Una chica con pistola. Amy Stewart

...de manera cruel pero sin prisa

El relato se inicia en julio de 1914, en Nueva Jersey. Tres hermanas de 35, 31 y 16 años llevan una solitaria y prosaica vida en una granja de Nueva Jersey. Su madre ha muerto hace un año, sus recursos económicos son escasos y ellas deben de oponerse constantemente a los bienintencionados deseos de su único hermano para que abandonen la granja y se vayan a vivir con él y su familia a la ciudad, porque tres mujeres solas ni deben ni pueden vivir solas; o se casan o se resignan al papel de tías solteronas, tal y como es la costumbre de la época.

Aunque el mundo a su alrededor está viviendo importantes transformaciones (el archiduque Francisco Fernando acaba de ser asesinado en Sarajevo, Méjico está inmerso en una revolución y en Rusia los bolcheviques luchaban también por extender la suya), la vida de Constance, Norma y Fleurette Kopp es tan aburrida como para que las tres salgan un día en su calesa a hacer un recado sin importancia. Y a su calesa la destroza un coche guiado por un tal Henry Kaufman, un peligroso y disoluto personaje como más tarde llegarán a saber, para su desgracia, las tres hermanas. 


luchar por sus derechos, incluso con violencia


Y lo que inicialmente debería ser un incidente sin gran importancia, se convierte en la apasionante trama de esta novela, porque Kaufmann, un adinerado industrial de la seda, se niega a pagar la justa indemnización que le reclama Constance, la más aguerrida y voluntariosa de las hermanas, y cuando ésta se mantiene firme en sus reivindicaciones, Kaufman iniciará un acoso despiadado (“como un gato juega en el suelo del establo con el polluelo caído del nido: de manera cruel pero sin prisa”) a las tres hermanas que durará un año y dará lugar a mucha y muy entretenida acción.

El esqueleto de la historia es absolutamente real: una escueta noticia, reflejada en los periódicos de la época, relataba como el coche de un fabricante había chocado contra la calesa en la que viajaban las hermanas Kopp y como el choque había derivado en posteriores enfrentamientos violentos que culminaron con la mayor de las hermanas convertida en ayudante del sheriff. 

Pero la grandeza de esta novela consiste en que su autora, Amy Stewart, consigue, a partir de ese bosquejo periodístico y de la escasa información que obtuvo en los diferentes registros, crear unos personajes llenos de vida, de fuerza y de personalidad, especialmente el de Constance Kopp, la apasionada y apasionante protagonista de la historia. Aunque también hay que destacar el personaje del sheriff Heath, el honrado sheriff local que, con pocos medios y enfrentándose a la desidia y corrupción de sus superiores, apoya valientemente a Constance en su particular cruzada.

Porque en un mundo en el que la mujer ocupa todavía un lugar subordinado, pero en el que la inminente Gran Guerra iniciará cambios sustanciales en la situación de las mujeres occidentales, Constance decide saltarse las convenciones y prejuicios de su época y luchar por sus derechos, incluso utilizando la violencia cuando sea necesario.

Estupenda y apasionante novela la que ha conseguido construir Amy Stewart, entretejiendo peripecias personales y ecos de una época histórica de cambios cruciales que se reflejan también en esta novela: la liberación de la mujer, la opresión de los obreros en las fábricas a principios del siglo XX, la utilización de la prensa para denunciar aquellas injusticias que las instituciones públicas, por corrupción, pereza o impotencia, no pueden o saben resolver…

Una historia que nos devuelve a épocas muy distintas de las actuales. 

Siruela, 2016

José María Sánchez Pardo




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