Gallo de pelea. Charles Willeford

Un gallo nunca abandonaría una pelea, ni siquiera si supiera hacerlo

Por el triunfo en el torneo
La vida de Frank Mansfield gira en torno a los reñideros de gallos de Estados Unidos, donde prepara y hace competir a sus gallos de pelea. Le conocemos en Belle Glade, una pequeña localidad de Florida, donde en su reñidero apuesta por sus gallos todo lo que tiene, incluidos su coche y su caravana.

A lo largo de sus páginas, el autor nos irá introduciendo en el mundo de la gallística, que se considera a sí mismo «el único deporte que no puede amañarse, y es posible que sea la última competición justa que queda en América. Un gallo nunca abandonaría una pelea, ni siquiera si supiera hacerlo».

La narración nos va desvelando los entresijos que rodean la gallística, que para sus fieles, es mucho más que un espectáculo, mucho más serio que un deporte, que solo puede compararse a una pasión casi religiosa, por la capacidad de atracción que tiene sobre sus fieles, a los que hace cumplir de forma implacable con sus ritos y ceremonias. Pasión que divide el mundo entre los que gustan —y para los cuales no hay otra actividad más importante en la vida— de los que no gustan, que abominarán contra la misma, y que puede entrar en dolorosa contradicción con el mantenimiento de relaciones formales con sus mujeres.


todo un estilo de vida


Con este telón de fondo, seguiremos las peripecias del protagonista, que tiene intención de conseguir la medalla de Gallero del Año en el muy prestigioso Torneo de la Conferencia Sur. Y con objeto de lograrla, pondrá todas sus energías, dedicación e interés en pos de ese reto, llegando a someterse a una temporal mudez, por la que no cruzará palabra con nadie hasta lograr su fin, ya que cualquier cosa o persona dejará de tener interés, si eso le aparta de preparar sus gallos para ganar las riñas. De esta forma nos encontramos con un personaje singular que escucha al mundo y sus cuitas, que establece un mundo de relaciones exclusivamente destinadas al triunfo, y donde los sentimientos y pasiones son meros momentos de reposo en la dura marcha hacia el triunfo. Y por no perder tiempo, no pierde ni un instante en riñas que no sean las de los gallos, y veremos como resuelve con una caústica economía algunos de los conflictos en los que los recovecos y sinsabores de esta tortuosa senda le obligará a afrontar.

Como es propio de este género de narraciones, y especialmente en su autor, la galería de magníficos personajes es apabullante, aunque destacaríamos al viejo juez Middleton, que es árbitro de estas cruentas riñas, y a Omar Baradinsky, el antiguo ejecutivo publicitario neoyorquino que dejó todo por criar y reñir gallos en el profundo Sur, que nos mostrarán nuevas e impactantes facetas de la pasión que corre por las venas de los acólitos de estae culto pagano. Pues a lo largo de estas páginas, se nos ofrece una detallada crónica de las pasiones que una afición puede sacar a la luz, y de cómo un hombre afrontará y padecerá toda clase de vicisitudes con tal de triunfar en un mundo en el que se ritualiza la violencia y la muerte, mediante un férreo código lleno de intensidad y contención, que resulta en unos rituales, que desembocarán en todo un estilo de vida.

Y de la mano de Charles Willeford, uno de los más grandes cronistas de la América profunda, viajaremos a unas tierras y conoceremos a unas gentes de la zona más deprimidas de los Estados Unidos, y sabremos de sus vicios y pasiones, y de su fascinación por la violencia y la muerte, y de cómo, sin contar con la ley y sus esbirros, crean una ética propia, en la que se intenta someter la fascinación que produce el espectáculo de la riña y la muerte. En un país como el nuestro, con la cultura de la tauromaquia, nos resultará conocido a menudo el tono y el discurso de los actores de esa gran fiesta. Una apasionante lectura.

Sajalín, 2015 
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José María Sánchez Pardo

http://www.cuadernosdelaberinto.com/

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