En lo más profundo de la meseta solitaria. Don Winslow

Mucho más que un detective, es un solucionador de problemas

Una tarea sencilla se va complicando
El investigador Neal Carey es rescatado de su obligado refugio en un monasterio budista en China por Joe Graham, su padrino y mentor en los Amigos de la Familia, esa misteriosa agencia que se dedica a solucionar ciertos problemas delicados de los mejores clientes de un discreto y poderoso banco de la costa este norteamericana.

En esta entrega Carey es encargado de encontrar y devolver a su madre a Cody Mccall, hijo de una importante productora de Hollywood, que fue secuestrado por su padre.

Lo que inicialmente parece una tarea sencilla se va complicando por los contactos que parece haber establecido el padre en su huida, y que llevan a nuestro héroe a contactar con una secta religiosa fundamentalista bíblica, la Iglesia de la verdadera Identidad cristiana, que promulga unos principios fuertemente racistas y de carácter conspirativo frente al poder gubernamental.


cuando hay que ir más allá de lo legal


Para poder encontrar a su perseguido, Carey deberá introducirse en el mundo de los movimientos supremacistas blancos, y esto le conduce a una pequeña población del estado de Nevada, donde tendrá que introducirse en una forma de vida, mucho más próxima a la Naturaleza y los viejos usos del Salvaje Oeste, bien distintos de los propios de una sociedad presuntamente moderna e industrializada, de principios de los ochenta que es cuando se sitúa la acción.

Tercera entrega de las peripecias de este singular superagente, que es mucho más que un detective, es un solucionador de problemas, por lo que tiene mucho más de hombre de acción, que de mero sabueso, pues sus pesquisas se inician cuando lo legal no puede ir más allá. Y todo esto en contra de su gusto, que pasa más por los estudios eruditos acerca de literatos ingleses de finales del XVIII, y a ser posible en lugares apartados. Pero sus formidables condiciones, y su deuda histórica con los Amigos de la Familia, hacen que contra su voluntad deba zambullirse en un mundo, el de los racistas y antisistema norteamericanos, a su vez de difícil comprensión y muy peligroso, por el gusto y voluntad de usar la violencia en pro de sus aspiraciones. Y entre ellas está la de derrocar al ZOG, Zionist Occupation Government, que es quien según estos grupos detenta el gobierno de los EE.UU.

En el transcurso de la narración, su protagonista deberá encontrar acomodo en un mundo de rudo trabajo al aire libre, con unas costumbres muy distintas al mundo neoyorquino e intelectual del que procede, y donde la violencia y el uso de las armas es constante como método de solución de problemas, lo que desembocará en un auténtico remedo del legendario Duelo en el OK Corral.

Y mientras Carey busca desesperadamente el rastro de Cody Mccall, intentando que su pellejo no sea demasiado agujereado por las balas, el autor nos conduce por el encrespado y convulso dilema de la identidad de los distintos pobladores de los EE.UU., y de cómo se pretende mantener la identidad personal y la autonomía en un mundo tan repleto de normas y prejuicios. Y nos daremos con el autor una vueltecita por las pesadillas y salvajadas a las que algo tan inicialmente bienintencionado puede conducir.

Y todo esto con un estilo fresco, con diálogos llenos de picante y humor, en el que nos encontramos con alguien a quien se le obliga a ejercer de héroe en contra de sus deseos, pero que puesto en faena se tira hasta el fondo de la piscina…. No es nada pomposo ni se recrea en las descripciones ni en las escenas de acción, lo que permite una lectura ágil, y apasionante, con momentos divertidos, y algunos dramáticos, de los que se terminará haciendo cargo un viejo indio que dará toda una lección de sabiduría… Una magnífica lectura.

Literatura Random House, 2015
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José María Sánchez Pardo
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