Diecisiete instantes de una primavera. Yulian Semionov

Entre la aventura y el suspense, la acción y la reflexión melancólica

Stirlitz, entre el heroísmo y la sordidez
Pocos días antes de que finalicen los enfrentamientos de la Segunda Guerra Mundial en territorio europeo, el Alto mando soviético recibe la información de que ciertos jerarcas nazis intentan llegar a un acuerdo de paz con los norteamericanos, a espaldas de sus aliados soviéticos, con la intención de frustrar el avance del Ejército rojo por territorio alemán.

Para evitar, o al menos dificultar esta situación, los soviéticos activan a uno de sus espías más importantes, un infiltrado en la cúpula del Ejército alemán, y que actúa bajo el nombre de Max Otto von Stirlitz, que esconde la personalidad del coronel ruso Maxim Maximóvich Isaiev, pero cuyo verdadero nombre es Vsévolod Vladímirov.

Stirlitz, que será el nombre con el que se hará famoso este personaje, se enfrentará a una ardua y dificultosísima tarea, pues tendrá que acceder a los más altos personajes del III Reich, teniendo que poner a prueba su tapadera, lo que implicará que el contraespionaje nazi se pondrá en marcha y pondrá en grave peligro el desempeño que este terrible encargo comporta.



una identidad que no es suya


La novela mezcla las angustiosas y frenéticas peripecias del personaje con objeto de cumplir su misión y de no ser capturado por el contraespionaje alemán, con profundas reflexiones de carácter filosófico, social y político, que chocan con el estilo más de puro trajín y acción que suele impregnar los modernos thrillers. Y no deja de resultar curioso y enriquecedor que el punto de vista del héroe y su gente es la de la URSS de aquellos años, con sus filias y sus fobias, a veces tan distintas de las de sus aliados occidentales. 

Mención especial merece Stirlitz, el protagonista de la novela, un hombre que vive a caballo entre la aventura y el suspense, la acción y la reflexión melancólica, y que a veces tiene que hacer grandes equilibrios entre el heroísmo y la sordidez. El autor nos hace sentir las terribles tensiones que sufre un hombre que tiene que jugar una identidad que no es suya, y que no deberá tener en cuenta ninguna traba personal, moral o social con tal de que su misión sea cumplida con éxito. Y de esta forma logra que durante la lectura nos hagamos partícipes y hasta cómplices, de las cuitas y peripecias de este gran personaje.

Otro elemento a destacar de la novela es la riquísima y sorprendente información que se da sobre la vida y circunstancias de los más altos jerarcas nazis, de los que se realizan unos extraordinarios y minuciosos retratos con elementos sorprendentes y poco conocidos, y sobre todo para la época en que se escribió esta novela, 1968. Siempre se afirmó que Semionov pudo investigar en archivos soviéticos poco accesibles, y especialmente de la KGB, y la leyenda cuenta que para otras entregas de las aventuras de Stirlitz, llegó a recoger información del propio Kim Philby.

Pues esta es una de las 14 entregas de las aventuras de este esforzado espía, de quien ya tuvimos noticia en Variante española, un libro que transcurre durante la Guerra civil española, y que fue publicado hace ya años por la editorial Júcar. Con todos estos elementos se nos ofrece una magnífica novela de espionaje, que cumpliendo con todos los requisitos habituales del género, tiene elementos propios que la hacen especialmente atractiva.

Hoja de lata, 2015
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José María Sánchez Pardo
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