Elantris. Brandon Sanderson

Mundos cercanos y al mismo tiempo ajenos

Se reedita la novela en su décimo aniversario y se aprovecha para hacer una edición especial. Lo cual es todo un lujo porque se nos ofrecen materiales que el autor consideró sobrantes y visiones varias sobre el universo que quería plasmar, y de hecho plasmó, Sanderson.

Como reedición tiene un prólogo que es el peor enemigo de la novela. La loa excesiva va siempre en contra de cualquier juicio. Es cierto que es costumbre hablar muy bien de la obra a prologar, pero de ahí a colocarla en ese altar va un mundo, un universo elantriano.

Por lo pronto hay que explicar que es la primera novela editada del autor y como obra iniciática tiene carencias, si han leído esto antes del prólogo lo siento creo que hemos roto algo. 

Como decía tiene carencias, en especial en la acción y en la resolución de conflictos que toda obra literaria plantea. Ciertas situaciones se resuelven de manera harto sencilla lo que hace pensar en algo de puerilidad. Es así la obra un tanto cambiante, posee dos almas que todavía no se han definido, producto de la bisoñez del autor.



la caída tiene consecuencias en el reino


Elantris era un ciudad “mágica” y lo pongo entre comillas porque exclusivamente era eso, de pronto, todo termina y con una frase memorable se inicia la novela. La caída arrastra un reino y hace plantearse el equilibrio global de “Cosmere” creación de Sanderson. La novedad es que esa caída también tiene su consecuencia en el reino y en las personas y la ciudad queda como cárcel/refugio de los atacados por la llamada Hoed, que no es otra cosa que muertos en vida, una visión diferente de los zombies.

Sanderson estructura la novela en torno a tres personajes, todos muy relacionados con el futuro político de Arelon, reino que incluye Elantris. Dentro de ese panorama político aparece la mayor variante de toda la novela, la religión. No es una fuerza aislada o que tiene cierta relevancia, religión y política van de la mano, se entrelazan y juntas aspiran al dominio global. Dos visiones se enfrentan, una agresiva representada por el sacerdote Hrathen, cuya visión de la religión no puede ser más rigorista. Su misión convertir Arelon a la nueva religión sea por un medio pacífico o no. Enfrente Sarene, una mujer con cualidades, viuda del heredero de Arelon y que se entrentará a las amenazas en un intento desesperado por salvar el reino. A un lado el protagonista más importante el príncipe Raoden, heredeo de Arelon, afectado por la Hoed y que nos mostrará la vida desde dentro de Elantris.

La obra se lee con placer puesto que Sanderson hace algo muy bien, dosificar la información, no abrumarnos con detalles, sino que la acción y la información se mueven de manera acompasada. Cierto es que las religiones presentan algunas dificultades y el pasado del que hablan también. Como fuerzas que mueven al hombre tienen un papel fundamental y se agradece que tanto las creencias como la magia formen una textura muy propia. Son mundos cercanos y al mismo tiempo ajenos y aunque parezca que tienen mucho que ver son instrumentos tanto de un lado como de otro.

Elantris es una buena novela, bien hecha, bien estructurada y bien contada. Se muestra el inicio de un escritor en ciernes que tiene una producción envidiable. No es la fantasía de adultos de George R.R. Martín ni tampoco las dosis de épica de Tolkien, ni de Abercrombie, es diferente, se acerca más al universo de Moorcock. En mi humilde opinión le falta algo más de épica. 

Para un servidor deberían haber ciudades en llamas, batallas campales de resultado incierto, reyes sacrificados de manera cruel, victorias absolutas y traiciones impensables, Sanderson opta por una línea más suave, más limitada en cuanto a pasiones en sus personajes. Para los lectores habituales de fantasía, que seguro que ya la conocen, les gustará, aunque quedará el sabor en la boca de que le faltaba algo, un poco pero algo.

Ediciones B, 2016
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Sergio Torrijos


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