No apagues la luz. Bernard Minier

Martin Servaz internado en una clínica para policías

Manteniendo la tensión
Un thriller… al menos eso es lo que nos presentan en la contraportada. Y sí, lo es. Pero no sólo eso, en esta novela conviven dos almas, un thriller y también una novela policíacaExisten dos ramales que llevan caminos paralelos y que poco a poco tienden a unir sus líneas argumentales, aunque entre los dos existen múltiples diferencias.

Vayamos por partes.

El thriller: es la primera parte y probablemente la fundamental de la novela. Cristine Steinmeyer comienza a sufrir cambios en su vida, inesperados, insólitos y que poco a poco van cambiando su hábitat, su vida y también su esperanza de futuro. El acoso, solapado claro está, es continuo y surgirá del lugar más inesperado posible. En esta línea encontramos pocas sorpresas, al menos para lectores que hayan transitado estas novelas. Tanto el cine como la literatura han llenado amplios espacios sobre acosos, es más, de lo que ocurre no se distingue mucho de otras novelas e incluso de otras películas que todos conocemos. Por ahí la novela ofrece poco, es cierto que está bien trabajada y que consigue mantener la tensión, aunque claro cuando se sabe o se intuye lo que va a ocurrir y por lo tanto no se despierta mucho interés.


Minier enlaza con la mejor y más sabrosa tradición policial


La otra parte, la novela policíaca sí que tiene cosas, algunas muy interesantes. Es más, si por mí hubiera sido me hubiera centrado exclusivamente en esta parte. El comandante Martin Servaz, internado en una clínica para policías, comienza a recibir cosas que le impelen a investigar. Desde unos mínimos datos inicia una investigación que poco a poco comenzará a dar sus frutos mostrando una realidad delictiva que pasaba desapercibida.

Lo bueno de Servaz, aparte de su delicado estado de salud mental, son las mañas investigadoras a modo de persistente sabueso. En esa línea Minier enlaza con la mejor y más sabrosa tradición policial y en ese campo los franceses son unos maestros. Por mi parte me hubiera gustado mucho que la novela hubiera sido sólo una novela policíaca, la parte del thriller me parece que aporta mucho menos.

Con esa dualidad la novela sufre mucho. Se acentúa ese sufrimiento con una inquietante falta de contención literaria. Minier se extiende en demasía llegando en algunos momentos a provocar la desconexión del lector. Bien podría haber pasado con doscientas páginas menos, aunque eso es una opinión muy personal.

Como narrador Minier tiene maña pero debería emprender un camino diferente, arriesgarse al modo de Fred Vargas o seguir una línea más definida en otra novela. La mezcla de géneros despista y le resta más de lo que suma.

En resumen me parece una obra para no iniciados. Si no han leído muchos thriller descubrirán una novela interesante, si han pasado por la lectura de varios entenderán lo que he explicado, lo que va a pasar es evidente y no existen novedades. La parte policial es consistente y tenía la posibilidad de hacer una novela soberbia

Léanla y juzguen por ustedes mismos, hasta aquí mi opinión.

Salamandra, 2015
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Sergio Torrijos


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