El cártel. Don Winslow

Fuerzas de un orden que no interesa a nadie, señores de la guerra...

Dolorosa e impactante crudeza
El cártel es la continuación de las peripecias que Winslow narró en El poder del perro. Volvemos a encontrar a la pareja de enemigos, Adán Barrera, poderoso jefe del clan de Sinaloa, que está en la cárcel. Y Art Keller, agente de la DEA, cuya misión mucho más allá del deber es acabar con el narcotraficante.

Alrededor de esta línea argumental se nos muestra la historia del narcotráfico en los primeros años de este siglo XXI, describiéndose las violentas y sanguinarias luchas de poder entre los distintos clanes de narcotraficantes, con objeto de dominar las diversas zonas de paso de drogas hacia los EE.UU. 

En el libro se describe con dolorosa e impactante crudeza como se distribuyen los diversos peones de esta brutal guerra civil, en la que las fuerzas del orden mexicanas no dejan de ser títeres en los intereses de los distintos clanes de narcos, así como buena parte de los gobernantes están sometidos al arbitrio de dichas fuerzas, cuando no directamente se ponen a su servicio sin ningún recato.


cuando se pone en juego el afán de poder y codicia


Pero lo que más impacta de la narración es la galería de violencia, asesinatos, matanzas, torturas y encarnizamientos, tanto entre las fuerzas contendientes, como también entre civiles inocentes, que sufren la desatada sed de sangre y dolor en la que ha vivido, y vive, la sociedad mexicana desde hace ya mucho tiempo. Y lo peor es que están basados en hechos reales, de los que ha dado cuenta la prensa durante estos años. Y no son producto de psicópatas de ficción, que en su exceso podemos sentir como ajenos, sino que son historias reales, que nos hacen plantearnos la capacidad regresiva y destructiva de los seres humanos cuando se pone en juego todo su afán de poder y codicia.

La novela nos procura un poderoso análisis de los diversos elementos que forman la intrincada red alrededor del tráfico y consumo de estupefacientes, con gran crudeza, pues sitúa el origen del problema, no en los transportistas del producto, los narcotraficantes, sino en los usuarios, fundamentalmente la sociedad norteamericana, que hipócritamente lucha contra el tráfico, pero por otro es un ávido consumidor de las más diversas drogas.

En esta sangrienta crónica del horror, además de los dos protagonistas contendientes, se nos regala con una galería de personajes variadísima, con brillantes pinceladas, que nos permiten aproximarnos a las diversas vicisitudes humanas que se entrecruzan en este horrísono relato. Pero no podemos dejar de destacar a tres de ellos, que encarnan las variantes del horror de la situación. Uno de ellos es Jesús el Niño, un pistolero, una auténtica máquina de matar, que es reclutado y entrenado… con 11 años, y que en su desesperada necesidad de seguridad y amparo, conocerá el amor, y la pérdida, recogido y utilizado por los más diversos señores de la guerra. La segunda es Erika Valles, una joven de 19 años, que ocupará el lugar que los adultos, y especialmente los hombres, han abandonado, por miedo a los narcos. Y el tercero es el periodista Pablo Mora, en cuya figura se aglutinan todos los periodistas que se jugaron la vida, para contar el horror que se cernió sobre sus comunidades, y señalar a los culpables por acción u omisión. Resulta impactante el homenaje que dedica el autor a la extensa nómina de periodistas asesinados durante estos acontecimientos, y a los que dedica el libro, subrayando el carácter documental de esta narración.

Pero la misma sociedad mexicana es protagonista de este relato, cuando ciudades como Nuevo Laredo, Ciudad Juárez o Matamoros quedan despobladas, destruidas, por convertirse en campos de batalla de los clanes de narcotraficantes y sus ejércitos, muchos de ellos formados por las propias fuerzas de un orden, que no parece interesar a nadie.

En resumen, Winslow nos ha vuelto a golpear con un relato, que muchas veces parece casi un docudrama novelado, en el que se lleva a cabo, con acongojante minuciosidad, el relato de la brutal violencia que se ha desplegado en el estado mejicano en los últimos años, y que por su valor de hecho cierto, no nos deja de impresionar en un relato de gran intensidad y dramatismo.

Esta fórmula de docudrama novelado, para contarnos el espantoso rastro que deja el narcotráfico en la sociedad, ya la vimos en La primavera del mal de F.G. Haghenbeck, en la que siguiendo las peripecias del coronel Serrano y su ahijado Raúl Duval, frente al agente federal Jimmy O. Ball, se nos relató la historia del narcotráfico en México a mediados del siglo XX, y quedándonos algo más cerca, Manuel Rivas, en Todo es silencio, usó los engarces vitales de Fins, Leda y Brinco para describir pormenorizadamente, cómo el narcotráfico asoló a buena parte de la sociedad gallega.

Si en 2009 El poder del perro fue una revolución para la novela de intriga, ésta, su continuación, nos ofrece una historia contundente y apasionante. Una gran novela.

RBA, 2015
Compra en Casa del Libro 

José María Sánchez Pardo
Publicar un comentario en la entrada