Literatura bélica (el Monográfico)

Literatura de bajo coste aunque de considerable éxito



Siguiendo uno de los propósitos fundamentales de Prótesis, hacemos un hueco hoy a un género que tuvo gran apogeo en la segunda mitad del siglo XX y que ahora parece caduco e incluso fenecido; hablamos de literatura Bélica y más concretamente en esas novelas de escaso precio que iluminaron a generaciones y que se adquirían en sitios a pie de calle o como diría aquel en librerías de lance.


hablar de novela bélica es hablar de novela de aventuras


La literatura de “quiosco” ofreció cuatro grandes géneros, que todos somos capaces de identificar. El querido género negro, el de las novelas del oeste, el género rosa y el bélico, siendo este el hermano menor de los otros tres. Estamos hablando de Marcial Lafuente Estefanía y también de Curtis Garland o de Silver Kane o de Corín Tellado. Verdaderos best seller de época

La guerra, por su radical carácter, ha tenido honda repercusión en la literatura de todos los tiempos. Desde Julio César hasta Celine, pasando de un general que dirigía legiones y masacraba galos hasta un descreído y enorme escritor como el francés. Todos seríamos capaces de pensar en varios títulos que narran ficción en un conflicto bélico, más aún cuando la guerra pasó de ser algo “reglado” a ser una barbarie de tipo industrial

La industrialización de la muerte fue de la mano de grandes obras literarias que veían esa sustitución del yo por el conjunto como un campo interesantísimo para la ficción. El mejor ejemplo de ello puede que sea Shólojov, aunque podríamos citar a muchos otros relevantes autores. El conflicto bélico y la literatura podrían ser una variante de nuestra idea inicial pero nada más lejos de nuestra pretensión. Nuestra idea no es analizar los autores como Grossmann o Mailer, por citar a dos relevantes, sino adentrarnos en un mundo paralelo y algo menos bonito. Nos referimos a las novelas bélicas en sí y más en concreto a las editadas en quiosco, literatura de bajo coste aunque de considerable éxito.

Hemos intentado huir de famosos escritores y monumentales historias por centrarnos en lo que nos interesa y que son esas novelas de baratillo. 

En lo referente a lo que nos ocupa en estos momentos tenemos que referir que el género sigue vivo pero ambientado en época, de ahí emanan las grandes sagas marineras de época de Nelson con autores como Patrick O´Brian o también una variante en tierra como Bernard Cornwell por poner dos ejemplos notorios. Seguramente afincar una historia en el mundo napoleónico tiene más glamour que las trincheras de la primera guerra mundial. Por ello hablar de novela bélica es hablar de novela de aventuras, con variantes sobre los originales pero con esa viveza propia de las historias entretenidas y que se basan en que ocurran cosas, muchas cosas.

Hemos intentado presentar una semblanza de todo ese mundo que tuvo su apogeo entre los años 60 y 90. 

Presentamos a cinco autores:

Sven Hassel el más grande entre los escritores de género. Catorce novelas consiguieron crear una impresionante multitud de seguidores. Hassel nos habla de soldados alemanes de primera línea, en batallones de castigo, tipos duros, capaces de acuchillarse por un trago de vodka pero también comportarse como auténticos camaradas. Muestra así un grupo de soldados perfectamente ambientados y que no son precisamente héroes a los que admirar sino simplemente supervivientes. La acción en Hassel es lo mejor de su obra, se percibe en cuanto entra en acción porque el ritmo se acelera de manera notoria y consigue, siempre lo hace, arrastrar al lector tras de sí. Se aprovecha para mostrar la realidad de la guerra en Alemania, los nazis, los jerarcas del partido y del ejército y también las miserias de su sociedad. Una crónica dura y brutal sobre todo.

Alistair MacLean al que muchos reconocerían si citáramos alguna de sus obras como “Los cañones de Navarone”. Resulta curioso, ¿verdad?, que el recuerdo del autor sea producto de la adaptación de una de sus novelas. MacLean picó en varios géneros y nos presenta novedades frente a Hassel, sus personajes son héroes o tienden a serlo, poseen valores algo añejos como el deber y el sacrificio. La acción está mejor estructurada y sus novelas se pueden considerar mejor rematadas, alguna francamente bien ultimada. Por el contrario no son tan vivos como el autor danés y tampoco, tan barrocas. 

Del lado americano hemos rescatado a Samuel Fuller, un escritor y guionista con mucho vigor en sus historias, no por algo vivió de primera mano el enfrentamiento en Europa. Fuller habla de vivencias propias, de historias que ha vivido y que conoce de primera mano, por ello humaniza al soldado, lo muestra cercano al lector y lo atrae al tratarlo con normalidad.

Aportamos a un interesante auto Hans Hellmut Kirst que narra las peripecias de soldados alemanes en pleno conflicto y de paso intenta reflejar la vida cotidiana de la población alemana durante la guerra. Hans Hellmut Kirst vivió de primera mano el conflicto y es una voz más que autorizada para tratar el particular, sus novelas están plagadas de soldados que ejercen de tales, de mandos que pretenden una gloria militar cuyos sufrimientos ignoran y de una población que sufre en sus propias carnes la crueldad de una guerra moderna.

El autor probablemente más desconocido es: 

Enrique Sánchez Pascual escribió multitud de novelas, muchas con pseudónimos tales como Hans Klüberg o Karl Von Vereiter, novelas de muy complicado acceso, muchas pérdidas en viejos fondos editoriales que han exigido a la redacción de Prótesis una entrega y búsqueda sin igual. Enrique Sánchez Pascual representa el alma más íntima de lo que queremos representar a partir de aquí. Guionista de la famosísima “Hazañas bélicas” y que nos enlaza a un mundo en blanco y negro, en todos los sentidos, y que reflejaba otros gustos diametralmente opuestos a los actuales.

Así enlazamos literatura con cómics, géneros que han caminado muy cercanos e incluso en algunos momentos de la mano.

David L. Cabia entra de lleno en la actualidad al publicar hoy en día tres novelas bélicas que no desmerecen nada de sus afamados homólogos. El burgalés viene así a llenar ese espacio desierto entre ese clasicismo y nuestra actualidad. No es complicado dar el paso de la lectura de historias o memorias de participantes en conflictos armados a plasmarlos en la ficción, de hecho, el paso es tan pequeño que apenas existe. Siempre que haya un momento interesante desde el punto de vista de la ficción habrá un escritor dispuesto a explorarlo. En ese punto está David L. Cabia que bebe de fuentes históricas incuestionables y sobre ellas apuntala la ficción. 

Presentamos así un proyecto complejo, profundamente enclavado en el alma más íntima de la revista. Nuestra pretensión es acercar a nuestros lectores este pedacito de historia de la literatura esperando que sean benevolentes con nosotros.
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