En la niebla. Richard Harding Davis

Doble crimen en una pavorosa noche de niebla

Las genuinas historias detectivescas
La lectura de En la niebla ha resultado interesante por varios motivos. En primer lugar por darnos a conocer a esta pequeña editorial, Ardicia, digna de admiración por haber emprendido en estos días de fervor digital la aventura de presentarnos autores de gran calidad no traducidos en España, con el agradable añadido de ofrecerlos en cuidadas ediciones que destacan, como es el caso del libro que hoy reseñamos, por las hermosas ilustraciones de portada.

En la niebla, ambientado en 1897, nos ofrece un ingenioso relato detectivesco centrado en la velada que comparten cinco miembros de un exclusivo club londinense. Tras la cena, cuatro de esos personajes se enfrascan en el relato de un terrible y doble crimen recién sucedido en una pavorosa noche de niebla. La narración va ofreciendo diversas facetas gracias a las versiones que cada uno de ellos puede aportar de los hechos. A pesar de ser un simple oyente, tiene especial relevancia el quinto integrante del grupo, un destacado parlamentario apasionado de las novelas detectivescas se da la casualidad de que es un entusiasta lector de Gaboriau que queda subyugado por la narración de un modo que nos recuerda al califa de Scherezade. Es evidente que los amantes actuales de las historias detectivescas no podemos dejar de sentirnos reflejados en ese austero victoriano entusiasta del género.


tradicional ambiente victoriano


Relato interesante tanto en la forma, que como un juego de luces sobre un espejo muestra una u otra realidad según la mirada que sobre él incida, y también por los personajes que en él aparecen: un explorador y aristócrata recién regresado de sus expediciones por África, una bellísima princesa rusa, un diplomático británico que ve su carrera amenazada por el robo de un collar de diamantes, un heredero disoluto, un inspector de policía concienzudo e imaginativo… y todo ello amalgamado en ese peculiar y tradicional ambiente victoriano de salones de pesado mobiliario y luz de gas.

Por otra parte, En la niebla nos ha propiciado el conocimiento de un autor de obra y vida muy atrayentes. Richard Harding Davis (1864-1916) fue un novelista y periodista estadounidense. Como novelista es muy conocido en el mundo anglosajón, especialmente por su novela Soldado de fortuna, que ha sido adaptada al cine. Como periodista destacó por su labor de corresponsal de guerra en las Guerras Balcánicas de 1897, en la hispano-norteamericana de 1898, en la Boer (1899-1902) y en la ruso-japonesa (1904-1905). En el cuento que comentamos, Davis pone en boca de uno de sus personajes:

…las aventuras son para los aventureros; pero como ya nadie se aventura, su espíritu ha perecido por simple inercia. Nos hemos vuelto demasiado sensibles, excesivamente prácticos 

Son palabras que parecen nacer del sentimiento de Davis al ver cómo un mundo cada día más industrializado iba reduciendo las oportunidades de aventura

Por su parte, Richard Harding Davis se lanzó con entusiasmo a todas las aventuras que se presentaron ante él. Un ejemplo de lo que fue su vida, prematuramente segada por un infarto, nos lo da su participación en la sangrienta batalla de las Colinas de San Juan (1 de julio de 1898), en la que 800 españoles pobremente armados resistieron heroicamente frente a un ejército norteamericano 25 veces superior. Las crónicas que Davis hizo de esta batalla convirtieron a su amigo Theodore Roosevelt en el héroe que no fue, favoreciendo que pudiera lograr la vicepresidencia de los Estados Unidos y más tarde su presidencia, en un ejemplo de la fuerza propagandística de la prensa. Parece adecuado finalizar esta reseña dedicando un homenaje a esos 800 españoles, verdaderos héroes, aunque olvidados, de esa batalla.

Un largo relato más que una novela, que nos devuelve a los grandes textos decimonónicos llenos de intriga y aventura.

Ardicia, 2015
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José María Sánchez Pardo
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