Por la mañana me habré ido. Adrian McKinty

Combina la novela detectivesca con el thriller de acción y político

El paradero de un terrorista peligroso
A Sean Duffy las cosas no le van nada bien. Si al final de la anterior entrega de sus aventuras era degradado a sargento y expulsado del CID, cuando comienza esta nueva aventura ha sido expulsado del RUC (policía norirlandesa), y rumia cuál ha de ser su futuro. Por estos mismos días, se ha realizado una masiva fuga de la cárcel de un importante número de miembros muy peligrosos del IRA. Y especialmente preocupa que ande suelto Dermot McCann, gran especialista en artefactos explosivos, que ha sido formado en la Libia de Gadafi, y del que se teme esté preparando un atentado especialmente importante. 

Para buscar y neutralizar a este peligroso terrorista, se alista casi a la fuerza a Sean Duffy, por haber conocido a McCann en la adolescencia, lo que le permitirá un mayor acercamiento a su clan familiar. 

Y para complicar aún más las cosas, durante las pesquisas en busca del paradero del peligroso terrorista, Duffy deberá resolver el enigma que se cierne alrededor del extraño fallecimiento de una joven, que aparentemente es una muerte accidental, pero que presenta elementos muy sospechosos, y que obligará a nuestro protagonista a resolver un clásico, pero muy peliagudo, enigma de habitación cerrada.


odio desatado en la población


Tercera entrega de una serie que combina la novela detectivesca con el thriller de acción y político, pues se desarrolla en los primeros años ochenta del pasado siglo, en pleno conflicto norirlandés

El autor nos introduce en los dantescos escenarios de Belfast o Derry donde las bombas, los tiroteos y las agresiones entre paramilitares, policía y ejército son diarias, donde la muerte ronda a cualquier miembro de una fuerza de seguridad, y donde el conflicto presuntamente cultural-religioso-político ha generado un odio desatado en la población.

En todo este escenario de guerrilla callejera, el protagonista tendrá que resolver las muertes y delitos comunes, sobre todo asesinatos, que aprovechando el clima de muerte y violencia política, se intentan colar y pasar desapercibidos.

El protagonista es un hombre singular, pues, siendo de ascendencia católica, trabaja para un cuerpo policial muy ascrito al protestantismo, y que defiende el status quo probritánico en contra de las aspiraciones independentistas, todo lo cual no favorece ni las relaciones sociales ni las profesionales, pues siempre está perseguido por el estigma del traidor.

En cuanto a los personajes, nos propone una amplia gama, desde los más recónditos grupos familiares a personajes de gran trascendecia pública, tanto reales como imaginarios. Pero en esta novela es muy destacable el papel de las mujeres. Las mujeres de los clanes católicos de donde surgen buen número de terroristas, tanto en prisión, como en paradero desconocido, y que tienen que mantener, a veces a pesar de ellas mismas, el núcleo del espíritu familiar. Los duros roles de madres, hermanas, esposas o ex esposas de terroristas, para las cuales se exigen sacrificios personales y sociales a veces terribles, que padecen una durísima sitruación económica (pues se nos ha olvidado resaltar la miseria y la falta de porvenir de los ciudadanos norirlandeses, sometidos a una larga y durísima crisis económica y laboral). Y todo esto enmarcado en una peculiar sociedad de fuerte componente matriarcal, pero a la vez ferozmente conservadora, que castiga duramente a cualquier elemento que siguiendo su destino personal, se mueve de la terrible foto-fija a la que parece abocar la lucha y el compromiso independentista.

Otro grupo muy bien descrito es el formado por los elementos de las muy variados cuerpos policiales que participaban en la lucha y represión contra el IRA y los diversos grupúsculos paramilitares protestantes. Veremos una policía muy quemada, asustada y que por un lado se esconde en la desidia, y por otra parte en un tipo de acciones que traspasan cualquier límite legal. Con la idea de liquidar al enemigo, todo vale.

En este libro confluyen muy diversos géneros: por un lado es un thriller de acción, en el que en un marco sociopolítico muy determinado, el héroe debe llevar a cabo muy peligrosas acciones, en las que molesta y es molestado por todos aquellos que son investigados. Y por otra parte es una magnífica novela de intriga, en la mejor tradición del relato enigma, en la que nuestro muy activo héroe, deberá romperse las meninges, intentando resolver una misteriosa muerte. Esta mezcla de acción y deliberación está magistralmente manejada a lo largo del relato, que además está punteado por hechos reales, alrededor de los cuales nuestro esforzado protagonista tendrá que manejarse, y de los que suele recibir nada más que engaño y golpes. 

Y como aderezo de escenario, mientras Duffy va desembrollando las distintas investigaciones que le encargan, nos va dando un singular registro de la vida cotidiana de la época, con una banda sonora, muy del gusto de los escritores británicos de género, en el que se mezclan Wagner, Steve Reich o la Velvet UndergroundUna novela magnífica, en una serie que va mejorando en cada una de sus entregas.

Alianza, 2016
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José María Sánchez Pardo
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