Los cañones de Navarone. Alistair Maclean

Compañerismo en batalla



En plena II Guerra Mundial, una isla griega frente a la costa de Turquía ocupada por las tropas del III Reich resulta un mortífero bastión artillero, que amenaza el paso de la Home Fleet británica, lo que resulta fundamental para los avatares de la guerra en la zona. Además este bastión inexpugnable donde los ingleses se han estrellado hasta el momento, resulta por sus especial orografía invulnerable a ataques aéreos o a fuego artillero desde el mar.

Y como desesperada solución el alto mando inglés decide enviar un grupo de comando casi suicida, formado por  integrantes de las diversas nacionalidades del imperio y sus diversos aliados.

El grupo de comando está compuesto por especialistas en muy diversas tareas, desde el manejo de máquinas y motores, a los guerrilleros, pasando por los especialistas en detonación, pero eso sí, todos ellos deben ser alpinistas de buen nivel, y con un valor a toda prueba, pues en su aventura deberán trepar por lugares muy poco accesibles incluidas las cabras montesas.



hombres de acción afrontan situaciones límite


El punto de la personalidad y caracteres diversos de los miembros del comando de demolición es uno de los grandes aciertos de la novela, pues logra un ramillete de personalidades muy variadas, a veces un poco estereotípicas, que son delineadas a grandes trazos, pero de los que resultan individualidades precisas y claramente diferenciables, eso sí, sin hacer ninguna historiografía de los mismos, ni explicando antecedentes ni motivaciones, simplemente son hombres de acción, con cualidades que les hacen candidatos a afrontar situaciones límites como la que tienen que afrontar.

La novela nos relata las mil y una peripecias, de lucha camuflaje y acción en las que se ven involucrados este grupo de comandos, en las que no faltan huidas desesperadas por abruptos terrenos, en una auténtica cacería del hombre con aviones y artillería a sus talones. De igual forma hay gran número de enfrentamientos en zonas habitadas, con importantes duelos de armas ligeras, donde la audacia, el temple y el arrojo y despiadada decisión, marcan luchas en muchos momentos casi desesperadas. Y como no, hay también grandes fugas e inteligentes celadas que aturdan a los enemigos...

El devenir de los acontecimientos hacen surgir situaciones prototípicas de las novelas de acción. Entre ellas está las tremendas dudas ante los heridos en combate, o el papel del traidor, que tanto juego dan a estas narraciones.

Y entre situaciones de acción, intriga e incluso suspense, también hay un hueco para los momentos límite, como aquellos en que está claro que la vida de uno depende de la muerte y destrucción del otro, pero también donde aparecen los códigos del compañerismo en batalla.

En resultas, una apasionante novela bélica, del subgénero de las de operaciones de comando, en la línea de la inolvidable Ha llegado el águila de Jack Higgins, y que logra no despegar nuestros ojos de la lectura hasta su apoteósico final.

José María Sánchez Pardo




Publicar un comentario en la entrada