Los "Señores del Acero" vascos

Le sumamos un punto más a ese mundo épico y brutal, el de los vascos



Ayer, día 21 de junio, merendé con una noticia espectacular. Al menos el título porque una vez leí la primera frase no me hizo falta completar el resto, la imaginación obró por su cuenta y riesgo.



vida al aire libre y sin piedad


Todavía me relamo al decirlo en voz baja, “Los señores del acero vascos…”, y no hablamos de un fanzine o de cualquier otra revista Friki sino de un medio de comunicación serio, www.eldiario.es, pero seguro que quién redacto la noticia tenía algo de Friki porque de otro modo no se entiende.

Los señores del acero suenan a Conan, también a la película homónima que fue todo un pelotazo en su momento, año 1985, y que nos transportaba a un mundo bizarro plagado de armas, muertes, deslealtades y sadismo. Y para cualquier amante de los tebeos de Conan nos llevan a la mente del Cimerio, a su mundo de combates a muerte, de vida al aire libre y sin piedad, a épica en definitiva. Pero, y aquí viene lo bueno, le sumamos un punto más a ese mundo épico y brutal, el de los vascos.

Yo me imaginaba ya que el artículo trataba sobre alguien mezcla de Conan, de Rutger Hauer y de Iñaki Perurena. Es decir, mejorar al protagonista de Blade Runner y al querido Arnold con unos toques del mítico levantador de peso vasco. Se me presentaba la imagen de un tipo como Perurena con un meño, tenía muchas ganas de usar esta palabra sacada de la película “El crack” y que no necesita traducción aunque no aparezca en la RAE, al hombro de 80 kilos, esa mirada de fiereza que lo mismo se echaba al hombro cualquier piedrolo del campo o comerse medio buey de una sentada y al cinto un espadón de los de dar miedo.

Era una versión más Friki y más mejorada que tenía mucho de atávico, tanto como admirar el levantamiento de piedras que hacía Perurena, porque lo quieran o no, cuando ven a un tipo así, tan grande y tan enorme, acercarse a un meño y tentarlo inmediatamente la vista se posa en él, plagada de admiración y te dan ganas de pedir que sea un deporte olímpico o bien que se pasee por cualquier estado con esa piedra al hombro. Es una proeza al igual que lo que realizaba Conan con su espada y su visión sangrienta del futuro.



Todavía me estoy relamiendo mientras me imagino a un levantador de piedras vasco, con su espada al hombro y el sonido de la txalaparta de fondo mientras realiza cualquier tipo de hazaña. Nada que ver con la frialdad de una espada láser o el uso, siempre torticero, de la fuerza para medrar en un combate. Es otra liga, imaginarte a un tipo con espada, señor del acero, luchando por conquistar una ciudad cutre o masacrando una población olvidada

La mítica la tomaron grupos de metal como Manowar, si no lo conocen póngalo en cualquier buscador y miren una foto, entenderán de lo que hablo. Son los representantes de esa ola Friki, en su versión musical. 

Todo pues auguraba un gran artículo, algo escandalosamente improcedente, inhabitual en el formato acostumbrado y tras repensarlo mucho terminé de leer el título… mejor no lo hagan, un bajón tremendo, un fin de fiesta mental de la leche. Con gusto podían haberlo obviado y dejado a los lectores con esa idea mítica en mente

Una lástima.

La realidad es mucho más cutre que cualquier realidad del mundo Friki, tan cutre como para no tratar sino de dinero y de cosas que el propio Conan despreciaría con un gesto e Iñaki te lanzaría una piedra a la cabeza. La realidad es mucho más cutre que cualquier ficción.

Les pongo el enlace para que no sientan que les estoy tomando el pelo:

Sergio Torrijos

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