Uno de mis hijos. Anna K. Green

El lector va conociendo paulatinamente los detalles

No creían a una mujer capaz de escribir esto
Una niña sale de una mansión de la distinguida Quinta Avenida de Nueva York. Muy alterada, solicita de un viandante que acuda en socorro de su abuelo que se está muriendo en el interior de la casa. El interpelado, un joven abogado llamado Arthur Outhwaite, no puede hacer nada más que asistir a la dramática muerte del anciano y recibir de éste un críptico mensaje. Más tarde se sabrá que el anciano Archibald Gillespie ha muerto asesinado y que, presumiblemente, el asesino es uno de sus tres hijos.

Este es el atrayente inicio de Uno de mis hijos, la novela de la estadounidense Anna Katharine Green (1846-1935) que acaba de publicar la Editorial dÉpoca en su colección “Misterios de Época”. 

A Green se la suele calificar de “la Agatha Christie victoriana”. No deja de ser algo injusto que se le recuerde de esa forma vicaria, puesto que en su época tuvo muchísima fama y con su primera novela, El caso Leavenworth (1878) consiguió un enorme éxito de ventas tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña, además de suscitar la franca admiración del gran Wilkie Collins. Fue también muy respetada por Conan Doyle, que en uno de sus viajes a Estados Unidos quiso entrevistarse con ella.


hija de un importante abogado, tenía conocimientos penales


En esta primera novela suya aparecían ya las líneas maestras que continuaría utilizando en su abundante producción: un crimen complejo del que el lector va conociendo paulatinamente los detalles según van siendo esclarecidos por un investigador profesional o aficionado, según los casos.

En el caso concreto de Uno de mis hijos (de 1901) la investigación la dirige también (como en el caso Leavenworth) el policía Ebenezer Gryce, de la Policía Metropolitana de Nueva York. Este personaje aparece en muchos de los libros de la autora y es uno de los precursores de los modernos detectives; un hombre corriente, sin más cualidad extraordinaria que su firme dedicación al trabajo y su voluntad de desentrañar los crímenes a los que se enfrenta a base trabajo bien hecho. En esta novela aparece acompañado de un joven y voluntarioso ayudante, Caleb Sweetwater, que a lo largo de la historia va cobrando protagonismo hasta convertirse en el verdadero descubridor del criminal, contando con la colaboración de Arthur Outhwaite que también actúa como narrador de la historia.

No se puede dejar de señalar, recordando la evidente influencia que Anna Katharine Green ejerció sobre Agatha Christie, que cualquiera que conozca bien la obra de la británica se dará cuenta de que las peculiares circunstancias del móvil del crimen relatado en Uno de mis hijos aparece bastante fielmente reproducido en alguna de las novelas de la británica.

Anna Katharine Green, fue hija de un importante abogado neoyorkino, lo que le facilitó adquirir conocimientos penales que más tarde le servirían para dotar a sus historias de veracidad forense. Como curiosidad hay que comentar que su primer libro, El caso Leavenworth, desató un debate la posibilidad o no de que el libro hubiera sido realmente escrito por una mujer.

Aunque no fue una feminista, sí que fue también una precursora en cuanto a la creación de dos personajes femeninos como detectives aficionados: la solterona Amelia Butterworth, a la que se suele considerar una predecesora de la señorita Marple de Agatha Christie o de la miss Silver de Patricia Wentworth, y Violet Strange, una jovencita con intereses detectivescos.

Uno de mis hijos es una novela muy entretenida, que deja patente la maestría de la Green en la creación de tramas muy complejas y en su capacidad para resolverlas coherentemente. Pero, además, es una estupenda crónica del ambiente que describe: la clase alta neoyorquina de inicios del siglo XX, con todos sus prejuicios y convenciones sociales

Y para cualquier amante de la novela clásica de detectives, este libro tiene un encanto añadido: el final, del que, por supuesto, nada se puede desvelar, pero que causará el regocijo de todo amante de la novela enigma al descubrirle el origen de uno de los tópicos de este género.

Y como siempre ocurre cuando hablamos de un libro de editorial dÉpoca, a las virtudes propias de la novela, hay que sumarles las de la muy cuidada edición y el magnífico prologo.

dÉpoca, 2016
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José María Sánchez Pardo
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