Prólogo: El poder de la Sombra

Sombras en la memoria

Lo que se reprime una y otra vez acabará surgiendo con violencia, siempre de forma siniestra e inesperada. Ese es uno de los principios básicos del psicoanálisis, y también el hilo conductor de El poder de la Sombra. Por más que tratemos de evitarlo, y seguramente a nuestro pesar, con el paso del tiempo sale a la superficie aquello que ha sido reprimido. El trabajo de la psicóloga Mercedes Lozano y su equipo será confrontar el Mal para poder limitarlo, para que su erupción no nos desborde del todo y sea posible una vuelta al orden. 

Pero insisto, retomando el prólogo de La caricia de Tánatos, no se trata de un Mal con mayúsculas, sino de ese mal que forma parte de la vida cotidiana. Respiramos juntos, co-inspiramos, conspiramos… Porque de eso, y no de otra cosa, trata la Trilogía del Mal. Igual que la entrega previa, El poder de la Sombra aborda nuestra incapacidad para amar, pero esta vez lo hace sumergiéndonos en el pasado y en nuestra parte inconsciente. Evidentemente, para confrontar este mal hacen falta habilidades diferentes y, ante todo, muy buenas dotes de observación.


la verdad nos hace conscientes


En sus primeras páginas, María José Moreno retoma los pasos de la psicoterapeuta Mercedes Lozano, recuperada tras las intensas vivencias de La caricia de Tánatos. No podrá acomodarse en su agradable rutina y tardará poco en volver al ruedo: el abogado Enrique Castilla requiere sus servicios para la defensa de Rosa María Luque, una escultora proveniente de una familia influyente y comprometida con un conocido político, que es sospechosa de varios asesinatos. Las pruebas la señalan ineludiblemente. Por si fuera poco para Mercedes, tendrá que hacer equipo con Miguel Vergara, ese atractivo psiquiatra que la enamoró y en el momento más delicado se fue, abortando la posibilidad de un futuro compartido

La identidad y la memoria son puestas a examen por María José Moreno, que partiendo de su conocimiento profesional de la mente humana, muestra cómo la complejidad de la indagación y la recuperación de recuerdos enterrados va provocando cambios imprevistos en su personaje, la enigmática Rosa María Luque. También ella es enigmática para sí misma, porque estando convencida de su inocencia encuentra muchas preguntas sin respuesta.

Como en La caricia de Tánatos, el lenguaje, las palabras, los equívocos, los dobles sentidos y las omisiones voluntarias son la materia prima de El poder de la Sombra. Cualquier pequeña reacción, hasta la forma de respirar, puede estar cargada de significado. Pero en esta ocasión se complica la tarea de Mercedes Lozano y su equipo, porque no basta con confrontar, como en la anterior entrega, diferentes puntos de vista. En esta ocasión se confrontan además el pasado y su Sombra. Nuestra investigadora deberá afilar al máximo la intuición para llegar a una verdad mínimamente ajustada.

La verdad os hará libres, dice la Biblia. Quizás el texto sagrado peque de optimista, al menos si lo contrastamos con la novela que ahora vas a leer. Esta novela aborda un conflicto en cuyos tentáculos caen y se implican varias personas, algunas por acción y otras por omisión. Algunas de esas personas tienen la capacidad suficiente como para asumir con resignación esa verdad. Otras no pueden llegar a tanto y pierden el control sobre sí mismas. Viene al caso lo que me respondió un amigo hace no mucho en una mesa redonda: «La verdad no nos hace libres. Nos hace conscientes».

Off Versátil, 2016
Compra en Casa del Libro

por David G. Panadero,
director de la colección Off Versátil
Publicar un comentario en la entrada