Maldita nostalgia. Juan Luis Marín

Apostar por el lirismo sin dejar de pisar el acelerador

Excesos que podrían impresionar a algunos
Con Maldita nostalgia, Juan Luis Marín ofrece un nuevo enfoque a temas conocidos y apreciados por el seguidor del noir. Todo transcurre en La Capital, una ciudad que podría ser cualquier ciudad, acaso una versión deformada de Madrid, más violenta y más corrupta. Ángel vuelve a sus calles después de siete años, justo cuando acaban de freír a tiros a su hermano pequeño, y cuando su otro hermano, Gabriel, ha cruzado el punto de no retorno, siendo odiado por muchos.

La imposibilidad de las segundas oportunidades, la llamada de la sangre, la vuelta a la patria chica, los intentos de redención... nos hacen pensar en las mejores películas de Paul Schrader y Martin Scorsese. No obstante, Marín se guarda varios ases en la manga, varios giros inteligentemente urdidos, para que no nos acomodemos en la rutina lectora.

Se nota, y mucho, la formación y experiencia del autor en el campo del guion audiovisual: narrada de forma ágil y precisa, Maldita nostalgia sabe apostar puntualmente por el lirismo sin dejar de pisar el acelerador. No faltan excesos que podrían impresionar a algunos, como no podría ser de otra manera, tratándose de un escritor asiduo a Jim Thompson y Boris Vian.

Quien haya pasado buenos momentos viendo cine negro norteamericano, quien admire los comics de Frank Miller, los lectores de género más desprejuiciados, incluso los seguidores del género de terror, disfrutarán leyendo Maldita nostalgia.

La Factoría de Ideas, 2015
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David G. Panadero
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