Prólogo: La fuerza de Eros

El tejido de la perversión

El Mal no tiene límites
Desde que leí La caricia de Tánatos me permití ser escéptico respecto a las intenciones de María José Moreno. Desconfiado que es uno. En ningún momento dudé de su capacidad como escritora, del filo de su verbo para adentrarse en las dobleces y contradicciones de las personas y llegar a sus verdaderas motivaciones, a su quintaesencia. Tanto es así que cumplí con sobrado entusiasmo mi trabajo editorial, en la primera entrega de su Trilogía del Mal y también en la segunda, El poder de la Sombra. Lo mismo sucederá con la novela que estás a punto de leer. La apoyaré con entusiasmo sin escatimar esfuerzos aunque siga siendo escéptico. Más que nada, porque creo que ese Mal, con mayúsculas o minúsculas, cotidiano o excepcional, es algo demasiado desbordante e inabarcable como para limitarlo a tres novelas.

La caricia de Tánatos nos hablaba de forma elocuente, yo diría que sangrante, de nuestra propia incapacidad para amar, de las enfermizas derivaciones del amor que crecen cuando es la propia raíz del sentimiento la que no puede garantizar un crecimiento adecuado. El poder de la Sombra nos obligaba a bucear en nuestro propio interior, para así integrar esas piezas del puzle que se han extraviado, esas partes de nuestra personalidad que la memoria ha enterrado, cuya correcta integración nos acerca a la verdad y la libertad. El broche de oro de este tríptico llega con La fuerza de Eros, una novela que confirma y aumenta las anteriores apuestas y añade un riesgo adicional: ese impulso erótico irresistible que da la vida pero que a veces también la puede quitar.


Mercedes se recupera de malas experiencias. Entretanto...


La fuerza de Eros comienza con la rutina de un personaje ya conocido y querido: la psicoterapeuta Mercedes Lozano se recupera de sus malas experiencias mientras sigue avanzando con su trabajo diario. Entretanto, desaparece una niña. Al parecer, están detrás las maniobras de un grupo misterioso de pedófilos que aprovecha la infraestructura de Internet para operar. Crecen los problemas y Mercedes tardará en darse cuenta de que el círculo se cierra en torno suyo. No ha sabido adelantarse a los acontecimientos, ya que su intuición se ha quedado corta...

Si bien las anteriores entregas de la Trilogía se basaban en los diálogos, abordados desde la tranquilidad que da el reparto de papeles —la autoridad de la bata blanca es una barrera firme contra la perversión—, en La fuerza de Eros, nuestra Mercedes Lozano será puesta a prueba como nunca antes habíamos leído. Solo contará con su intuición y su templanza como posibles defensas.

Por su propia experiencia profesional, María José Moreno sabe que canalizar y sanar ese Mal es un trabajo que lleva toda la vida, y que apenas admite distracciones. Por eso desde el primer momento fui escéptico respecto a la Trilogía. Por eso, y porque somos muchos los que quisiéramos seguir sabiendo de su poderoso personaje, la terapeuta Mercedes. María José tiene por delante infinidad de historias para contarnos, y sabrá hacerlo con mano maestra y capacidad de análisis, aportando brillantes reflexiones. Como dice la canción, el Mal no tiene límites… 

Off Versátil, 2016
Próximamente a la venta

por David G. Panadero,
director de la colección Off Versátil
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