Juego de Tronos: la serie

Ese camino oscuro que recorre Lena Headey con maestría



A los que venimos de la lectura de las novelas de George R. R. Martín la serie siempre nos ha resultado un tanto díscola. Es muy complejo casar la idea creada por la lectura con la rapidez visual de la serie. Hay que reconocer que la serie tiene su intríngulis, que despierta nuestro interés pese a que pierda cierta adherencia en comparación con el papel escrito


un miedo que emana de su capacidad para provocar daño


De todo lo mostrado por la serie sin duda quien más me ha sorprendido y ha superado, con creces lo mostrado por Martín, es sin duda el personaje de Cersei Lannister, encarnado en la serie por Lena Headey

Cercei es uno de los personajes principales, aunque nunca la he podido ver como protagonista. Es más bien un personaje que va a la estela del resto, sus acciones van en consonancia con las ajenas sin que en los libros tenga un poder de decisión trascendente, aunque sus acciones si lo serán.

Cercei tiende al caos, es la generadora de toda la intriga de la obra, bien con intención o bien por omisión. Es violenta, muñidora de intrigas, malediciente, vengativa, sanguinaria, protectora con los suyos hasta la exageración y al mismo tiempo temerosa. Con un miedo que emana de su propia capacidad de provocar daño y que asocia, con cierta lógica, al resto de los protagonistas. 

Observando sus labores en la serie me ha recordado a lo que decían de Pompeyo Magno cuando era joven, le llamaban “Adulescentulus carnifex”, por su frialdad ante el sufrimiento ajeno y por su templanza en la guerra. Sin duda Cercei tiene graves carencias afectivas, odia y quiere y lo hace con intensidad.

Sin ella no hubiera existido un juego de tronos, ni un festín de cuervos. No hubieran habido muertes ni masacres pero aún así me resisto a considerarla una protagonista de la saga, no así de la serie.

Lo que hace Lena Headey con el personaje me ha parecido algo especial. Sus miradas, sus leves movimientos gestuales hacen que el personaje obtenga una tersura que no poseía. Simplemente con el levantamiento de una ceja hace que todo tenga un sentido mucho más afilado del que parecía en un primer momento. Llena espacios con silencios, con miradas y gestos cargados de intención.

En un capítulo de la tercera temporada tiene un momento sublime. En una reunión con su padre y su hermano Tyrion, Cercei disfruta del varapalo que el padre depara a su odiado hermano pequeño cuando le destina al casamiento con una Stark. Sonríe con los ojos mientras ve sufrir a su hermano. De pronto el padre, un auténtico Lannister, posa su atención sobre ella y la destina a un matrimonio que no desea, ella se resiste, pero cede y lo hace con un leve movimiento de cabeza y una ceja ligeramente levantada, asintiendo en silencio como un niña buena mientras tras esa ceja y ese leve movimiento de cabeza nos indica que comienza a tramar algo



Así es la Cercei de la serie. Temible hasta que un poder superior la vence y en ese momento, desnuda de los aditamentos del poder, aparece una mujer sumida en dudas, mucho más creíble en la serie que en las novelas

Tengo que reconocer que leyendo las novelas el personaje más interesante es su hermano Tyrion, en la serie, en cambio, los papeles se invierten. Ella encarna el papel de los Lannister, una familia con escasos escrúpulos, donde el poder es algo primordial y los métodos para conseguirlo pasan a tener escaso interés. Son los que entienden mejor el juego de tronos porque llevan toda la vida esperando una oportunidad para hacerse con el poder total, aunque Cercei se mueve por otro tipo de motivos mucho más básicos, como pueden ser la envidia, la maledicencia y siempre el sentimiento de que tiene algo que perder, algo que la hace andar entre el miedo y la crueldad

Ese camino oscuro lo recorre Lena Headey con una maestría que asombra. 

La serie la encumbra como actriz, sin su cara ya es imposible imaginar a la Cercei de los libros, imposible hacernos una idea con su media sonrisa o sin una de sus cejas levantadas en señal de disconformidad o de disputa.

Sergio Torrijos


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