Viento mortal. Cay Rademacher

La calma provinciana salta pronto por los aires 

Roger Blanc, capitán de la gendarmería francesa cuerpo de carácter casi militar que en España resultaría de la fusión de la Guardia Civil y las Policías locales—, ha sido destinado con carácter forzoso a Gadet, una pequeña ciudad de la Provenza, no lejos de Marsella.

Este minucioso y obstinado investigador policial ha sido obligado a dejar su destino en París, ya que sus investigaciones sobre corrupción gubernamental habían puesto muy nerviosos a algunos prohombres de la República. Y para que los males no vayan solos, su mujer, aprovechando su destierro laboral, le abandona y le pide el divorcio.

Bajo la losa de la vergüenza y el dolor tanto laboral como personal, el capitán Blanc, aterriza en una comisaría de la gendarmería muy plácida, que nada tiene que ver con su departamento de investigación criminal de París


investigación que les lleva a auténticos nidos de escorpiones


Pero esa calma provinciana salta por los aires al aparecer el cadáver tiroteado y quemado de un delincuente habitual, para cuya investigación es encargado Blanc, por el comandante del puesto, Nicolas Nkoulou, un jefe únicamente interesado en su promoción personal, y en no verse salpicado por los vericuetos de la investigación.

Para ayudarle en las pesquisas le son asignados dos gendarmes, Marius Tonon, un viejo teniente bastante de vuelta de todo, y la subteniente Fabienne Souillard, una brillante y decidida investigadora, con los que se lanza a una investigación llena de sombras y subterfugios, que les obligará a transitar por auténticos nidos de escorpiones.

Y para que nada falte, la juez que dirige el caso, Aveline Vialaron-Allégre, es la esposa de un alto cargo de Seguridad, que fue el responsable del destierro de Blanc. Esta inteligente, atractiva e inquietante superior le hará pasar por curiosas vicisitudes a nuestro protagonista.

La novela es un estupendo relato detectivesco policíaco, con un protagonista muy conseguido, pues mezcla muy bien su labor policíaca, con sus cuitas personales, que dan color al personaje, pero no cansan ni abruman. El desarrollo de la trama es apasionante, pues nos tiene intrigados y pendientes hasta su resolución final. Y no sólo es una novela de resolución, sino que aparecen muy buenas escenas de acción, que inflaman a un personaje, que inicialmente nos parece más bien seco y contenido.

Los temas que trata son de rabiosa actualidad, y nos hace ver que no sólo en España hay delito público... Y además no pretende ser nada correcto con temas o instituciones. Un ejemplo es el superior de Blanc, el comandante Nicolas Nkoulou, un negro apolíneo, arribista y servil con el poder, un personaje al que nada importa sino su carrera, y que favorece más bien poco el trabajo del equipo de Blanc

Y como telón de fondo, la Provenza francesa, un lugar extraordinario, que no tiene nada que ver con el brumoso París, y que tanto por su paisaje, como por su ritmo de vida, como por sus comidas, hacen mella y revitalizan a un tortuoso hombre del norte, como es Roger BlancEn resultas, una novela estupenda, de tema apasionante, con muy buen ritmo, y un protagonista muy interesante, y del que esperamos nos lleguen más aventuras.

Maeva, 2016
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José María Sánchez Pardo


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