiciado que le acompañó en buena parte de su carrera, encontrándonos con un abuelo estupefacto ante su nieto, pero lleno de ironía, lucha y profundidad en el trato con las más oscuras facetas de los seres humanos.

Y como siempre oyendo muy buena música, y como sorpresa, citando a una de las mejores escritoras británicas, la novelista Kate Atkinson, mientras se nos relata una terrible historia en la que no nos quedará claro, si resultan más perros salvajes los poderosos, en su soberbia impunidad, o bien los capos mafiosos que se creen más allá del bien y del mal.

RBA, 2016
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José María Sánchez Pardo


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