Prólogo: La memoria de la lluvia

Un entretenimiento de altura

Cuando empiezas no puedes abandonar
Se dice, y con razón, que la música amansa a las fieras. También nos enseñaron en el colegio que la letra con sangre entra. Leyendo La memoria de la lluvia lo comprobaréis: es más peligroso leer a Rosalía de Castro que acudir a un concierto heavy. Al fin y al cabo, en esos eventos todos acaban hermanados, con el mechero encendido. Pero a menudo, la pasión destructiva que despierta la literatura no tiene límites. Recordad aquella noticia reciente sobre la pelea entre dos seguidores de la filosofía de Kant. Empezaron con los puños y acabaron con pistolas. La poesía es un arma y las palabras matan.

Pedro Feijoo es una de las voces más interesantes y aclamadas de la literatura gallega, que además alcanza el resto del territorio español. Sus principales características son la palabra bien dicha, la prosa exacta, la eficacia narrativa, la limpieza en la exposición, todo ello sin salir de un planteamiento de “pasapáginas” gracias al cual los que tenemos el gusto de leerle no podemos abandonar una vez que hemos empezado. Lo más llamativo es que Feijoo es capaz de desplegar simultáneamente todas estas habilidades con soltura, como si no le costara esfuerzo.



intriga criminal, indagación en el pasado


Sumemos a estos atractivos su defensa apasionada y contagiosa de nuestra tradición literaria, esa que hemos conocido de refilón, incluso a regañadientes, en colegios e institutos. Cuántas de estas lecturas nos estaremos perdiendo por culpa de haber padecido unos planes de educación un tanto rígidos, una lista de lecturas obligatorias propuestas con poco entusiasmo, incluso a veces la labor de docentes apáticos… 

La memoria de la lluvia es un thriller que, en tiempo real y partiendo de sucesos sangrientos, nos acerca a la figura de Rosalía de Castro —emblemática poetisa española de vida oscura, cuya reivindicación en la actualidad esconde intereses cruelmente enfrentados, si nos ceñimos al argumento propuesto por Feijoo, claro—. Una cadena de asesinatos rituales llamarán la atención del periodista Aquiles Vega, siempre dispuesto a pisar charcos con tal de superar la precariedad laboral, lo que se dice un buscavidas. En su búsqueda de una verdad definitiva, Aquiles irá pelando capas de la cebolla a la vez que escarba en el pasado de la poetisa, una mujer incomprendida y de vida muy dura. Sumado al interés literario por el trabajo de la escritora está el interés humano por conocer la trastienda de su vida, lo que nunca han contado los libros de texto y que merece una verdadera labor detectivesca para ser desvelado, ya que apenas queda nada ni nadie que sepa o recuerde lo que pasó. Finalmente, intriga criminal, indagación en el pasado y resolución de los varios conflictos que se plantean, casan hábilmente hasta que llega el eureka, como si Pedro Feijoo orquestara el espectáculo de un circo de tres pistas.

Tras la lectura de la novela que ahora vosotros vais a leer, no puedo dejar de recordar a otro clásico de la novela negra española, el llorado Francisco García Pavón, que siempre tuvo como objetivo ofrecer literatura de entretenimiento con la suficiente habilidad como para retener la atención de sus lectores. Pero además, como el propio García Pavón decía, también vio imprescindible dotar de una cierta altura a sus novelas para que una vez leídas, no se nos cayeran de las manos. Cerraré estas líneas diciendo que Pedro Feijoo, salvando todas las distancias entre una época y otra, entre La Mancha de Plinio y Lotario y la Galicia actual, también escribe un entretenimiento de altura.

Off Versátil, 2016
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por David G. Panadero,
director de la colección Off Versátil
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