La musa oscura. Armin Öhri

Un frío asesino intentará eludir las consecuencias de su crimen

Las sorpresas se suceden
Berlín 1865. Magdalene Kulm, joven trabajadora de un matadero, completa sus ingresos practicando eventualmente la prostitución. Se ve requerida por su vecino, el profesor de filosofía Botho Goltz, y tras mantener relaciones sexuales con él, la acuchilla salvajemente, y tras causarle la muerte, acude a una vecina para confesar su crimen.

El encargado de las investigaciones es el comisario de la brigada criminal Gideon Horlitz, que parece enfrentarse a un caso cuya instrucción aparenta ser muy sencilla y rutinaria. Éste es ayudado por el protagonista-narrador de esta novela, el joven Julius Bentheim, estudiante de Derecho que, gracias a su talento como dibujante, gana algo de dinero realizando bocetos de escenas de crímenes.

Iniciado el proceso, las sorpresas empiezan a suceder, pues la torpe actuación del fiscal Görne, encargado de la acusación, y las artimañas procesales del abogado defensor, dirigido por el propio acusado, logran que un acto claro y probado, se convierta en un confuso acontecimiento, del que no queda claro nada, ni medio, ni móvil, incluso llegando a dudar de la identidad del matador.


una novela de intriga criminal diferente


De esta forma tan sorpresiva comienza una narración, poco habitual en el género, en el que no tenemos que comernos la cabeza con quién es el asesino, sino que nos comeremos las uñas, viendo como un frío asesino intentará eludir las consecuencias de su crimen, usando para ello las más increíbles grietas de la legislación y del procedimiento policial

El narrador de esta novela, el joven Julius Bentheim, también resulta novedoso, pues no es habitual conceder el protagonismo de una novela de intriga a un dibujante de escenas del crimen, pues no podemos olvidar que estamos en 1865, y la fotografía no anda muy desarrollada, y los daguerrotipos de la época no siempre eran útiles, por lo que se requería del concurso de dibujantes, para dejar constancia de los diversos escenarios de los crímenes.

Como aderezo a la trama principal, se nos dará noticias de los dificultosos amoríos del protagonista con la bella y dulce Filine, hija del adusto y anticuado clérigo Gottried Sternberg, y de las aventuras en que tendrá que embarcarse con su amigo Albrecht Krosick para poder llevar adelante su pasión amorosa.

Una novela de intriga criminal diferente, por lo poco habitual de su argumento, y que nos lleva a una época poco transitada por el género criminal, y que nos da un sorprendente retrato de la época prusiana, con Bismarck a la cabeza, con sus luces y sus sombras, pero que está llena de vida y pasión, lo que no concuerda con los estereotipos más trillados sobre la Alemania de la época.

Es de destacar el papel de la muy incipiente ciencia forense en lo relativo a lo que podríamos llamar policía científica, a la que vemos dar sus primeros pasos, pero con los escasos medios técnicos y científicos de su época. Así por ejemplo, es curiosa la intervención de un forense que debe admitir en un juicio, como no le es posible, con los medios de laboratorio de la época, dilucidar si una mancha de sangre es de origen humano o animal. O el uso de dibujos para plasmar los detalles de la escena de un crimen, pues la fotografía no está aún bien desarrollada. Pero en este ámbito, es desconcertante como ya se dan señales de aviso, de que la ciencia forense tiene sus límites, y puede ser manipulada con objeto de borrar, más que mostrar, el rastro dejado por un criminal.

Todo esto resulta en una apasionante narración criminal, con sus toques de novela romántica y de aventuras (el perfume del Romanticismo alemán se aprecia en diversos momentos de la narración), y que si bien tiene un chocante comienzo, no por ello dejará de ofrecernos un más que asombroso desenlace. Una estupenda y sorprendente novela.

Impedimenta, 2016
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José María Sánchez Pardo


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